La larga capa roja del Cardenal Cañizares
16.08.07 @ 20:15:00. Archivado en Espiritualidad, Iglesia, Poesía
El pasado 5 de julio se celebró, cerca de Florencia, en la sede central del Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote (fundado recientemente en 1990), la ordenación sacerdotal de dos de sus miembros. Nuestro Cardenal Primado, D. Antonio Cañizares, presidió el acto revestido de ornamentos rojos, con larga capa de unos cinco metros. La escenografía, muy anacrónica para el siglo XXI, ha sido elegida y bendecida por los miembros del Instituto, que la divulgan con entusiasmo en magníficas imágenes, ya que corresponde a su espiritualidad, de estilo muy tradicional, que les lleva incluso a la celebración hoy de la misa tridentina de San Pío V.
Personalmente, me cae bien la belicosidad de Don Antonio hacia opiniones y situaciones de acoso a la fe cristiana. Quizás él mismo, a la vista de estas fotografías, se haya sentido utilizado. Pero hay que reconocer que, después del Vaticano II, embarcarse en ordenaciones de tufo preconciliar no beneficia a una iglesia que, desde una encarnación comprometida, intenta evangelizar al hombre de hoy.

Para reírnos un rato y pensar otro ratito más, ahí os va un simpático poema posconciliar del imprevisible Lorenzo Gomis. Se me confunden sus versos con medievales voces, ingenuas y libres, de buen amor:
UN CARDENAL LLEGA AL CIELO
El señor cardenal, de púrpura encendida,
subía del abismo buscando mejor vida.Traigo cánones nuevos en perfecto latín,
confiaba jovial a un monseñor pillín.Pero había en el cielo cola de costureras,
de peones, maestros y chicas casaderas.En el cielo es domingo ¡cuánta gente, Señor!
San Pedro está ocupado, atiende a un pescador.Tendrá usted que esperar. Tome asiento, Eminencia.
Es el cielo. Es domingo. Hay que tener paciencia.Y pasaban las horas y venía la noche.
El cardenal dudaba si reclamar el coche.El señor cardenal decía para sí:
¿Y ahora dónde iré? ¿Qué haré, pobre de mí?Y entonces vio una cola que avanzaba de prisa.
No pedían siquiera que hubieran ido a misa.Los pequeños mostraban la señal en la frente
y entraban en seguida por la puerta adyacente.Y el cardenal probó, rebuscó en la memoria.
Poco a poco llegó al fondo de su historia.No siempre he sido anciano. Hace tiempo fui niño.
Yo tenía una abuela. Yo tenía cariño.Muchos años atrás yo fui niño pequeño.
Rezaba de rodillas. Me caía de sueño.Ahora que recuerdo, veo luz en mi infancia.
Prefiero ser pequeño que cardenal de Francia.Beatísimo Padre Pedrito, por favor,
búscame algún rincón en casa del Señor.
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De todos modos habria que ver donde se pone el limite de lo "anacronico", sobre todo cuando se ha visto que los catolicos no apoyamos cosas tipo Entrevias.
Pepe, creo que has visto que se trata de mucho mas que una capa.
En efecto, preciosas imágenes. Más Cardenales como este y menos curitas disfrazados de obreretes de los sesenta, u obispos con la cruz pectoral escondida en el bolsillo.
Contrariamente a lo que dice Mensajero de Esperanza, son los mas, "modernos" quienes no atraen a los jovenes, al menos por el camino de la fe, en las fotos se ven varios seminaristas jovenes, no muchos(Todos sabemos que las cosas nunca seran como antes) pero varias ordenes quisieran tener ese numero de seminaristas, o las monjas del instituto, fundadas hace 3 años cuando profesaron las 3 primeras y dos años despues veo 6 novicias y 4 postulantes.
Hay que tener en cuenta varios puntos sobre esto;
1º El instituto de Cristo-Rey solo se representa a si mismo, no a toda la Iglesia, pero tambien forma parte de ella y merecen algo mas que un respeto.
2º En efecto, les gusta invitar a cardenales a sus ceremonias y tratarlos como a "Principes de la Iglesia", si hubieran acudido los cardenales Martini o Maradiaga, tambien les hubieran pedido que usaran la capa magna, sin olvidar la publicidad que un cardenal conocido proporciona.
3º Esto es una ceremonia concreta, no hacen asi las misas p.e., tengo 35 años y habre ido solo un par de veces a una en latin, son bonitas, pero no es lo mio. De todos modos M. Cañizares esta en su derecho a apoyar a los institutos que quiera.
No beneficia ni a la iglesia, ni al Reino de Dios ni al esfuerzo que muchos sacerdotes hacemos por llevar una iglesia renovada (en lo necesario) al mundo de hoy.
Me imagino que el Cardenal, cuando haya visto estas fotografías, se habrá sentido como nosotros: ruborizados y con los ojos como platos.
Reproduzco la explicación de una amiga:
Las filacterias, llamadas en arameo tefillin, son dos cajitas de cuero que portan fragmentos de las escrituras. Estas se ponían en la frente y en el brazo izquierdo, colgadas de la manga, como SIGNO de que la palabra de Dios debe estar siempre en la mano y entre los ojos del creyente. Según la cita bíblica Ex 13,9 y 13, 16. También Deut 6,8.
Las filacterias pasaron de ser un signo de presencia de la palabra de Dios en la vida, a significar algo diferente, como prestigio y estatus social. Rango y poder.
Por eso …. ¡cuidado con los signos!.
Ni que decir tiene que las mujeres estaban “dispensadas” de esta servidumbre.
Jesús critica la prepotencia y ostentación del cargo, la distinción y la arrogancia de aquellos que cargan fardos pesados sobre el pueblo pero ellos ni los tocan con el dedo.Es bastante conocida, está en Mateo 23,1-12
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Nicolás de la Carrera
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