Matasteis pájaros, y voy a tomar venganza
09.05.07 @ 20:05:00. Archivado en De mi vida, Naturaleza, Poesía
He descubierto en el mercado una carnicería que vende animales de caza. Y al llegar a casa he curioseado las páginas de un album familiar, donde me detuve a contemplar la fotografía de mi padre cazador posando con la escopeta abierta y la mirada alta, como oteando el horizonte. Me trae recuerdos de aquellos sábados, muy temprano, cuando sus amigos sonaban el claxon y se lo llevaban de casa a algún coto lejano. La noche del domingo llegaba reventado pero feliz, con algún inocente conejo en el morral y alguna desgraciada perdiz colgando de la cintura. A mi madre le tocaba después despellejar o desplumar a los animalitos y guisarlos (¡qué ricos!). Iniciaba mi progenitor con energía su semana laboral, oxigenados los pulmones de aire campestre, ágil y dispuesto el cuerpo para poder satisfacer una semana más las necesidades de sus siete insaciables retoños.
Tanta era su afición cinegética que hasta llevó a la rima consejos de veterano a noveles cazadores. Escribió y editó para los amigos 24 simpáticas décimas con el título: "La caza de perdiz en el ojeo / tal como yo la veo". En la presentación se leía:
Dejando a un lado al poeta
escribió estos pobres ripios
el punto de mi escopeta.
Y, en la última página: "Este folleto no se vende, porque no vale nada".
Para reírnos un rato, os voy a presentar dos estrofas:
XVIII
Y nada te disimulo:
si una perdiz apeona
siempre su vida perdona
quien la dispara de culo:
lo mismo que será nulo
tirar de frente. ¡Atención!
Para cobrar a peón
dispara si está cruzada
pues con ala plomeada
te la cuelgas ¡picarón!XXII
No hay cosa que más me abrume
que el gran cinismo de algunos
que a sus hogares, los tunos,
llegan oliendo a perfume
sin que su ropa rezume
esencias de roble y jara;
y la suerte les ampara
cuando afirman que han cobrado
una caza que han pagado.
¡Hace falta tener cara!
El verdadero motivo de escribir este post es que anoche, leyendo en el metro versos de Alfonsina Storni, descubrí un poema que me impresionó, y creo que expresa con perfección mi personal punto de vista: que, como los toros o la pelea de gallos, además de deporte, la caza es exterminio de inocentes, indefensos animalitos:
ROMANCE DE LA VENGANZA
Cazador alto y tan bello
como en la tierra no hay dos,
se fue de caza una tarde
por los montes del Señor.Seguro llevaba el paso,
listo el plomo, el corazón
repicando, la cabeza
erguida, y dulce la voz.Bajo el oro de la tarde
tanto el cazador cazó,
que finas lágrimas rojas
se puso a llorar el sol…Cuando volvía cantando
suavemente, a media voz,
desde un árbol, enroscada,
una serpiente lo vio.Iba a vengar a las aves,
mas, tremendo, el cazador,
con hoja de firme acero
la cabeza le cortó.Pero aguardándolo estaba
a muy pocos pasos yo...
Lo até con mi cabellera
y dominé su furor.Ya maniatado le dije:
–Pájaros matasteis vos,
y voy a tomar venganza,
ahora que mío sois...Mas no lo maté con armas,
busqué una muerte peor:
lo besé tan dulcemente
¡que le partí el corazón!Envío
Cazador: si vas de caza
por los montes del Señor,
teme que pájaros venguen
hondas heridas de amor.
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Para quienes deseen saber, fue escrito por la inigualable poetisa argentina Alfonsina Storni (1892-1938)
Me gusta el romance de la venganza y me identifico mucho con la última estrofa
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Nicolás de la Carrera
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