SEMANA SANTA en la COMILLAS del Padre Prieto sj. REFLEXIONES
09.04.09 @ 06:00:00. Archivado en De mi vida, Espiritualidad, Iglesia, Enseñanza

El pasado 25 de marzo, fiesta de la anunciación de María, ángeles mensajeros nos anunciaron, en el salón de actos de la Universidad de Comillas, la buena noticia de la publicación del libro "El eco de aquellas voces. La "Schola Cantorum" de la Universidad Pontificia de Comillas" (pulsar aquí). Me impresionó muy tiernamente José Luis Palacios en su inicial reflexión:
"La Schola, junto a las olas, los gritos infantiles y las órdenes del prefecto son la banda sonora de mi vida."
Nueve felices años viví levitando por celdas, pasillos, aulas, capillas, jardines de la Universidad... Los sonidos que más hondo cautivaron mi sensibilidad fueron las voces blancas, las voces graves, de los 160 compañeros seminaristas que formaban el Coro. En lo más alto, desde la dulce nube de la tarima, batía místicas alas el Padre jesuita José Ignacio Prieto. Un suave murmullo de aleteo sigue resonando, cincuenta años después, por los íntimos claustros de mi corazón.
Quizá lo haya expresado con más belleza y fidelidad Honorio Cadarso, selecto integrante de la Coral:
"¡No sé rezar sin cantar, ni cantar sin rezar! Y siempre que canto y rezo revivo momentos de mi tensión mística en el coro de la iglesia de Comillas, hipnotizado por la batuta y la figura blanca de Prieto, sintiendo a Dios dentro de mí que me escucha siempre, siempre: Prieto, Comillas son como mi escala de Jacob."
SEMANA SANTA EN COMILLAS
Se inicia hoy, 9 de abril de 2009, el Triduo Sacro. No puede uno, ni quiere, sepultar el recuerdo de aquellas Semanas Santas tan ungidas de espiritualidad, tan expresivas de símbolos y gestos, tan sonoramente fervorosas por la polifonía coral que encendía el corazón con luces de arco iris. Tan sonoramente vividas también entre los bancos de la nave, Pueblo que canta, poderoso caudal de emocionadas, desafiantes, masculinas voces que ardían y avanzaban. Pueblo y Coro, Coro y Pueblo dialogando hacia Dios desde la fiesta, el dolor, la alabanza, la súplica, el perdón...
Hoy, JUEVES SANTO, por ejemplo, se celebraba con gran solemnidad MAITINES y LAUDES, "happening" litúrgico de lecturas, salmos, antífonas, responsorios, cánticos..., que se vivía con la piedad y hondura de un monasterio. Se evocaban en las lecturas los pensamientos y sentimientos de Jesús la noche de su entrega. Interpretaba el Coro polifónicamente su agonía, su abandono en los brazos del Padre ("Tristis est anima mea", "Amicus meus", de Tomás Luis de Victoria), o la indignacion de la buena gente por el beso y la traición de Judas ("Judas mercator")...
Con frecuencia nos sorprendía Prieto con el estreno de un nuevo responsorio ("In monte Oliveti", "Seniores populi"...). Todos los seminaristas, que "sabíamos latín" desde los primeros cursos, seguíamos el discurso y las ceremonias, con recogimiento y emoción, desde nuestro Liber Usualis, desde el amplio Ritual de la Semana Santa que sosteníamos entre las manos... ¿Qué mejor educación para futuros sacerdotes que protagonizar activamente, vivencialmente, la representación dramática de los misterios centrales de nuestra fe? Sólo he vivido espacios de devoción muy semejantes en Taizé y Pascuas juveniles.
En el DVD que acompaña el libro de Carlos Muñoz sobre la "Schola cantorum", puede leerse la letra y escucharse la versión polífónica y gregoriana de los textos interpretados habitualmente en la Semana Santa de Comillas.
A ORILLAS DEL PADRE PRIETO
De familia muy religiosa y musical, el Padre José Ignacio Prieto (1900-1980) ingresó en la Compañía a los quince años con la carrera de piano terminada. A los treinta, recién ordenado sacerdote, accedería a la dirección de la "Schola cantorum" de Comillas y a la formación musical de todos los seminaristas.
Por brevedad del espacio de un post, sólo señalaré unos curiosos datos acerca del fervor místico de la familia Prieto. De los cuatro hermanos, los dos varones, Luis y José Ignacio, ingresaron en la Compañía de Jesús, Luis como hermano coadjutor. Las dos hermanas profesaron como religiosas Adoratrices. Pero hay más. Porque su padre Jenaro ingresó también en la Compañía de Jesús en 1918. Al tiempo que su madre Teresa ¡postulaba profesión religiosa en un convento de Adoratrices!

Mi último curso en Comillas tuve la suerte de acercarme un pasito al círculo sagrado de los incondicionales del Prieto compositor. Así, fui invitado a una excursión de la Schola al nacimiento del Ebro. Allí tomé esta fotografía del Padre Prieto vistiendo divertidamente a Honorio con un kimono (supongo que adquirido en su viaje a Japón).
Otra entrañable circunstancia que me ha llenado de alegría: la composición de una sencilla "Misa Mariana" comunitaria, sobre texto que le presenté e interesó. Con sorpresa descubro en el libro de Carlos Muñoz (página 444) la referencia completa de esta publicación de "Ediciones Schola Cantorum" de Comillas. Está compuesta para Coro y Pueblo (1 y 3 voces iguales y órgano), y editada en 1962.
Dato curioso muy significativo: la segunda página dibuja musicalmente la melodía de los dos temas gregorianos en que se ha inspirado el compositor: la Salve y el Ave maris stella... No olvidemos la extraordinaria labor de nuestro director a favor del gregoriano: Liber Usualis como libro de texto en las clases obligatorias de música, cursos de verano en Solesmes, profusión de temas gregorianos inspirando sus composiciones...
Comentarios:
Una Schola con 40 tiples, 25 contraltos, 20 tenores primeros, otros 20 segundos, 20 barítonos y otros 20 bajos, aproximadamente, así como el Coro Reducido, el Corito gregoriano, del "suizo", etc... era todo un modo de vivir, no solo la Semana Santa o el Concierto de Santa Cecilia, o la Excursión de la Schola, sino incluso la Peregrinación a Roma del año 1950.
¡Cuantas cosas buenas!
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Nicolás de la Carrera
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