Ángeles custodios (y 4). ¿SE DEJAN VER LOS ÁNGELES?
13.10.08 @ 06:00:00. Archivado en Espiritualidad, Poesía

Las horas que pasan,
las horas del día,
si tú estás conmigo
serán de alegría...
Ven siempre a mi lado,
tu mano en la mía.
¡Ángel de la guarda,
dulce compañía!...
Esta niña en pijama está rezando sus últimas oraciones. Su ángel custodio la acompaña y protege. El rostro infantil, con los ojos cerrados, vislumbra un corazón lleno de felicidad. La fe, amigos, la fe... (¿Creer lo que no se ve, o ver lo que se cree?). Y uno se pregunta: pero ¿se dejan ver los ángeles?
ACASO LE ROZAMOS UN ALA
Algunas veces estuvimos a punto de alcanzar a verlos. Acaso no fuimos lo suficientemente buenos y se nos escaparon. Mario López (1918-2003), poeta y pintor andaluz perteneciente al grupo Cántico, nos ha dejado escritos hermosos versos de alta tensión lírica, como "El ángel del atardecer". En un tierno homenaje de críticos y amigos, Antonio R. Jiménez definió con acierto la poesía de Mario:
"Su obra mana armoniosa, sin prisa, y el poeta contempla, con la herencia en sus ojos de tantas miradas anteriores, cada amanecer, cada otoño, cada primavera..."

EL ÁNGEL DEL ATARDECER
Nos llamó en el ocaso; pero nadie
pudo escuchar su voz, teñida
de vuelo de paloma, que sería
como la última luz en los cipreses.Iría y vendría en silencio por el pueblo
custodiando tertulias campesinas,
sueños de niño y fuego en los hogares...Nadie le vio; pero en cambio todos
percibíamos el aire de su pulso,
latiendo azul –maravillosamente–
por la inefable paz de la Campiña...Y estuvimos tan cerca de él que acaso
le rozamos un ala cuando alguien
reparó en el incendio de las torres
que parecían fugarse de la tierra
abriendo el cielo con veletas de oro...
UN ÁNGEL ME PERSIGUE

Preocupa a Ricardo Paseyro el silencio de Dios. "El alma está sin fuerzas, y tan lejos. / ¿Cómo encontrarla, si en el vil camino / por donde voy, sólo se ve la tierra? / Busco la eternidad: hallo el vacío; / suplico, y me responde la locura; / espero a Dios: acude un ángel cínico; / tiemblo, y se calla el rey de las promesas. / El silencio del cielo es mi castigo" Evocando la lucha de Jacob con el ángel, reclama Paseyro a Dios que se manifieste, que pueda ver y oír a su ángel:
UN ÁNGEL ME PERSIGUE
Un ángel me persigue. Nuestro duelo
es un combate ciego: quiero en vano
reconocer su voz entre las voces
y adivinar su rostro en el tumulto.
¿Cuál es su ofrenda para mí? ¿Qué rosa
empapada de lágrimas, qué olvido
triste como la muerte? ¿O la promesa
bienhechora y lustral de la esperanza?
Soy yo quien lo persigo y no lo encuentro:
él tampoco me ve tender la mano.
"UN PÁJARO CANTANDO, PLUMA VIVA"

