Los últimos seis años de MIGUEL HERNÁNDEZ (2). El hombre acecha
29.03.09 @ 20:00:00. Archivado en Política, Poesía, Miguel Hernández

El poemario "Viento del Pueblo", veíamos, nos presenta un ramillete de versos de acarreo, escritos a vuelalápiz en la urgencia de una guerra justa que hay que ganar. El tono general es optimista, combativo. Justicia contra los enemigos del Pueblo, solidaridad con los desheredados. Amartilla sus versos como poeta de una clase social. Viento/brisa para los suyos, se torna huracanado tigre, diluvio de sal y sangre para los asesinos de la España pobre.
En las primera semanas de 1939, entrega Miguel a la Imprenta Moderna de Valencia un nuevo libro "El hombre acecha". Llegará a imprimirse, pero quedará en rama por la desbandada final de la derrota. Afortunadamente, se ha podido recuperar algún ejemplar. En esta nueva publicación se va apagando el tono épico, imprecatorio, del primer año de contienda, y se nos habla, sobre todo, de sangre, de sangre derramada.

Elabora Miguel Hernández una honda reflexión sobre la brutalidad de la guerra entre hermanos. Se pone en cuarentena el mito del Pueblo bueno, adorable, por el que es santo, justo y necesario dar la vida. Los de la España fascista también son pueblo. También nosotros somos malos ("he regresado al tigre"). Se diluye la apocalíptica división de las dos banderas, para volver a casa: a la persona concreta.
"El hombre, lobo para el hombre" (Hobbes).
El predicador justiciero de la hoz, el martillo y la dorada bola de cristal, se reconvierte a la tierra, recuperando su triste y vieja vocación de "ruiseñor de desdichas". Si el protagonista de "Viento del PUEBLO" era el Pueblo, su Pueblo con hambre, en "El HOMBRE acecha", vate universal, poetiza Hernández para todos. Ya no hay enemigos, sólo hermanos. Ya no hay héroes, sólo hombres.
APARTA, HIJO, O TE DESTROZO
Se abre el poemario con esta dramática, seca "Canción primera", en verso blanco de grito contenido, regresando a la ascética oriolana de las pocas palabras:

"Se ha retirado el campo
al ver abalanzarse
crispadamente al hombre.¡Qué abismo entre el olivo
y el hombre se descubre!El animal que canta:
el animal que puede
llorar y echar raíces,
rememoró sus garras.Garras que revestía
de suavidad y flores,
pero que, al fin, desnuda
en toda su crueldad.Crepitan en mis manos.
Aparta de ellas, hijo.
Estoy dispuesto a hundirlas,
dispuesto a proyectarlas
sobre tu carne leve.He regresado al tigre.
Aparta, o te destrozo.Hoy el amor es muerte,
y el hombre acecha al hombre."

Huye la naturaleza espantada ante el hombre convertido en fiera. El olivo, árbol mediterráneo de la vida, de la paz, se avergüenza del hombre, pone distancia. Y es que el hombre/vegetal, de raíces en la tierra, capaz de llorar y cantar, está regresando a la bestia, recuperó sus garras, camufladas por la educación. Ante el espectáculo de este ibérico museo de los horrores, el poeta se reconoce potencialmente asesino.
Y advierte a su hijo Manuel Ramón, que acababa de nacer el 19 de diciembre, del peligro de tener un padre combatiente: podría volverme loco y clavarte las garras de mi machete ("hundirlas"), o dispararte mi pistola ("proyectarlas"). Estremece oir al autor de la mística "Canción del esposo soldado", cómo grita a su hijo:
-"Apártate o te destrozo". Hoy el amor es muerte. Soy un tigre. Todos somos tigre en esta estúpida selva fratricida. Todos somos lobo para el hombre (Homo homini lupus)."El hombre acecha al hombre" (título del libro).
Ayudadme a ser hombre: no me dejéis ser fiera
hambrienta, encarnizada, sitiada eternamente.
Yo, animal familiar, con esta sangre obrera
os doy la humanidad que mi canción presiente.

Como no hay espacio para mucho análisis, voy a recomendaros dos hermosísimos poemas comentados:
Comentarios:
hablando para los muertos:
papel anhelado,humano,
sin ojos que puedan verlo.
gracias.
Me comenta una amiga que pertenece al claustro de la Universidad de Puerto Rico, que el poema inédito de Miguel Hernández que te he presentado, es completamente auténtico. Escrito de su puño y letra ( verificado por calígrafos )y lleva su indudable, única y veraz firma.
Está dedicado a Juan Ramón Jiménez y es exactamente de esa época que muy bien indicas, de su primerisima etapa oriolana.
Este poema ha sido publicado como novedad para toda España, por la Revista ”El Cultural “ del Diario el Mundo, el día 16-01-09.
Saludo cordial.
Lo que más me impresiona de Miguel, es su integridad como ser humano. Fue fiel a sus ideas hasta morir por ellas.
Como poeta, supo evolucionar desde un barroquismo inicial hasta la sencillez final de sus versos.
Siempre me ha impresionado mucho esta anécdota de la vida de Miguel.
Saludos.
Ejemplo de compañerismo y valor:
" El 22 de septiembre de 1940, Miguel, junto a otros setenta presos, fueron trasladados a la prisión de Palencia, salieron de la cárcel esposados y les hicieron subir a camiones que los condujeron a la estación del norte. La Guardia Civil estableció un cordón doble para controlar a las familias que intentaban acercarse a los prisioneros. En la versión de Melquisidez se recoge una intervención de Miguel Hernández que, encarándose con un sargento, que no permitía a una madre abrazar a su hijo enfermo, le dijo: ”No somos criminales. Somos personas dignas. No pueden continuar insensibles al dolor de esa madre. Si lo hacen sus conciencias no se libraran del peso del remordimiento”. Consiguiendo que, desde ese momento, la guardia civil adoptase una actitud más permisiva".
Hay que ser un tio valiente y cabal para enfrentarse, solo con sus palabras, y a " pecho d...
No sé si conoces este verso inédito de
MIGUEL HERNÁNDEZ, aparecido recientemente en unas carpetas en la " Sala Zenobia- Juan Ramón Jiménez -" de la Universidad de Puerto Rico.
A Juan R. Giménez
La senda colubriforme
Se va con sumo interés.
Acaba la tarde. Enorme,
Trepa la luna a un ciprés.
( Un ciprés, pico de ave
alicaida del prado,
Que aún del postrer sol suave
Se mira crucificado).
¡ Cuantas estrellas se doran
En el cielo ya azul bajo¡…
Por la senda lloran-lloran
Las esquilas de un atajo.
Ante él, alumbrado por
La lumbre de las estrellas,
´camina lento el pastor
Leyendo unas rimas bellas.
Y se queja dulce cual
Las esquilas de aireo dejo,
cuando lee a luz astral:
“… Pastor, toca un aire viejo”.
* * *
Saludos cordiales. Precioso Post.
Despedidme del sol y de los trigos"
(Miguel, en los muros de la cárcel de Alicante, poco antes de morir)
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"Aunque el otoño de la historia cubra vuestras tumbas con el aparente polvo del olvido,
jamás renunciaremos ni al más viejo de nuestros sueños"(Miguel Hernández"
Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
Miguel Hernández
* * *
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Nicolás de la Carrera
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