Preparar la Navidad encendiendo por el corazón hermosos versos
15.12.07 @ 22:07:00. Archivado en Espiritualidad, Iglesia, Poesía

Desparramamos los ojos estos días por paisajes de consumo, fríos y lejanos de la fecunda pobreza de Belén. Hay que roturar el alma para acoger semillas que, acaso, ya nos vienen sembrando manos de ángeles. Y os invito a preguntar a los otros ángeles de carne, hueso y ternura, me refiero a los poetas, qué significa que Dios se haya hecho hombre, cómo podríamos, sin trampas ni cartón, aprender a reír, pensar, rezar, bailar la Navidad con el ingenuo fervor de los pastores y el humilde coraje de la Madre.
En este tiempo, en el que lo que no aparece en la tele o en las revistas no existe, me permito levantar la mano y deciros muy bajito que acabo de subir seis poemas a la Antología Gráfica de la Poesía Navideña en Nido de Poesía. Llevamos ya editadas 28 páginas presentadas en cuatro entregas (Reír, Pensar, Rezar, Bailar la Navidad). Firman poema interesante líricos de diferentes escuelas, de alejados tiempos. Como Lope de Vega que nos regala un emocionado villancico sobre la Encarnanción. El "Deus absconditus" del Antiguo Testamento se hace "Deus tangibilis" en los versos de don Félix:
NO SE DEJABA MIRAR
Este Niño celestial
tiene unos ojos tan bellos,
que se va el alma tras ellos
como a un centro natural.No se dejaba mirar
envuelto en nubes y velos;
ahora en pajas y hielos
se deja ver y tocar.Y como mira a los que son
la causa por que suspira,
con unos ojuelos mira
que penetra el corazón.
Otro ejemplo: "Hay un Niño que dicen...", de la inolvidable Gloria Fuertes:
Hay un Niño que dicen
que llora música
¡Vamos a verle todos
con aleluya!Hay un Niño nacido.
¡Qué resplandores!
¡Vamos a verle todos
no sea que llore!¡Hay un Niño con alas
en el pesebre...!
Vamos a ir despacio
no sea que vuele.
Pero el Niño no se escapó volando. Y se ha quedado entre nosotros hasta el fin de los tiempos... Con Rosario Castellanos le ofrecemos la vida como perfume, como sahumerio (Resplandor del ser):
Para la adoración no traje oro.
(Aquí muestro mis manos despojadas)Para la adoración no traje mirra.
(¿Quién cargaría tanta ciencia amarga?)Para la adoración traje un grano de incienso:
mi corazón ardiendo en alabanzas.
Hay que ir cerrando. Nos faltan versos de otra mujer fuerte, Gabriela Mistral. Y de José María Fernández Nieto, Joaquín Antonio Peñalosa, Antonio Murciano y Victor Manuel Arbeloa, que repiten escritura. Voy a mencionar de un tirón la restante docena de poetas que figuran en este Retablo de Maravillas: Alfonso Canales, José Javier Aleixandre, Ramón de Garciasol, Antonio G. Gómez Yebra, Carlos Murciano, Miguel Hernández, Francisco Garfias, Fernando de Villena, Luis López Anglada, Luis Rosales, Francisco Álvarez y José Luis Martín Descalzo...
Si queréis levantar un poquito el velo y asomaros ya al lírico paisaje, podéis pulsar aquí. Sin olvidaros de encender los altavoces, acaso os apetezca meditar devotamente la expresión escrita de poetas siempre vivos, que han condensado, en versos como brasas, la hoguera de ternura y fe que ardió un día por las secretas entrañas de su corazón.
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He pasado un momento agradable con los versos y los cánticos, en esa página que con tan buen empeño llevas adelante. ¡Feliz Adviento!, caminando, caminando llegaremos a adorar el Niño Dios en Navidad.
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Nicolás de la Carrera
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