Poeta en la cárcel (4). VALS DE LOS ENAMORADOS Y UNIDOS HASTA SIEMPRE
11.04.08 @ 13:00:00. Archivado en Espiritualidad, Pareja, Poesía, Miguel Hernández
Hija de Guardia Civil destinado a Orihuela cuando ella contaba once años, estudió Josefina Manresa con monjas hasta los trece. Seis años más joven, en setiembre de 1934 se empareja con Miguel y, aunque los frecuentes viajes del poeta pastor a la movida madrileña enturbian por un tiempo la relación, será el muchacho oriolano hombre de una sola mujer, Josefina, con absoluta entrega a la esposa y al hijo, que ni la muerte será capaz de romper: la eterna novia de Miguel sólo aceptó, hasta el fin de su vida en 1987, el tratamiento de esposa, rechazando el de viuda. En la Feria del Libro de 1936 estaba vendiéndose muy bien El rayo que no cesa, tierno y atormentado cancionero amoroso por el que ha sido reconocido Hernández como uno de los mejores sonetistas de la literatura española.
No sólo frente al papel y la pluma es poeta Miguel. Lo es, sobre todo, ante la vida cotidiana. Una simple anécdota que refleja muy bien el romántico, divertido, fuego lírico de los amantes. "Un domingo -refiere Josefina- estabamos sentados en un banco de la glorieta y nos dimos cuenta que nos acompañaba detrás de nosotros un rosal de rosas rojas. Miguel cogió una, la besó y por gusto suyo la llevé toda la tarde puesta en el pecho, diciéndome que, en cada carta, le enviara un pétalo besándolo". Desde Madrid escribe Miguel: "Tengo el primer pétalo de la rosa que este domingo pasado llevaste tú en el trono de tu pecho". Y en junio: "Me mandas el pétalo cargado de besos, porque esta carta pesaba más que ninguna".

VALS DE LOS ENAMORADOS Y UNIDOS HASTA SIEMPRE
Este apasionado romance, que ya aparece escrito a finales de 1939, ofrece la rigurosa medida de un vals con acentuación anapéstica (1,2,3-1,2,3), sin alterar en un solo verso su inexorable ritmo.
No salieron jamás
del vergel del abrazo.
Y ante el rojo rosal
de los besos rodaron.
En Casida del sediento, la esposa era oasis rumoroso, protector, fresco, fecundo, de besos y amor cuerpo a cuerpo. La metáfora física de los labios entregados y el abrazo de diamante simbolizan inexorable fusión de voluntades.
Huracanes quisieron
con rencor separarlos.
Y las hachas tajantes
y los rígidos rayos.
De nuevo el Viento (viento contrario, no a favor como en Vientos del pueblo) y el Rayo (El rayo destructor que no cesa), enemigos de los amantes, les acechan y persiguen con implacable saña.
Aumentaron la tierra
de las pálidas manos.
Precipicios midieron,
por el viento impulsados
entre bocas deshechas.
Recorrieron naufragios,
cada vez más profundos
en sus cuerpos, sus brazos.
Perseguidos, hundidos
por un gran desamparo
de recuerdos y lunas,
de noviembres y marzos,
aventados se vieron
como polvo liviano:
aventados se vieron,
pero siempre abrazados.

Hay un movimiento de descenso a la tierra, al reino de la muerte. Pero, al final, nos sacude la sorpresa de un ligero remolino de polvo (recordad "Ascensión de la escoba") que aventa a los amantes que siguen abrazados bailando la danza circular de la muerte, del amor, de la vida. (Me recuerda esta indestructible voluntad de unión la escultura pompeyana de los amantes petrificados en eterno abrazo. ) No podemos olvidar el último terceto del más famoso soneto de Quevedo "Amor constante más allá de la muerte": "Polvo serán, mas polvo enamorado" (pulsad aquí y os sorprenderá, como me ocurrió a mí, la fascinante imagen que ilustra este poema).
Fechando en Amor, 18 de julio 1936, anunciaba a la novia: "Te prometo gastarte la boca y los ojos y la frente y toda tú a fuerza de besos y no te voy a dejar hueso sano a fuerza de caricias..." ¿Cómo encabezaríamos las cartas de los años prisioneros: Fusión, Eternidad, Locura...?
Comentarios:
http://elrincondeyanka.blogspot.com/2008/04/premio-paracelso-2008.html
Gracias por existir...
Juan Carlos (Yanka)
Gracias, Nicolás.
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Nicolás de la Carrera
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