Sonetos terminales
03.05.07 @ 00:50:00. Archivado en De mi vida, Mayores, Sexualidad, Poesía
Hace unos años adquirí por casualidad un poemario muy sugerente, provocador, titulado "Sonetos terminales" (Fondo de Cultura Económica, 1997). La edición era magnífica, y la autora, Griselda Álvarez, de 84 años de edad, iba expresando, en ágiles y descarnados sonetos, sus sentimientos "últimos", en vísperas del gran final... Una interesante personalidad, primera mujer gobernadora en la historia de México, nos ofrecía su testamento literario, nos abría el corazón en expresivas miniaturas, como vidrieras de catedral, nos dibujaba literariamente un expresivo mural de ricos colores y admirable juventud.
Reproduciré en este blog de Religión Digital varios sonetos de temática trascendente. En el primer título, pasa factura a Dios por algunos sucesos dramáticos de su vida:
¿Existes?
Prefiero asegurar que tú no existes
inmersa en la legión de descreídos.
¿Por qué me diste un hijo rompenidos
y una apariencia alegre entre los tristes?Si fueras todo amor, ¿por qué persistes
en negarme los frutos prometidos?
Formo parte también de los vencidos,
los que convierten su dolor en chistes.Te reclamo la pérdida temprana
de mis padres, del nieto, de su ausencia
corrosiva, también: mi única hermana.Partida a la mitad mi adolescencia
con cuchillos de monte, y ya de anciana
¿quieres que reconozca tu existencia?
En otro sincerísimo soneto hace memoria de su educación religiosa, puritana y estrecha en lo sexual:
Pubertad de convento
Me eduqué en un convento noche y día.
"Manos bajo la almohada", demandaba
la monja –guardia que nos despertaba
cada hora quizá en su tiranía–.Huérfana ya, mi pubertad sombría
a los libros tan sólo le entregaba
todo mi afán sin óbice ni traba.
Fue mi primer amor la geometría.Ahí estudié Dogmática. Con ansia
creí buscar a Dios como mi centro,
metódica, sin tregua en mi constancia.Algo se me estrellaba muy adentro
desde entonces a más y más distancia.
Conste que lo he buscado y no lo encuentro.
El tercer soneto no lo voy a reproducir en este post, porque os invito a leerlo en una página especial que acabo de preparar ambientándolo visual y musicalmente. Su título: "Antes de hundirme". Si tenéis curiosidad por esta puesta en escena, pulsad aquí.
Os preguntaréis, como yo, qué ha sido de Griselda en esta década. Si engañó a la Muerte cuando escribió aquellos provocadores versos:
Sé qué quiere: que empiece a despedirme.
Miente diciendo que veré a mi nieto,
que abra la puerta ya, que es tiempo de irme.Pero la vida es un contínuo reto.
Llovida de años, mas alegre y firme,
no le abriré la puerta, lo prometo.
Griselda sigue engañando a la muerte, ¡y cada día está más joven! El pasado mes de abril celebró su 94 cumpleaños... Increíble: a sus 86 años había publicado un ramillete de sonetos que llevan por título: "Erótica". Y aquel mismo año de 1999 glosó los 136 artículos de la Constitución mexicana (escribiendo un soneto por artículo).
Ángel de mi guarda, me pido una vejez así: fecunda, divertida, solidaria... Amén. Amén.
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Gracias Nicolás.
Muy bien, muchas gracias.
En la prensa y en la red hablan a menudo de poesías y poemarios, pero nunca, nunca citan poemas enteros; es como si supieran que citar versos es contraproduciente.
Es cada vez más difícil encontrar algo contemporáneo que valga la pena.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Nicolás de la Carrera
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