Ya desde su primer poemario, accesit de Adonais en 1951, se interesa Javier de Bengoechea por el tema de los ángeles. Leíamos en "Ángeles y un niño": "Con vosotros, tan ángeles traviesos, / jugar quería. (Pero, ¿quién se atreve, / si por multiplicar nueve pòr nueve / me daba Dios ochenta y tantos besos...?). De este primer poemario, "Habitada claridad", nos asomamos a otro de sus admirables sonetos:
MILAGRO
Milagro es esta tarde prodigiosa,
y un pájaro cantando, pluma viva,
metáfora con alas, compasiva
lengua de Dios, hablando misteriosa.Los perfumados dedos de la rosa
cogen el pie del aire, que se iba...
¡Oh beata quietud! ¡Oh luz cautiva!
¡Oh noviciado de la mariposa!Tan puro el aire, y tan posible el vuelo,
ay, también yo me transfiguraría
bajo la claridad de mi desvelo...¡Puede ser el milagro todavía!
Si en esta limpia luz, si en este cielo
volase un ángel hoy, se le vería.
SANTA FRANCISCA ROMANA VE A SU ÁNGEL DE LA GUARDA
Desde niña, fue favorecida Francisca con la gracia de poder observar a su ángel custodio, que velaba por su salud permanentemente. Según indica el testimonio de Matteotti, su director espiritual a lo largo de los últimos diez años de su vida, nunca el ángel la dejó sola e incluso hasta permitió que contemplara su luminosa imagen en más de una ocasión. Fue descrito por Santa Francisca en los siguientes términos:
"Tenía una hermosura increíble, una piel más clara que la nieve y un rubor que superaba el arrebol de las rosas. Sus ojos estaban siempre abiertos y miraban al cielo, mientras su extenso cabello de bucles era del color del oro bruñido. Su manto llegaba hasta el suelo, de color blanco azulado o con resplandores rojizos. Irradiaba una enorme luminosidad aun en plena noche."

Refiere la santa, en sus confesiones, una anécdota con su padre, que dudaba de la veracidad de los dichos de su hija. En una oportunidad la pidió que le presentara a su “amigo imaginario”. Entonces la niña tomó la mano del ángel y la acercó a la de su padre. Así los presentó, y éste pudo verlo. En su lecho último se le oyó decir: "El ángel del Señor me manda que lo siga hacia las alturas..."
DESPEDIDA

