
El poemario "Viento del Pueblo", veíamos, nos presenta un ramillete de versos de acarreo, escritos a vuelalápiz en la urgencia de una guerra justa que hay que ganar. El tono general es optimista, combativo. Justicia contra los enemigos del Pueblo, solidaridad con los desheredados. Amartilla sus versos como poeta de una clase social. Viento/brisa para los suyos, se torna huracanado tigre, diluvio de sal y sangre para los asesinos de la España pobre.
En las primera semanas de 1939, entrega Miguel a la Imprenta Moderna de Valencia un nuevo libro "El hombre acecha". Llegará a imprimirse, pero quedará en rama por la desbandada final de la derrota. Afortunadamente, se ha podido recuperar algún ejemplar. En esta nueva publicación se va apagando el tono épico, imprecatorio, del primer año de contienda, y se nos habla, sobre todo, de sangre, de sangre derramada.
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El próximo sábado recordamos a Miguel Hernández en las últimas horas de su noble existencia. Falleció de fimia pulmonar un triste 28 de marzo de 1942, a punto de ser trasladado al Sanatorio Antituberculoso "Porta Coeli" de Valencia (pulsar aquí). Para celebrar esta efeméride, se nos ha ocurrido dedicar tres post al proceso espiritual que le llevó a tan injusto, despiadado final. Vamos a fijarnos, muy sucintamente, en los últimos seis años de su vida, jugando a adivinar el mundo de valores que iluminaba su generoso corazón y que se expresa en los importantes poemarios de este agitado tiempo: "Viento del pueblo", "El hombre acecha" y "Cancionero y romancero de ausencias".
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22.03.09 @ 19:00:00. Archivado en Naturaleza, Poesía

Celebramos hoy, 21 de marzo, el arranque de la Primavera. La Unesco escogió, en 2.000, esta fecha como Día Mundial de la Poesía. No sólo de pan viven la mujer y el hombre, también viven del sol, del aire, del agua, de la luna y la poesía.
En imagen podéis observar cómo se agacha un adulto ante el niño para sentirlo más cerca, como haciéndole una reverencia. El pequeño, a pesar de todo, eleva con decisión la mirada hacia el gigantón que admira y teme. También el pequeño necesita el pan de la poesía, también los mayores necesitamos la ingenuidad, la alegría, la ternura, la fantasía, la curiosidad, el desparpajo del niño ("poesía eres tú"). Por cierto, que si os agradase introducir a la infancia en el amor a la poesía, la lectura y comentario de los disparatados versos de Gloria Fuertes y Gómez de la Serna podrían iniciarles en el descubrimiento y expresión de la metáfora (la generación del 27 no es ajena a los delirios surrealistas de don Ramón). Os ayudará en la empresa la sección de Greguerías de "ABRAPALABRA" (pulsar aquí).
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El 19 de marzo de 1882 se coloca la primera piedra del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. Su realización ha venido siendo muy compleja, porque Gaudí ha diseñado un templo vivo, más semejante a un bosque que a un edificio catedral. Aquí sí que podría aplicarse, mejor que en cualquier santuario del mundo, la greguería de Ramón:
"Hay que hacer una señal en el cielo para ver cómo crece la catedral."
La fotografía que preside este post la tomé al costado de una catedral europea. Merece un cálido homenaje el arquitecto principal del edificio. Pero no menor los canteros que aplicaron manos, corazón y alma a la colosal empresa de construir una catedral.
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16.03.09 @ 06:00:00. Archivado en Poesía

Se celebra hoy el nacimiento (16 de marzo de 1892) del peruano César Vallejo. Me uno a la efeméride, y os presento en la imagen una importante fotografía de César tomada en París en el verano de 1929. A su lado, Geogette, su musa de aquel momento. El rostro pensativo de Vallejo, recortado de esta imagen, es el retrato del poeta más reproducido del siglo.
Para mí tiene un valor afectivo grande, porque el fotógrafo que disparó la cámara era mi tío Juan Domingo Córdoba, uno de los íntimos de César Vallejo. A la vista de su postura reflexiva, me viene al pensamiento la burlona greguería de Ramón: "Hay quienes, ordeñándose la barbilla, tienen grandes pensamientos." No se refería, por supuesto, al extraordinario vate de Santiago de Chuco, sino a filósofos/mimo que imitan gestos vacíos.
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12.03.09 @ 06:00:00. Archivado en Naturaleza, Poesía

