El diálogo de las bofetadas
31.01.07 @ 20:00:00. Archivado en Política, Psicología
Algunos pronuncian con devoción tramposa la sagrada palabra PAAAZZZ, como si a su conjuro huyesen todos, fantasmas y demonios, de la casa España. Pero muchos desconfíamos de ella. La rechazamos como palabra venenosa, vacía. (¿Pero hay guerra en España: empuñaban armas, ejercían violencia tantas inocentes abatidas víctimas?) También a algunos les resuena a hueco la palabra DIÁLOGO. Para dialogar se necesita, ante todo, voluntad de encuentro, de escucha, por ambas partes. No se puede dialogar con fanáticos iluminados, pistola al cinto o coche bomba en el garaje.
Estamos asistiendo casi todos los días a noticias de violencia doméstica con resultado de muerte. Escasas veces mediadores familiares obtienen razonables resultados en terapia de verdadera paz. Se necesita, sin excepción, que pida perdón el abusador, que solicite ayuda y fluya en la pareja una sana comunicación, una fecunda escucha.
Cuando el diálogo de las bofetadas se impone a la víctima, no queda otra alternativa que la separación y la distancia. Los versos de Leopoldo de Luis en "El viejo llamador" (encended a todo volúmen los altavoces) me sugieren el diálogo de sordos que se establece tantas veces entre abusador y víctima, que llama desesperadamente al corazón de su amante y encuentra vacía de amor la dura entraña del compañero:
EL VIEJO LLAMADOR
Estoy mirando un llamador antiguo:
bronce fundido en puño de gigante.
El tiempo ya le ha puesto como un guante
de gris miseria y de verdor exiguo.Como un sordo aletazo cae su mano
sobre la maltratada puerta oscura.
Fue recio el golpe, pero ya no dura,
fue imperativo, pero ya es lejano.El llamador rompió silencio y sueño;
gentes de fe cumplieron el empeño
de desvelar con él el alma un día.Su vetusta belleza me trastorna.
Aún golpea en la puerta y aun la adorna.
¡Lástima que la casa esté vacía!
¿Dialogar con terroristas? Sí, desde luego. Cuando haya buena disposición democrática, lamenten el daño causado, renuncien a la extorsión como herramienta política... Entonces, y sólo entonces, y no sería la primera vez en la reciente historia, soy partidario de una amplia generosidad en el cordial abrazo de la reconciliación y la paz.
Escrito este post, descubro en ABC de hoy un impresionante chiste de Mingote, en el que unos terroristas comentan:
Zapatero no nos entiende a pesar de lo claramente que nos expresamos con bombas, extorsiones, rearme, insultos a los jueces, terrorismo urbano... Y si ese hombre sigue empeñado en dialogar, no tendremos más remedio que expresarnos hablando, con lo latoso que resulta.
Eso es exáctamente lo que he pretendido escribir en estas líneas. El lenguaje del maltratador doméstico son las bofetadas, los insultos, los chantajes... Mientras no sepa hablar otro lenguaje, ¿tiene sentido sentarse a dialogar?
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Es sorprendente que al sentarse a dialogar con buena voluntad las personas sean capaces de soltar las hojas secas y reverdecer con otras nuevas.
De sobra sabes que la izquierda abertzale (Euskal Herritarrok, integrada por diversos grupos y movimientos, algunos legalizados incluso con la ley de partidos vigente: Aralar, Nafarroa Bai, etc.) es mucho más plural de lo que vemos, es decir, no vemos, desde Madrid.
En este momento, lo que más importa es implicar al mayor conjunto posible en un compromiso democrático y no violento para que el independentismo no se asocie con ETA... hasta que se desarme ETA.
Por eso habría que atender y no tratar a bulto a aquellas personas que rechazan la violencia y la lucha armada, de manera irreversible.
El tipo de relación que identifica indepentistas y terroristas hace imposible cualquier diálogo y será siempre utilizado como excusa por los violentos... A mí no me pillarán, ni unos ni otros. No quiero ver ni una...
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Nicolás de la Carrera
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