Elogio de la mujer madura
08.03.08 @ 11:05:00. Archivado en Pareja, Sexualidad, Poesía

En el Día Internacional de la Mujer, me viene al recuerdo mi familia. Hace unos años, en fechas en que mi hermana y mis cuñadas fueron cumpliendo los 50, se me ocurrió elaborar un cuadernillo con más de 50 selectos poemas de amor a la vida desde la hermosa edad del medio siglo. Como no podía ser menos, incluí varios títulos de la sensual, erótica poesía de Gioconda Belli, que había editado por aquella época "Apogeo", donde celebraba líricamente, con sabiduría y gozo, la fiesta de su nueva edad.
Bien lo explica la autora en la NOTA introductoria:
"En este libro he querido celebrar el apogeo, el cenit, en la vida de las mujeres. Ese momento fundamental de la existencia donde la integridad y la belleza física coexisten con la sabiduría y la madurez del intelecto. Es una época de meditación, cambios y plenitud; de euforias, pero también de temores. Una época en que la mujer se enfrenta a las nociones preconcebidas de una sociedad que, hasta ahora y gracias al esfuerzo de las propias mujeres en todo el mundo, apenas empieza a reconocer el valor y aporte de lo femenino."
En el poemario "El ojo de la mujer" descubrimos esta hermosa declaración de amor al Creador y de orgullo por la maravilla de su creación:
Y DIOS ME HIZO MUJER
Y dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos, nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.
Interesante fe de vida de Gioconda, que grita a los cuatro vientos el orgullo de su feminidad:
DECLARACIÓN NARCISISTA
Como a mis veinte años,
otra vez
a los cuarenta y tantos,
el sentimiento de poder.Desde mis entrañas
floraciones de colores intensos
se alzan y reverdecen.Veo el mundo
desde una cima donde el aire es liviano
y donde bacantes
entonan cantos
a los placeres exquisitos de la carne.Diosas magníficas y sabias
me muestran el erotismo
que existe más allá de la piel,
en la plenitud de la vida.Con el pasado a mis pies,
león manso y domesticado.
Con el futuro abierto,
al otro lado,
desafío vientos y tempestades.Hay suficiente temple en mis largos dedos
para tomar las bridas de rebeldes corceles
o irme flotando con los unicornios,
a recorrer las noches de luna.Soy magnífica,
Templo enhiesto de mis elementos
altar de aire, de fuego,
mujer de agua y de tierra.
Y clausuramos el recital con otros dos poemas a todo color, a toda música, a toda pantalla. Pulsar en el título (quizás haya que esperar unos segundos):
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Nicolás de la Carrera
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