Miguel Hernández y la sexualidad (6). El Auto Sacramental
16.05.08 @ 13:00:00. Archivado en Espiritualidad, Sexualidad, Poesía, Miguel Hernández
"QUIÉN TE HA VISTO Y QUIÉN TE VE, Y SOMBRA DE LO QUE ERAS"
Si con Perito en lunas hemos descubierto al Miguel artesano que modela, modula un vocabulario, una sintaxis de barroca y corazonada belleza, con el Auto Sacramental irrumpe un Miguel arquitecto que diseña y construye, con sabio pulso, un denso y complejo drama teológico, Calderón recidivo en plena República. A las viñetas de foto-fija de Perito le sucede ahora nada menos que la epopeya religiosa de la humanidad, o, en otro plano más cercano de simbolización, la encrucijada moral de un inocente muchacho que descubre el pecado personal en su respuesta al enigma de la propia sexualidad, y el pecado social al derramar la sangre de un semejante. A la caída, sucederá el arrepentimiento y perdón divino, alimentando el nuevo estado con el Pan de la Vida. Se cierra el Auto con el sacrificio, en hoguera, del cuerpo del protagonista, liberado su espíritu. Es fácil imaginarse cuánto de sangre autobiográfica se derrama a lo largo de tan inquietante drama. Nos asomaremos por unas rendijitas a tan grandiosa aventura.
VE, HIJO, PONTE A CORRER...
Ya en las primeras estrofas del extenso drama (3.444 versos), Dios Padre, Dios Creador, dialoga con su criatura protagonista, un NIÑO, y le habla del Viento de Dios. Y le invita a no hacerse demasiadas preguntas; "que si ahora tu afán porfía / por saber, llegará un día / en que sabrás sin querer". Compadeciéndose de su hijo, todavía en Estado de Inocencia, le envía a disfrutar del Paraíso:
Ve, hijo; ponte a correr
por esos campales prados
con los lanares ganados,
la luz y las mariposas,
antes que vengan las rosas
a parecerte pecados.
Antes que tu sangre leve
sea viento colorado
tempestuoso y pesado,
tanto como es rara nieve.
Mueve por las hierbas, mueve
tu candor, tu fantasía,
tu ángel, tu paz, tu alegría,
que aún estás en posesión
de todo tu corazón,
y aún es tuyo todo el día.
¡TODO EL MUNDO SALVADO!
En el Estado de las Inocencias del Auto se desarrolla una escena mariana muy tierna. El NIÑO está dormido y sueña... Se le aparece "una Señora conocida tan sólo de madera en los altares, que desciende hasta acariciar la frente serena del tierno adormido..." Le canta:
Yo te guardo, yo te velo,
siempre en vela, siempre en vilo;
yo tu sosiego vigilo
con mi amor, que va de vuelo...
Refiere María un relato de salvación. Y cantan las criaturas celestiales que le acompañan:
Fatiguillas de muerte
a un corazón le entraban,
porque subía al cielo
sin ayuda de alas.
¡Salvavidas de pluma
qué de menos echaba,
sin dirección de fe
ni sustento de ganas!
Con vocación de vuelo,
¡todo el mundo a las altas!
¡Todo el mundo salvado
con voluntades pájaras!
"Se dejan oir unas risas que hacen presumir presencias pecadoras, y el cuadro divino descompone su milagro; Dios recoge su escalera plegable como un acordeón musical; hay un revuelo de ángeles que huyen a la desbandada..."
Este precipitado regreso a la gloria ¿se produce motivado por la estruendosa presencia de pecadores, o por la afirmación de María de una salvación universal? Me parece clave la presencia femenina en el drama. Muy sugerente presentar a Dios como ESPOSA y ESPOSO. No olvidemos que la Biblia nos presenta a Yavé creando a la primera pareja a su imagen y semejanza: "varón y hembra los formó"(Gen 1,27).
El Señor no es varón justiciero y vengativo. (¡Qué dificil para Miguel creer en un Dios Padre amoroso, si la experiencia de hijo le resultó tan dolorosa!) Mártir y mudo, "sin trajes ni palabras", golpeado... Por eso acude a la mujer, María, e imagina -como en las religiones orientales- un Dios también femenino, tierno, misericordioso.

LA DANZARINA BÍBLICA
El primer proyecto de teatro religioso giraba en torno a Salomé y San Juan Bautista: ascética y sexo como obsesiones solares. En el definitivo Auto Sacramental, cuando la CARNE/Salomé baila lúbricamente para seducir al Hombre protagonista, la VOZ-DE-VERDAD (Juan Bautista) grita una barroca y siniestra redondilla:
¡Ay, Carne, de encantos vanos!
¿por qué danzas? ¿para qué?:
¡si en la danza se te ve
el temblor de los gusanos!
¿Por qué ese interés en la figura del Bautista? Juan es la Voz del desierto, del ascetismo, de la fuga mundi. Venían de la ciudad a consultarle. Esta contraposición Ciudad Pecadora/Naturaleza Santa es reiterado juego lírico en los escritos de Miguel.
Hace su aparición la CARNE, danzando con una manzana entre los dedos. Acerca el NIÑO su mano al fruto. Pero reacciona hacia su niñez, "hacia Dios", con el sentimiento doloroso, el presentimiento, de que se acaban Dios y la niñez...
Baila la CARNE alrededor del NIÑO, rozándole, soplándole su aliento. "Le da un manotazo caricioso al fin". Le propone:
Yo morderé contigo el seno
por quitarte el temor de si es veneno.
Muerde la manzana primeramente la CARNE. Y se la da a morder al NIÑO, a quien de pronto se le abren los ojos y se le cierra la esperanza:
HOMBRE NIÑO:
Busco cielo y ¡sólo encuentro
la tierra a mi alrededor!ESPOSO
No mires al exterior
que el cielo lo llevas dentro.ESPOSA
Allí encontrarás tu centro...
Subraya el poeta oriolano la salvación por la Cruz (más Viernes Santo que Domingo de Pascua) y la Eucaristía como misterio de la naturaleza (más Trigo y Vid en el campo que Santa Cena en Comunidad de Hermanos). Refleja, en resumen, con gran belleza plástica, originalidad, y extraordinaria unción religiosa, aspectos importantes pero parciales del catolicismo.
Podéis encontrar un útil resúmen del Auto Sacramental en Wikipedia (pulsar)
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Nicolás de la Carrera
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