Morir con esperanza 5. SALVACIÓN DEL CUERPO
24.11.08 @ 11:00:00. Archivado en Espiritualidad, Poesía
¿Salvación del cuerpo? En imagen el abrazo de Dios, de Jesús, al hijo, al hermano que llega, fatigado, al Hogar de la Paz y la Alegría. ¿También con el cuerpo? También con el cuerpo. Antonio Oliver explicaba:
"La resurrección de la carne significa que esta carne que se descompone y se abre, no lo hace para que la rechacemos, sino para que descubramos en ella el misterio que hay detrás. Resucitaremos con el cuerpo que hayamos fabricado en nuestra vida respondiendo a las circunstancias, y amando. Como el grano de trigo echado en el surco muere y después sale la espiga -no sale el grano sino la espiga-, así en nosotros, no resucitará el cuerpo material, sino el que hayamos construido con el cuerpo que tenemos ahora. El hombre construye su resurrección con todo el hacer de su vida."

"YO QUISIERA, DE EPITAFIO, ESTE CANTO DE ESPERANZA..."

Veamos, primeramente, unos versos tiernos y ácidos. Enrique García-Máiquez, con fe y humor, subraya en desenfadadas expresiones coloquiales, su testamento de bondad y esperanza:
ÚLTIMA VOLUNTAD
El día que yo me muera
que no se orgarnice un drama
ni se monte una tragedia.A la tarde de la vida
me examinarán de amor
los hechos y la poesíay aprobaré, así que nada
de agrias desesperaciones
ni de lutos ni de lágrimas.Que den mi cuerpo a la tierra,
una oración a los Cielos
y mi escasa hacienda a Hacienda.Si un concejal de Cultura
me editara un libro, vale,
más vale tarde que nunca.Y puestos a dar la lata,
yo quisiera de epitafio
este canto de esperanza:"Esperanza, compañeros,
las almas viven y encima
resucitarán los cuerpos".

"CUANDO HAYAMOS SOLTADO AL FIN LOS REMOS"

Pilar Paz Pasamar rescata, para la vida eterna, el corazón: "Déjamelo pasar a la otra vía..." ¿Resurrección del cuerpo? Al menos, del corazón, "que sabe mucho porque está muy viejo..." Impresionantes versos de una mujer enamorada de Dios, del amor, de la vida, de la esperanza, al arribar, más allá del miedo, a las soñadas arenas de la otra orilla:
ESE AMOR QUE -NOS DICEN- TE TENDREMOS...
Ese amor que -nos dicen- te tendremos
sin cuerpo ya, con alma solamente,
cuando te hayamos visto frente a frente
¿qué nombre, di, qué nombre le pondremos?
Cuando hayamos soltado al fin los remos
y estemos fuera -di- de la corriente...
¿qué fuego en la otra orilla, de repente,
sin manos ya, sin lumbre, atizaremos?
El alma solo. El alma. Pero hundido
quedará el corazón que fue mi guía
él, que llevó mi paso sin consejo.
Por él mi mano nunca se ha vendido.
Déjamelo pasar a la otra vía
que sabe mucho, porque está muy viejo.

"HACIA LA BOCA MATERNAL, LA TIERRA"

Inquietante antropología la que nos ofrece José Moreno Villa en este poema. El cuerpo y su alma serán devorados por la tierra (versos estremecidos de José despidiéndose del cuerpo, aún vivo...). Pero en la altura del cielo -Inmortal Espíritu- su ALMA ya brilla. Siente Moreno Villa nostalgia del cuerpo, pero sospecha que no va a resucitar...
ALLÍ DEJÉ MI CUERPO CAMINAR...
Allí dejé mi cuerpo caminar.
Era muy tarde, casi anochecía.
Vi la luna, mi edad, y vi la estrella
-mi conciencia- lejana de mi cuerpo.Él iba con su alma inseparable,
con su alma mortal, con su no alma,
con su nervio y su chispa peculiares
hacia la boca maternal, la tierra.Le vi como a un extraño,
y me volví a las cosas circundantes.
El perro que lloraba se alejó,
la vaca que mugía se contuvo.Todo quedaba en orden y sosiego
y encima de los mundos algo había.
Comentarios:
Ireneo, nuestro Vicente Aleixandre, premio Nobel, tiene verdaderas joyas. Aunque no es mi poeta preferido.
Como silente y despojada, puedo repetir que ya no estás y que esa invisibilidad tuya es parecida a la muerte. Que yo soy el ave que aún te persigue querida jaula, por las ruidosas calles de la avenida de este espacio sideral.
¿ Donde te encontraré?
Disfrazada de verano y liviana de ropas, risas, entrechocar de vasos; yo soy la que retorno al corazón y te digo: en qué mentira me he
perdido y he dejado tu cuerpo hundido y abandonado.
Cuerpo:
Alma no me dejes triste y solo en este valle de lágrimas.
Alma:
"A las alegres alas del almendro de nácar te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas compañero del alma, compañero".
* * *
Alma:
Recordar es revolver el corazón y todo recuerdo es como un desgarro. La atadura dorada clavada en los ojos de esta alma sola y dolorida. Quiero volverme.
Cuerpo:
No te quejes. En el centro de la mirada que poco a poco se encierra en el par de ojos mi cuerpo de muerte recién abierta, aletea aún aleve tu laxo espíritu.¿ Estás lejos ?
Alma:
Me acuerdo de un aforismo de Kafka: “Una jaula fue en busca de un pájaro”. Recuerdo tantas cosas, querida jaula mía.Y Ahora, porque quizá aún, soy solo alma y ya no tengo cuerpo. Solo ave desnortada y sin rumbo. Lejos estoy.
Cuerpo:
¿ Por qué mejor no olvidar ?; pero la memoria me insiste en duplicar los espejos.¿ Por qué no olvidarte querida alma mía ?.
Alma, ahora que sólo te ve mi corazón ciego y loco, el que ya no bombea mil secretos de sangre y deseo. Me acuerdo de más ti. Quiero resucitar y verte otra vez.
Alma...
Pero es más triste todavía, mucho más triste.
Triste como la rama que deja caer su fruto para nadie.
Más triste, más. Como ese vaho
que de la tierra exhala depués la pulpa muerta.
Como esa mano que del cuerpo tendido
se eleva y quiere solamente acariciar las luces,
la sonrisa doliente, la noche aterciopelada y muda.
Luz de la noche sobre el cuerpo tendido sin alma.
Alma fuera, alma fuera del cuerpo, planeando
tan delicadamente sobre la triste forma abandonada.
Alma de niebla dulce, suspendida
sobre su ayer amante, cuerpo inerme
que pálido se enfría con las nocturnas horas
y queda quito, solo, dulcemente vacío.
Alma de amor que vela y se separa
vacilando, y al fin se aleja tiernamente fría.
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Nicolás de la Carrera
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