Ángeles custodios (1). El ÁNGEL DE LA GUARDA
02.10.08 @ 06:00:00. Archivado en Espiritualidad, Poesía

Celebramos hoy la festividad de los Santos Ángeles Custodios. No tiene demasiado que ver esta devoción cristiana con la moda new age de honrar a los espíritus celestes como energías superiores, arquetipos culturales, etc. Ya en el Antinguo Testamento se habla repetidamente de ángeles y sus misiones. Ejemplo: en el salmo 90, leemos:
"Ha dado a sus ángeles la orden
de protegerte en todos tus caminos.
En sus manos te habrán de sostener
para que no tropiece
tu pie en alguna piedra;
andarás sobre víboras y leones
y pisarás cachorros y dragones..."
El texto más hermoso del Nuevo Testamento es cuando Jesús acaricia a un niño y explica:
"Guardaos de despreciar a uno de estos pequeños, porque yo os digo que allá arriba sus ángeles ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos (Mateo 18,10)."
Hoy mismo, la Liturgia de las Horas prescribe un Himno que se cierra así: 
Angel de Dios, que yo escuche
tu mensaje y que lo siga,
que vaya siempre contigo
hacia Dios, que me lo envía.Testigo de lo invisible,
presencia del cielo amiga,
gracias por tu fiel custodia,
gracias por tu compañía.En presencia de los ángeles,
suba al cielo nuestro canto:
gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo. Amén.
Para finalizar esta introducción, os reproduzco la referencia que el Catecismo de la Iglesia Católica dedica al Ángel de la Guarda en su capítulo sobre los ángeles:
"Desde la infancia a la muerte, la vida humana está rodeada de su custodia y de su intercesión. "Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida". Desde esta tierra, la vida cristiana participa, por la fe, en la sociedad bienaventurada de los ángeles y de los hombres, unidos en Dios (336)".
"HACE MÁS DULCE LA PULPA MADURA..."
Veamos unos versos de Gabriela Mistral, de su sensacional poemario "Ternura". No sé por qué, me recuerda mucho, en su expresión desenfadada y ripiosa, a nuestro Arcipreste y, más cerca de nosotros, a Gloria Fuertes, que definía su poética con la destreza ilusionista de un mago: "No son poemas, son palomas / lo que saco de mi sombrero asombrado...":

EL ÁNGEL GUARDIÁN
Es verdad, no es un cuento;
hay un Angel Guardián
que te toma y te lleva como el viento
y con los niños va por donde van.Tiene cabellos suaves
que van en la venteada,
ojos dulces y graves
que te sosiegan con una mirada
y matan miedos dando claridad.
(No es un cuento, es verdad.)Él tiene cuerpo, manos y pies de alas
y las seis alas vuelan o resbalan.
Las seis te llevan de su aire batido
y lo mismo te llevan de dormido.Hace más dulce la pulpa madura
que entre tus labios golosos estrujas;
rompe a la nuez su taimada envoltura
y es quien te libra de gnomos y brujas.Es quien te ayuda a que cortes las rosas,
que están sentadas en trampas de espinas,
el que te pasa las aguas mañosas
y el que te sube las cuestas más pinas.Y aunque camine contigo apareado,
como la guinda y la guinda bermeja,
cuando su seña te pone el pecado
recoge tu alma y el cuerpo te deja.Es verdad, no es un cuento;
hay un Angel Guardián
que te toma y te lleva como el viento
y con los niños va por donde van.
"LUZ PARA MIS NIEBLAS"

Vicente Gaos, ciego Tobías, se lamenta de su "frente de tinieblas". Pide a su Ángel de la Guarda ("arcángel" lo proclama) que, así como el arcángel Rafael acompañó y ayudó a Tobías a encontrar remedio para la ceguera de su padre, así el enviado de Dios ponga luz en su búsqueda de trascendencia:
ARCÁNGEL MÍO
Mírame a mí sin ti, ciego Tobías,
vagando hacia la orilla que no veo.
Orilla que no veo y en que creo.
Sí, tú eres el arcángel de mis días.Con tus alas de luz ahora me guías.
Oh río luminoso del deseo.
Tras de las leves nubes te entreveo,
piadoso sol de mis mañanas frías.Luz tuya, tuya. Pon tu suave mano
sobre mi pobre frente de tinieblas.
¿De qué mundo este roce soberano?No, no estoy solo. Dame, oh Dios, que pueblas
de tantos astros el espacio arcano,
solamente esta luz para mis nieblas.
ORACIÓN AL ÁNGEL DE LA GUARDA

Terminaré por hoy con la oración que aprendí de pequeño y que, con variantes, se memoriza en la catequesis y no se olvida jamás. La copio del "Catecismo de la Doctrina Cristiana" del Secretariado Catequístico Nacional (Madrid 1958):
Ángel de mi guarda,
dulce compañía,
no me desampares
ni de noche ni de día.
No me dejes solo,
que me perdería.
Y me vienen a la memoria y al corazón otros versitos, que supongo aprendí de mi madre, y que todavía no he encontrado por internet en una versión idéntica:

Cuatro esquinitas
tiene mi cama,
cuatro angelitos
que me la guardan:
dos a la cabecera,
dos a los pies,
Dios en medio
y yo con Él...
Comentarios:
Santos Ángeles Custodios.
A los ángeles, tronos, potestades,
arcángeles sublimes, serafines,
que custodiais los astros, las edades,
con inocente amor, y santos fines.
A vuestro ser profundo y soledades,
del universo entero y sus confines,
apartando con fuego las maldades,
os requiero a la luz de querubines.
Y al ligero sentir de las presencias,
inefables de estrellas encendidas,
vuestros vuelos de luz, conforman vida.
Rumorosos de cielo y permanencias,
con recreaciones tiernas y bruñidas,
vais portando la FE, que no hace herida.
* * *
Vicente Gaos es un poeta de la línea de Paco Brines, además de hermano de una excelente actriz: Lola Gaos.
Saludos.
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Nicolás de la Carrera
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