Nuevas terapias contra la depresión
21.04.07 @ 23:55:00. Archivado en Mayores, Espiritualidad, Psicología
Es curioso: en los países pobres puede pasarse desnutrición, sufrirse inundaciones, guerras, trabajos duros y mal remunerados..., pero apenas se conoce la depresión, que es un grave transtorno de los países ricos, "la gran plaga del siglo XXI". La depresión convive con la abundancia. ¿Es que necesitaríamos carecer de casi todo, que nos sacudiesen estímulos fuertes como combatir dramáticamente el frío, el hambre, la enfermedad... para sentirnos vivos, en vez de ir tirando sin ilusión, sin proyectos que llenen nuestro corazón y nuestro espíritu? Mucha gente cura su depre espontáneamente sin fármacos, sin consulta psicológica, sólo con amistad, sentido común, actividades que impidan pasarse el día comiéndose el coco. Y con un poco de paciencia...
Otros se enredan, por ejemplo, en un proceso de crecimiento que acaba eternizándose. Una deprimida amiga inició un trabajo de psicoanálisis que se anunciaba como "psicoterapia breve". Y a los cinco años tuvo que decir de malos modos adiós al profesional que la impedía retirarse, y buscar otro acompañante, porque no observaba mejoría alguna, más bien empeoraba día a día (abandonó por varios meses la enseñanza).
En las última semanas me han llegado dos interesantes informes sobre la depresión. En la revista del Colegio de Psicólogos, Marino Pérez Álvares dio a conocer la última técnica en terapia eficaz de la depresión: la "activación conductual". Se trata, en definitiva, de una corriente conductista que sugiere, más allá de la terapia cognitiva de Beck, aplicar, con rigor y flexibilidad, técnicas conductuales en un proceso que active a la persona "en la medida de sus posibilidades actuales y de acuerdo con sus intereses y valores". Lo original de este enfoque consiste, en mi opinión, en incrementar conductas que, al tiempo que modifican el entorno del paciente proporcionándole un refuerzo positivo, estas mismas actividades están enriqueciendo su estilo de pensamiento, su humor, su calidad de vida...
La otra publicación que tengo entre las manos es "Optimismo vital", de Bernabé Tierno (Temas de hoy 2007). No me estimula mucho saber que esta publicación hace el número cuarenta y cinco de los títulos editados por dicho autor. Me viene a la mente el dicho popular de que "quien mucho abarca, poco aprieta". Pero reconozco que me había enganchado el subtítulo: "Manual de Psicología positiva". Y el contenido no me ha defraudado.
Hay dos modos de enfocar la vida: con optimismo y con pesimismo. El optimista sano tiene los pies en la tierra, se propone en la vida metas claras pero sencillas y asequibles, que disfruta en las cosas más corrientes del día a día. Se siente dichoso por cuanto ha logrado, y acoge sus deseos más hermosos con la certeza de que se harán realidad. De forma consciente activa sus emociones positivas, y aprende a protegerse de las personas tóxicas, disfruta su trabajo diario, se abre a los demás porque sabe que dar y darse enriquece y construye, etc.
Fomentando esta actitud optimista se puede superar la depresión. Podría ser útil, por ejemplo, dedicar una sesión semanal con un terapeuta, a detectar pensamientos tóxicos, disfuncionales, y reconvertirlos en pensamientos, sentimientos y conductas sanas, que nos ayuden a superar la depresión. Pero, además de hablar, habrá que actuar. Se sugieren mil actividades para mejorar la autoestima y realizar comportamientos que, de rebote, potencien en nosotros ideas sanas, sentimientos de excelencia, positivas conductas. Por ejemplo, nos sugiere Bernabé Tierno:
"El ejercicio físico moderado, los paseos a buen ritmo, practicar el tai-chi, buscar el contacto con la naturaleza, realizar técnicas de relajación, ocuparse en actividades que siempre resultaron agradables, escuchar música alegre y/o relajante (existe la musicoterapia), asistir a talleres de risoterapia, buscar una razón, un porqué motivador para vivir... son buenos recursos. También se puede recurrir a la química, a los medicamentos, pero sin todo lo anterior, los medicamentos no curan."
Terminamos sugiriendo la lectura de un poema de optimismo vital: una broma para alegrar a una vieja..., de Mariano Roldán.
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yo padezco depresion y a causa de esto mis nervios se me descontrolaron.
Gracias Nicolás, soplo poético de la blogosfera
Desde luego la mejor medicina para salir de una depresión es el cariño de tu familia y amigos, el problema es que cada vez hay personas más solas sobre todo entre ancianos y también entre jóvenes porque como he dicho antes vivimos en una sociedad cada vez más individualista en la que solo se mira el bienestar y la felicidad personal. No obstante, los fármacos también ayudan, aunque desde luego la mejor receta es la del cariño de tus seres cercanos.
En cuanto a lo de una actitud positiva, a veces hay personas que las pobres nacen estrelladas y todo en la vida les va cuesta arriba y la verdad cuando en la vida todo son palos, uno tras otro dificilmente se puede tener una actitud positiva por mucho esfuerzo que pongas de tu parte.
Al menos ese es el "slogan" que vende a los jóvenes la sociedad actual.
Recuerdo que mi abuela siempre decía: "los jóvenes de ahora siempre estais depresivos en nuestra época que no teniamos ni para comer y trabajando y pasando calamidades y nunca teniamos depresiones. Además la gente era más buena y nos ayudábamos más los unos a los otros". Y seguramente era verdad porque como todos eran pobres no había competitividad, no había envidias y por lo tanto había más solidaridad.
Sin embargo ahora hay más individualismo la gente cada vez se preocupa menos por los demás, cada vez es más difícil tener buenos amigos en quien confiar porque hoy la gente se acerca por el interés, si bien no siempre desde luego pero si en una gran mayoría.
Es cierto que la depresión es el mal de los países ricos, quiza porque en la pobreza la gente es más solidaria y no se desarrolla tanto fenómenos como la competitividad, la obsesión por ser más que el otro, por superar al vecino: "Pues si mi vecino se compra un chalet en la sierra, yo en la costa, pues si mi vecino se compra supertodoterreno pues yo el ultimo mercedes de la gama más alta,etc, etc." es decir que al haber competitividad y más riqueza aparece la envidia y por consiguiente si esos objetivos no se cumplen la frustación.
También hay que añadir la perdida de valores que se dan en las sociedades ricas que ponen a la persona en último lugar siendo el primer objetivo la obsesión de acumular dinero, ya que cuanto más dinero más felicidad tengo, o al menos ese es el "slogan" de la socied...
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Nicolás de la Carrera
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