He visitado la exposición "Escritos en libertad. Poesía experimental española e hispanoamericqana del siglo XX", sita en la sede central del Insitituto Cervantes, Alcalá 49. Marinetti había lanzado el 20 de febrero de 1909 el manifiesto fundacional del futurismo. Ramón Gómez de la Serna, dos meses después, lo traduce y publica en la revista Prometeo (pulsar aquí). Me parece acertado sintetizar el espiritu marinettista con sólo tres vocablos:"palabras en libertad".
La exposición es excelente. Lo mejor, para mí: el catálogo, de unas 500 páginas y exquisita realización (40 euros). Con un documentado articulo inicial, "El estallido de la vanguardia", de José Antonio Sarmiento, Comisario de la Exposición.
En imagen, uno de los poemas ilustrados (caligrama), "La capilla aldeana", de Vicente Huidobro (pulsar aquí para leer cómodamente el poema).
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09.03.09 @ 06:00:00. Archivado en Naturaleza, Poesía

El pasado viernes, 6 de marzo, organizado por el Instituto Cervantes, se ha inaugurado la imprescindible exposición "ESCRITURAS EN LIBERTAD. Poesía experimental española e hispanoamericana del siglo XX". Quisiera rendir homenaje, en la modesta extensión de este post, al primero de la treintena de artistas reseñados: RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA.
Daremos hoy un paseito por sus greguerías, visitando el variopinto escenario de su parque zoológico. Después de haber observado detenidamente un animalito, o cualquier objeto entrañable, se le descorchaba de pronto una metáfora y le ponía perdido de genialidad:
El caracol debía tocar el trombón que lleva a cuestas.
La mariposa lleva a su gusano de viaje.
Cuando escarba el toro en la arena, parece estar cavando la fosa del torero.
El orgulloso cisne parecía llevar debajo del ala la carpeta de sus poesías.
La golondrina es una flecha mística en busca de un corazón.
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Vamos hoy a asomarnos, como por el ojo de una cerradura, al género literario que creó Ramón Gómez de la Serna: la GREGUERÍA. Me cae bien el madrileño. Creo que estudiamos en el mismo colegio de escolapios situado en el arranque de la Cuesta de la Vega, frente a la que hoy es Catedral de la Almudena, que en tiempos de Ramón era todavía un jardín y, en mi adolescencia, oscura cripta del futuro Templo, a donde nos llevaban los piadosos frailes todos los días a oír misa. Los dos nos examinamos, con medio siglo de distancia naturalmente, en el Instituto san Isidro.
También tenía nuestro genial creador obsesiva afición a ir cada domingo al Rastro, de cacería de objetos raros, y acumularlos en su despacho, donde los disfrutaba y ensalzaba en greguerías. En aquel extraño bazar podíais descubrir un reclamo de perdiz, saltamontes, gatos, velones, cornucopias, Cristos, espadas, alfanjes, pistolas, golondrinas de porcelana, cajas de música, peces, sogas marineras, un farol de calle y mil cosas más.
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02.03.09 @ 06:00:00. Archivado en Mayores, Poesía

Recibo con frecuencia, enviadas por amigos, Presentaciones PPS con bellas imágenes y alguna frase, desarraigada de contexto, tomada con probabilidad de un diccionario de citas. Mi amigo José María Fernández Nieto ha sido siempre admirador del genial Gómez de la Serna, creador de la greguería, ese telegrama chispeante, divertido como rosa de luz en noche de fiesta. A sus 83 años ha publicado José María, en ediciones Cálamo (2003), un librito de 64 páginas titulado "Relámpagos", donde da a conocer su particular incursión en el territorio comanche de las GREGUERÍAS.
Oigamos cómo las describe el poeta palentino, en el prólogo de "Relámpagos":
"... recorrían el pensamiento desde las ocurrencias más callejeras hasta los más profundos recovecos del pensamiento humano. Y siempre con la frescura, la ironía y la imaginación más desenfadadas. Y es una pena que este género tan popular y a la vez tan intelectual haya sido olvidado en la última mitad del siglo XX."
Me he permitido agavillar un puñadito de relámpagos, y espero no quemarme en el intento. Dejaos acariciar por el dulce aguijón de estas banderillas de fuego, de risa, de corazón, de humanidad... Y observad cómo nuestro octogenario poeta vive su edad mucho más cerca del Cantar de los Cantares que del Eclesiastés:
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