Miguel Hernández 1942. Turbio y definitivo marzo (1)
11.03.08 @ 20:05:00. Archivado en Política, Miguel Hernández
Releyendo la vida y obra de Miguel Hernández, mi poeta, me ha conmovido estos días la memoria del sufrimiento último del Miguel encarcelado, muy especialmente la agonía del último mes de marzo de 1942. En imagen el famoso retrato del poeta. Temía Hernández que su hijo, a quien llevaba sin ver mucho tiempo, no le reconociese, y pidió al compañero de cárcel Antonio Buero Vallejo un retrato para enviar al pequeñín. El eminente dramaturgo dibujó a lápiz, unos días después de la sentencia de muerte de Miguel, esta popularísima cabeza. La envía el padre a Josefina con una nota: "No quiero dejar de cumplir, en lo que puedo, mi palabra, y ya que no puedo ir de carne y hueso, iré de lápiz, o sea dibujado por un compañero de fatigas, como verás bastante bien. Se lo enseñarás al niño todos los días para que vaya conociéndome, y así no me extrañará cuando me vea".
SE CASA POR LA IGLESIA. CERCO ESPIRITUAL
El día 4 de marzo de 1942 se casan por la iglesia Miguel y Josefina, en la enfermería de la prisión. Así lo refiere la novia, en su libro de Recuerdos:
"¡La ilusión que tenía Miguel respecto a la fecha de nuestro casamiento! Era para el mes de enero de 1937, así nos lo habíamos prometido, pero la guerra nos lo aplazó y fue con menos alegría de la prevista, por el luto de mi casa y el dolor de la guerra.
Nos casamos el día nueve de marzo de ese mismo año, a la una de la tarde, en Orihuela, por lo civil y ante Dios, porque en las circunstancias de la guerra, no había medio de celebrarlo por la iglesia. Ésta da por canónico el casamiento.
Como Franco declaró nulos estos matrimonios, contra lo que dispone la iglesia, tuvimos que pasar luego por la pena de casarnos otra vez, in articulo mortis, el 4 de marzo de 1942..."
Lúcidamente Miguel, que presiente su final, acepta resignado la bendición del cura, única fórmula de matrimonio en la Nacionalcatólica España de la posguerra. Así, esposa e hijo heredarán sus versos. ("No quiero perderlos, porque son el trabajo de casi dos años y el pan de mañana vuestro"). Existieron, además, presiones de amigos que le animaban a reencontrar la fe de su primera juventud.
Oigamos a su hermana Elvira, testigo de excepción de estas últimas horas, que, interesada por la entrevista que Miguel había celebrado con el mecenas de sus años cabreros, y avalista en el proceso ("buena persona, capaz de regeneración"), el influyente D. Luis Almarcha, nos informa:
"Pregunté esperanzada si eso iba a influir para su posible salida en prisión atenuada o el traslado a un sanatorio. Miguel dejó pasar unos instantes para contestar y, como si hablara consigo mismo, le oí decir con palabras entrecortadas: "Sí, ha venido... ha venido Almarcha, y me ha mandado un padre jesuíta..., yo que necesito curarme me hablan de la fe, del alma...; sí, han venido... como a comprobar que ya no saldré de aquí, como si temieran que algún día yo salga de aquí..."
El director de la cárcel también colabora en este cerco de caridad cristiana. En carta al director general de Prisiones, informa: "Hoy se halla en crisis espiritual. Titubeante, ha rechazado hasta ahora los consuelos religiosos; pero hoy mismo me dicen que desea hablar con el padre Vendrell, S. J., de esta residencia. Desde luego no se encuentra en condiciones de escribir, aunque sea ganado para Dios."
......
¡Qué espantosa teología! ¡Cuánto sufrimiento innecesario y cruel!
En cuatro entregas, reflexionaremos con Miguel en torno a la cárcel, el amor y la muerte...
Comentarios:
LLEGÓ CON TRES HERIDAS LA DEL AMOR LA DE LA MUERTE LA DE LA VIDA CON TRES HERIDAS VIENE LA DE LA VIDA LA DEL AMOR LA DE LA MUERTE CON TRES HERIDAS YO LA DE LA VIDA LA DE LA MUERTE LA DEL AMOR.
MIGUEL HERNANDEZ
éste lo hizo por entregas;
con su canto suplicante
los dos murieron a ciegas
y hoy viven en nuestro cante.
"Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos"
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Nicolás de la Carrera
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