Me apetece cerrar este miniciclo sobre los ángeles custodios, con unos versos de José Jiménez Lozano, premio Cervantes de las Letras. Se trata de un poema con ángel, casi, casi entrevisto:
LA PESADUMBRE
Y otro día de noviembre, cuando apenas
podía sostener mi pesadumbre,
zureó una paloma en el tejado,
y luego cruzó el cielo del jardín:
su blancura fue un relámpago de nieve,
y aligeró mi ánima.
Quizás era un ángel, porque a veces
suceden estas cosas.
Comentarios:
Creemos en el video, en la televisión, en el cine, en el mp4, ¿por qué no vamos a creer en los ángeles?.
Yo me encomiendo al mío como me enseñó mi madre y aunque suene cursi, ñoño y fuera de contexto teológico, es de bien nacidos ser agradecidos. Si tenemos un ángel de la guarda, lo mejor es acordarnos de él todos los días.
¡Ánimo, Nicolás, que quedan muchos ángeles todavía para seguir hablando del tema!.
Saludos a Ireneo y Carlos
Te quiero.
Tuya siempre Julia.
Besos.
Yo amo profundamente la poesía ( y a mi mujer naturalmente )y con amor cierto verdadero.
"De amores me muero,
mi madre, acudid,
si no llegáis pronto,
vereisme morir.”
José Cadalso.-
Un atento saludo desde Madrid. Madre Patria España y abrazos a la querida Nación hermana Argentina.
Carlos, soy madrileño. Y muy expansivo y comunicativo. Los madrileños somos muy alegres y cariñosos.
Un abrazo fuerte.
Mi opinión personal es que era su Santo Ángel guardián. Lo de la luminosidad y el silencio es un apresencia inconfundible.
Yo hablo con mi ángel todos los dias y sin ningún problema. Yo no le veo, pero el si me ve a mí.
Sor Pacualina, la hermana que cuidó durante 40 años al Santo de Pío XII, refiere por escrito que el Papa le pidió a Dios, le avisara dos días antes de su muerte. Y que un ángel se le apareció milagroso y le dijo Pío preparaté, mañana vengo a acompañarte al cielo. Y lo refiero, tal y como el Santo Padre,se lo contó a la monja.
Saludos Carlos.
Y perdón por mis poesias, solo intento hacer comunicativo, expansivo y amable el blog.
No intento alabarme o encomiarme. No es esa mi intención en absoluto ( soy muy socrático ) solo lo hago como en la antigua Grecia, composiciónes poéticas en loor de Dioniso.( διθύραμβος, sob...
---Elogio de la Zarabanda ---
La vieja Zarabanda resonando,
inunda el aire con su suave tono,
su dulce señorio y su abandono,
con nitida tristeza van pasando.
De España son sus modos recordando,
bizarros tiempos del imperio trono,
y en el barroco, erguida te corono,
el triunfo más austero, sosegando.
Digna, grave, enchida de nobleza,
tu estirpe tan severa y rigurosa.
añeja está bruñida de grandeza.
Y pues preciosa vas como la rosa,
que nadie iguala en su lograr belleza,
siga tu danza altiva, misteriosa.
* * *
De belleza única,de lirismo inigualable
y de inmaculada, inenarrable y preciosa presentación.
FELICIDADES ¡¡¡¡¡. Cada dia que pasa lo haces mejor y más perfecto.
Aquí disfruto. como en ningún sitio.
Bravo, NICOLÁS ¡¡¡¡.
---Elogio de la Zarabanda ---
La vieja Zarabanda resonando,
inunda el aire con su suave tono,
su dulce señorio y su abandono,
con nitida tristeza van pasando.
De españa son sus modos recordando,
bizarros tiempos del imperio trono,
y en el barroco, erguida te corono,
el triunfo más austero, sosegando.
Digna, grave, enchida de nobleza,
tu estirpe tan severa y rigurosa.
añeja está bruñida de grandeza.
Y pues preciosa vas como la rosa,
que nadie iguala en su lograr belleza,
siga tu danza altiva, misteriosa.
* * *
Ya escribí sobre ellos, un humilde soneto:
--------Santos Ángeles Custodios-------
A los ángeles, tronos, potestades,
arcángeles sublimes, serafines,
que custodiais los astros, las edades,
con inocente amor, y santos fines.
A vuestro ser profundo y soledades,
del universo entero y sus confines,
apartando con fuego las maldades,
os requiero a la luz de querubines.
Y al ligero sentir de las presencias,
inefables de estrellas encendidas,
vuestros vuelos de luz, conforman vida.
Rumorosos de cielo y permanencias,
con recreaciones tiernas y bruñidas,
vais portando la FE, que no hace herida.
* * *
Comentario por Ireneo 03.10.08 @ 19:10
---Elogio de la Zarabanda ---
La vieja Zarabanda resonando,
inunda el aire con su suave tono,
su dulce señorio y su abandono,
con nitida tristeza van pasando.
De españa son sus modos recordando,
bizarros tiempos del imperio trono,
y en el barroco, erguida te corono,
el triunfo más austero, sosegando.
Digna, grave, enchida de grandeza,
tu estirpe tan severa y rigurosa.
añeja está bruñida de grandeza.
Y pues preciosa vas como la rosa,
que nadie iguala en su lograr belleza,
siga tu danza altiva, misteriosa.
* * *
Y por supuesto me llevé al talego los 2.500 y muy ricos euros.
Los ángeles son muy visibles, remanentes y llenos de portentosa e incandescente claridad.No se ocultan NADA.
Y hay que saber desvelarlos con gran inocencia y preclara e virginal humildad.
Un día de primavera,( hace años. Abríl, 2001. ) me encontraba abandonado de las hirientes musas del Parnaso Divino y necesitaba un soneto con urgencia ( para un Concurso ).
Y no brotaban de mis preclaras y casi siempre omnipotentes mentes, las concisas y exactas palabras que conformaran su perfecta y clara presencia.
Mi santo Ángel de la guarda se presentó inefable y presto " in vivo" e " ipso facto" y con su leve rostro anacarado de luces blanquiformes cristalinas, neutrinas y divinas, me dijo:
....escribe Ireneo de Berceo.
Era un Concurso de Sonetos sobre "La influencia de la Música en la poésia".
Y mi Ángel de la guarda, me dictó impasible este Soneto: " Elogio de la Zarabanda ".
...
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Nicolás de la Carrera
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