"ELEGY". Brotó la primavera en el nevado invierno
02.05.08 @ 13:00:00. Archivado en Mayores, Pareja, Sexualidad, Poesía

Deslumbrada por su veterano profesor de literatura David Kepesh (un Ben Kingsley genial), Consuela Castillo (Penélope Cruz en estado de gracia), una joven estudiante muy hermosa, coquetea con el viejo lobo de mar que tan bien aprendió en su mocedad (mayo del 68, hace exáctamente cuarenta años) el arte del placer erótico, la fiesta del éxtasis sexual descomprometido y juguetón. Pero la cubana Consuela le rompe esquemas. La pura belleza física y el sexo fácil se le revelan ahora a David insuficientes y efímeros.
La bonita universitaria va ganando batallas, y su arrogante porte, sus oscuras melenas, su piel electrizante, su elegante sobriedad desconcientan al profesor y encienden celos hasta vigilarla en obsesiva persecución. Tiene la acosada Consuela que abandonarle, porque quiere ser una mujer libre y feliz.
Quien espere alguna escena de alto erotismo de Ben con Penélope se llevará cierta desilusión, porque la directora española Isabel Coixet maneja con habilidad la cámara y sólo sugiere, con elegancia y sobriedad. Algún encuentro sexual del profesor con su fiel amiga Carolyn es más explícito y convencional. Elogia con cinismo en una ocasión el enamorado catedrático la espectacular perfección de Consuela: "Sabe que es hermosa, pero todavía no está segura de qué hacer con su belleza". Cautivado hasta la fascinación, considera el cuerpo de Penélope "una verdadera obra de arte".
BROTÓ LA PRIMAVERA EN EL NEVADO INVIERNO
Pasados dos años, en Nochebuena, se pone inesperadamente Consuela en contacto con su admirado profesor. No voy a desvelar el guión, que nos obligará a revolvernos en la butaca y abrir bien ojos y oídos ante una sorprendente noticia. Sólo apuntaré, para prepararos, que podíais pulsar aquí para conocer una de las Presentaciones PPS más interesantes que conozco.
El final es hermoso. El veterano seductor, de gran éxito entre las jovencitas pero siempre dentro de un orden, es decir deslindando con precisión el sexo de los sentimientos, se humaniza y compromete con tan hermosa mujer.
La música, de autores clásicos esta vez, ha sido muy bien escogida por la directora. Toca en escena David el piano con sentimiento (me pareció escuchar temas de Bach). En otros momentos me sobrecogió la ronca melodía de un emocionado violonchelo.
El tema del amor entre jovencita y anciano es muy recurrente en la literatura y en la vida. El protagonista de "ELEGY" (elegía), que siente la decadencia del paso del tiempo en su cuerpo y en sus ilusiones, rejuvenece al fin su corazón con las generosas yemas de un amor sincero y total. Antes de colgar el cartel de FIN, os acerco unos alegres versos de Regino Pedroso:
ELLA PASÓ CANTANDO
En mi cabeza había
blanca nieve de invierno.
De tantas primaveras
mustio estaba el ciruelo.
Ella pasó cantando
bajo el ramaje seco;
en sus ojos ardían
rosas de sol y fuego.
Ella pasó cantando
bajo el ramaje seco;
lo tocó, y en milagro
de iluminados pétalos
brotó la primavera
en el nevado invierno.
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Nicolás de la Carrera
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