"HAPPY. Un cuento sobre la felicidad"
16.10.08 @ 06:00:00. Archivado en Espiritualidad, Psicología, Enseñanza

Esta es Pauline, POPPY para los amigos (Sally Hawkins, premio de interpretación en el último festival de Berlín). Dulce maestra de primaria en Londres, ingenua, divertida, chistosa. Acaso en un primer momento, como me ocurrió a mí, os resulte muy superficial, os empalaguen sus infantiles bromas. Pero a medida que os internéis en el corazón del personaje, os irá cayendo mejor, hasta os interesará su vida, su optimismo vital, a pesar de todo.
El director de "Secretos y mentiras", Mike Leigh, no dibuja una Poppy fantasiosa, al estilo de Amelie. La treinteañera protagonista tiene los pies en la tierra (aunque la encanta saltar en camas elásticas), y va enfrentando los problemas del día a día con talante posibilista y creativo. Una risa fácil y auténtica no deja de iluminar su expresivo rostro.
EL ARGUMENTO
Un día le roban la bicicleta con la que acude a su trabajo. Pero no pierde el humor. Como es ingenua, pero no tonta, decide aprender a conducir. El instructor resulta ser SCOTT, un tipo raro, de pocas palabras, muy responsable en su oficio, rígido cumplidor de las normas (eso al menos es lo que parece), que se resiste, primero nerviosamente, después agresivamente, a las bromas de Poppy, que acabará siendo maestra también del profesor de autoescuela, abiertamente neurótico y violento a medida que se le va cayendo la máscara.

Y aquí tenemos a Scott (Eddie Marsan en genial interpretación, inolvidable). Su imagen de hombre bueno, de ciudadano ejemplar, estalla finalmente como una granada. Y asistiremos a descontroladas conductas de gran impacto visual y afectivo.
TRISTEZA A SU ALREDEDOR
En torno a Poppy, ciudadana de nuestra enferma sociedad, se agitan personajes poco felices: Scott y sus obsesiones, su embarazada hermana, histérica y triste, su alumno maltratador de compañeros, por quien se interesa, a quien ayuda con honestidad y dedicación... Pero ella es feliz, porque anida sus afectos en lo positivo, su mirada es cálida y limpia:
-Quiero que seas feliz, le dice su amiga.
-Pero si soy feliz...
-A mí no me lo parece...
-Pues lo soy. Que a veces tú estás depre, pues forma parte de la vida, ¿no? Tengo un trabajo genial, alumnos increíbles, amigos alucinantes... Soy una mujer afortunada, en serio...
En otro momento, su amiga le sugiere:
-No puedes tener a todo el mundo contento...
-Por probar tampoco se pierde nada...

Acude a clase de flamenco. Se divierte dando palmas, elevando brazos, contoneando el cuerpo... Y, sobre todo, clavando el tacón en la tarima. La consigna es marcar el propio territorio con fuertes golpes de autoafirmación...
COLORÍN, COLORADO...
La historia se cierra como en los cuentos. Acude a la escuelita un psicólogo, a estudiar al muchacho peleón. Y queda prendado de la bondad, la sencillez, la gracia, la sonrisa de cascabel y arcoris de Poppy. La vida, el destino, o la providencia, le devuelven, multiplicados, la alegría sembrada, el corazón repartido...
Hay dos clases de optimismo: el optimismo tóxico, que escapa hacia las nubes y reseca la ternura. Y el optimismo tónico, que abre los poros del alma al sol de la esperanza, y marca territorio en tierras de fraternidad...

Si queréis ver hermosas imágenes de la película, pulsad aquí. Si os apetece asomaros a un completito trailer en inglés, pulsad aquí.

