¿Qué te pareció la EXPO? (2). "ICEBERG. Sinfonía Poético Visual"
21.07.08 @ 12:00:00. Archivado en De mi vida, Naturaleza, Política, Poesía

El pasado 12 de julio hubo que suspender algunos espectáculos de la EXPO zaragozana, sobre todo por la tarde/noche, a causa del AGUA y del frío, que esta vez nos venía directamente del cielo como una bendición, como un bautismo... Probablemente por haber sido malos, nos quedamos sin disfrutar de uno de los espectáculos más sugestivos de la temporada: "ICEBERG. Sinfonía Poético Visual", diseñado por el genial director de teatro español Calixto Bieito, tan discutido como solicitado en sus provocadoras versiones de ópera clásica: Mozart, Verdi...).
En pantalla, el hermoso ICEBERG de Bieito sobre el Ebro, con sus altos pingüinos y sus helados bloques de hielo... (Os invito, por cierto, a asomaros a la web personal de Calixto Bieito, natural de Miranda de Ebro, Burgos, aunque avecindado en Barcelona. Si no sabéis catalán lo siento por vosotros, pero os quedaréis, como yo, sin enteraros de sus propuestas estéticas. Cosas de ciertas autonomías un pelín masoquistas...).
Aunque me quedé compuesto y sin espectáculo, que tuvo que suspenderse, he investigado, sobre todo en "You Tube" (un ejemplo, entre tantos, pulsando aquí), y voy a haceros un breve esquema de los 21 minutos de función diaria, a las 22,30 de la noche, con música expresamente compuesta para este acto por el músico zaragozano José Luis Romeo, con el título de "Cantata para un iceberg". El tema central del drama es el calentamiento global, la degradación ambiental y sus consecuencias para la vida del hombre, agente principal y principal víctima.

CUATRO IMÁGENES DE UNA GRANDIOSA SINFONÍA
En la plataforma del ICEBERG, abierta como una flor, como un escenario teatral, surge un gran rostro humano de apariencia cibernética, que tanto recuerda la famosa pintura de Munch "El grito". Imágenes laterales nos informan de la lluvia tóxica, la tala y quema de árboles, el aumento de temperatura, la existencia de niños víctimas de radiación, colosales incendios que todo lo aniquilan...

Uno de los ojos del hombre, muy abierto, muy luminoso, gira y gira paranoico, desesperado. Por la boca abierta del rostro va descendiendo hasta el río Ebro un camión cargado de deshecho radioactivo.

Aparece entonces entre llamas un joven que, empujado febrilmente por la utopía, provoca el nacimiento de un surtidor, un geiser de agua no contaminada que asciende a lo alto como una blanca bandera de esperanza...

La cara de un bebé va llenando las pantallas. Está naciendo un niño nuevo, un hombre nuevo, un mundo nuevo...

El final es grandioso: se va recomponiendo el ICEBERG, redoblan tambores solidarios, estalla por el aire un exultante castillo de fuegos de artificio. Se oyen campanas de alegría y victoria...

NOS PREGUNTAMOS SI VOLVERÁ OTRA VEZ LA PRIMAVERA
Cerramos página con unos interesantes versos de Juan Mollá. La pasada primavera, ¿será la última?... Se atisban negros presagios...
ESTE ÚLTIMO AÑO
¿Por qué esta primavera
no florecieron árboles ni arbustos
ni las plantas de flor en sus macetas
de colores inútiles?
Este año no hubo flores
y las abejas se desorientaron
y abandonaron el jardín.
No hubo miel ni de pino
ni de roble siquiera.
En el verano
no aparecieron los lagartos
y aterraba mirar las mariposas
reptando por el suelo
caliente, moribundas.
Se vieron escapar millones de vencejos
en dirección al Sur
y en las puntas más altas de los cedros
se posaron odiosas urracas que buscaban
en vano con sus ojos hambrientos
los nidos grises de los ruiseñores
y los rastreros mirlos;
se fueron pronto airadas sacudiendo sus picos
cuando el viejo labriego pudo ahorcar una de ellas
de una rama podrida.
Un solo petirrojo se vio en algún momento
escondido en la grieta de un muro
y una tarde se alzaron en las cumbres
doce buitres leonados
que, tras juzgar y sentenciar la tierra,
se elevaron en círculo
hasta fundirse en el azul más gris.
Este otoño no se cubrieron de oro ni de cobre
las hojas de los árboles
ni siquiera cayeron. Fueron ennegreciéndose,
se fueron reduciendo, se aniquilaron cual pavesas.No llovió en todo el año ni tampoco hizo sol.
No llegaron las nieves en invierno
y no hubo Luna llena.
La Luna fue menguando muy lenta mes tras mes,
adelgazaba, se iba consumiendo,
hasta que ya se fueron sucediendo las noches
sin que volviera a marcarse en la altura
su liviana rajita de luz.
Y el año así se fue cumpliendo
como una plaga bíblica.Ahora nos preguntamos
si volverá otra vez la primavera.
Aunque no traiga flores.
Comentarios:
Gracias Nicolás, nos siguen acercando a la Expo de Zaragoza. Y sí, es seguro que volverá la primavera. Pero como finaliza el poema, tal vez no traerá flores.
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Nicolás de la Carrera
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