El autobús de los versos dolientes (y 8). UN SÓLO AUTOBÚS PARA TODOS
08.02.09 @ 20:00:00. Archivado en Espiritualidad, Iglesia, Poesía

Con este post cierro la serie de los autobuses ateos y los autobuses cristianos, dos visiones del mundo divergentes y, al parecer, enfrentadas. La solución podría ensayarse en el diálogo, en la aceptación del otro dentro del mismo autobús (diversos carteles, respetuosos y fraternales, por rincones y paredes del vehículo). He repasado estos días hermosos textos del Vaticano II sobre el ateísmo y la fe (Gaudium et spes, 21), y me gustaría compartirlos con vosotros:
"La Iglesia, aunque rechaza en forma absoluta el ateísmo, reconoce sinceramente que todos los hombres, creyentes y no creyentes, deben colaborar en la edificación de este mundo, en el que viven en común. Esto no puede hacerse sin un prudente y sincero diálogo.
Lamenta, pues, la Iglesia la discriminación entre creyentes y no creyentes que algunas autoridades políticas, negando los derechos fundamentales de la persona humana, establecen injustamente.
Pide para los creyentes libertad activa para que puedan levantar en este mundo también un templo a Dios. E invita cortésmente a los ateos a que consideren sin prejuicios el Evangelio de Cristo(Gaudium et spes, 21)".

"HE RENUNCIADO A LO QUE ESTÁ DEFINITIVAMENTE LEJOS..."

En el Cuadro de Honor de este post de despedida no podía faltar Leopoldo de Luis, notable poeta de gran humanidad, infatigable buscador de claridades, que llega a reconocer en "Santos recintos": "Agnosticismo, viejo perro / que roe el hueso de mi vida":
LA RENUNCIA
Me hablas de un cielo tan lejano
que no lo alcanzo ni en el sueño.
Me hablas de un cielo tan profundo
que no percibo su silencio.
Ni me remonto a las estrellas
ni en el abismo me sumerjo.
He renunciado a lo que está
definitivamente lejos,
y en las ramas del subconsciente
sólo posan pájaros ciegos.Yo soy un pobre hombre que mira
con los ojos simples del cuerpo,
un vacilante que pretende
en la llaga poner sus dedos.
Las cosas se hacen familiares
y a veces son como un espejo,
con cada uno de sus bultos
diariamente me tropiezo
y en sus brillantes superficies
algunas veces me contemplo.¿Hay otro mundo en cada cosa,
otro ser en cada reflejo?
Yo soy un pobre transeunte,
no me habléis de invisibles cielos,
no me digáis que en cada uno
habita un ángel misionero.
Yo llevo años, muchos años,
años que son piedras y un peso,
luchando solo con mi propio
yo que desciende de otros muertos
y he renunciado –pobre hombre–
a ver la cara del misterio.

PRIMAVERAL MUCHACHA
En esta despedida, no se nos puede olvidar aquella frase que golpeó calculadamente a los creyentes: "deja de preocuparte [por creer en Dios] y disfruta la vida". ¡Porque creemos en Él, somos felices! ¡Porque nos ama y le amamos, la vida tiene sentido! Bien lo afirmó el Concilio en involvidable texto (GS, 21):
"La Iglesia sabe perfectamente que su mensaje está de acuerdo con los deseos más profundos del corazón humano cuando reivindica la dignidad de la vocación del hombre, devolviendo la esperanza a quienes desesperan ya de sus destinos más altos.
Su mensaje, lejos de empequeñecer al hombre, difunde luz, vida y libertad para el progreso humano. Lo único que puede llenar el corazón del hombre es aquello de «nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti».
Un último poema nos endulza el corazón con la alegría de la fe. Celebra Fausto Botello la primavera y canta letanías de amor y plenitud a la amada, dando gracias a Dios por el regalo de su jubilosa presencia:
PLENITUD DEL AMOR
Primaveral muchacha,
dócil con las espigas y con las amapolas...
Flor para mariposas y para el viento rama.Era mi voz más dulce la paloma
que el lazo te anudaba
azul-celeste sacro, a la cintura.Nido pequeño para mi beso
el labio tuyo daba
calor a mi sonrisa volandera.Blanda y curva, tu mano acariciante
con un algo de mar iba y venía
desde la tarde al sueño
por la ruta dorada de los pájaros.Te coronaba junio, como a Ceres,
triunfadora de frutos, bienamada
por árboles y flores, a la orilla
suspirante del alma que discurre
fertilizando vida.¡Mediodía feliz de corazones!
¡Plenitud del amor sobre nosotros!Y yo, cantando, saludaba al campo
–campana el corazón para mi júbilo–,
con tu nombre apretado entre los dientes,
dando gracias a Dios por tu milagro.

"EL AUTOBÚS DE LOS VERSOS DOLIENTES"
Enlace a todos los temas:
1. Mucho ha sufrido Blas de Otero
2. Las dudas de fe de los creyentes
3. Las preguntas de Mario Benedetti
4. Tu cuerpo es templo de oro
5. La clase
6. Del silencio al éxtasis
7. Erotismo religioso como parodia y como bendición
8. Un sólo autobús para todos
Comentarios:
Buens noches, Nicolás.
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Nicolás de la Carrera
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