Me vais a perdonar que os confiese que el modo de ser de Poppy, a pesar de su optimismo un tanto naif, me evoca perfume de ciertas virtudes franciscanas. Su sonrisa, alegría, sencillez, bondad, esperanza, humildad, pobreza... me seducen, como el Francisco de las Florecillas y el Cántico de las criaturas (pulsar aquí). Paz y bien, amigos.
Comentarios:
Si te gusta perder tu tiempo, yo ya te he avisado.
Saldrás totalmente defraudado y espero me des la razón.No vale NADA.
Nueva Era a toda marcha y pastilla¡¡¡.
Un abrazo de tu amigo.
Hay veces en que es imposible ser breve, como en la crítica de una pelicula y en su comentario: Si se es demasiado breve se corre el grave peligro de NO ENTENDER NADA. El ser telegráfico tiene muchos problemas,se deja uno siempre en el tintero lo más importante.
Un abrazo.
Si quieren mierda Mike Leigh, no se pierdan esta película: es lo mismo.
Y las buenas críticas que recibe, lo de siempre (dinero+dinero) engañar a las buenas y tontas gentes.
New Age a tutiplen.
Saludos.
Un beso Ireneo, ya sabes te quiero.
Esta película de podría llamar Idiotas del mundo uníos.
Es lo peor que he visto en mucho tiempo.
Es un rollo insoportable, exibición de idiotez,vomitiva y con un rollito de buenismo absurdo y naderias para retrasaditos merengosos que bajo una aparente superioridad moral, esconden una miserable existencia egoísta y vacía.La protagonista es una mezcla de la "Tonta del bote", "Pipi Calzas Largas" y "Mr. Bean" todo en uno, eso si, sin la más mínima pizca de gracia y tan repelente como pensar en chupar el escobillero de un retrete. Los diálogos son insufribles y tan vacíos como el cerebro de la protagonista. Total una payasada, que produce nausea como la de Sartre.
Leyendo las críticas tan favorables (dinero+ dinero)que tiene la película, no he podido evitar acordarme de Piero Manzoni un "artista" que se cagó en 90 botes y los vendió como obras de arte con...
La lección bien podría servirnos para encarar la vida de otra manera MUY DIFERENTE: una vida repleta de valores cristianos totalmente ajenos a la Nueva Era con la que nos quieren anestesiar y desnortar. Conmigo lo tienen crudo.
Cordiales saludos.
Todo falso e ilusorio.
No me ha gustado nada, la encuentro vacía completamente y sin ningún mensaje o algo que aprender o recordar.
Un cuento sobre la felicidad que levantará pasiones encontradas. ¿ Que es preferible ser un iluso optimista como Poppy o ser un tipo amargado con Scott?.
La pregunta cae por su propio peso. Como dice la protagonista al final de la película, a pesar de todo, seguimos adelante.La vida sigue, pero eso ya lo sabíamos antes de comenzar la pelicula.
Una cinta, de las que no dejan rastro,solo una buena actuación -sin mensaje alguno- de dos personajes.
...
Mike Leigh exagera la felicidad insípida de la protagonista para demostrar que todos los excesos llevan siempre a un cierto solipsismo.
Las secuencias más logradas del film son las que emparejan a la heroína Poppy con su némesis, un profesor de autoescuela que está cabreado con todo lo que se mueve a su alrededor y solo en estas secuencias Leigh consigue que Poppy descienda de su mundo irreal al mundo verdadero, donde la sonrisa tan fácil e insípida es , a veces, una cruel y algo despiadada manifestación de condescendencia. Son esas secuencias ( y no la conversación totalmente intrascendente y epifánica y postiza de Poppy con un vagabundo y que no conduce a NADA) las que neutralizan la a veces cansina omnipresencia de una Amélie muuy pasa...
La verdadera vida es amor verdadero, compresión del pobre, ayuda a los demás desinteresada y sacrificada, contemplación o valores morales cristianos. En esta película todo es distinto y nada en absoluto tiene ningún valor ético o moral. Reina la intranscendencia y el sincretismo de la Nueva era. Un mundo teórico, falsamente alegre y maravilloso, socialmente descreído y aparentemente sublime que nos trata de llevar en volandas de esta tierra- tal cual es- y a la que hay que tratar con cierta sátira social ( estilo de vida londinense) y comprobar sus simplicisimos y fútiles problemas a través de historias a pie de calle.El director Mike Leigh ha alterado el producto para no cambiar el orden de los factores, el optimismo-nos viene a decir- también es una forma de misantropía.No resulta raro que Poppy haga honor a su nombre y perciba su circunstancia como una orgía de risas y mohines ( de la que nunca surge la carcajada ...
No hay que ser ingenuos ni ignorantes.
El cristianismo no es una sociedad absolutamente paganizada que oferta una felicidad nebulosa y una utopía de un mundo nuevo que nunca llega a serlo. El cristianismo no es caminar flotando en una nube estúpida de color rosa sostenida por angelitos simpáticos, donde la bondad y la sonrisa brotan por resorte automático cuando como en Happy se tocan fibras sensibles de sentimiento- muchas veces enfermizo- y otras a veces angelicalmente revoloteando por el paisaje idílico de una naturaleza divinizada, de un más acá puramente infantil y estético, que sume al espectador en un éxtasis soñador, adormecedor y envuelto en sueños irreales que solo sirven de momentánea evasión. Esto y en esta película, es lo que nos ofrece la Nueva Era, pero nada moral o con algún valor cristianismo. Un mundo absolutamente descreido espes...
Un saludo, y gracias por la reseña.
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Nicolás de la Carrera
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