El Cantar de los Cantares, suficiente para guiar el mundo
10.11.06 @ 18:00:00. Archivado en Espiritualidad, Pareja, Sexualidad, Cantar de los Cantares
Refiere Teresa de Ávila en sus meditaciones sobre el Cantar de los Cantares: "Me acuerdo oír a un religioso un sermón harto admirable, declarando de estos regalos que la Esposa tratava con Dios. Y huvo tanta risa y fue tan mal tomado lo que dijo, porque hablava de amor (siendo sermón del Mandato, que es para no tratar de otra cosa), que yo estaba espantada." Les hacia gracia a las monjitas que se hablase de besos y erotismo en un Libro sagrado. ¿No se habrá distraído el Espíritu Santo al incluir en la Biblia un poema sensual de amor de pareja? ¿Llegará a ser alguna vez buena nueva para el hombre de hoy este desconcertante libro?
No beneficia, desde luego, a su saludable comprensión la risa de las monjas de Teresa, ni la delectación morbosa de los adolescentes de Salamanca, ni las aguardentosas voces que lo tarareaban en tascas y juergas a comienzos del siglo II. Oigamos la condena del rabino Aqiba:
"Quien canturrea el Cantar en las tabernas o lo trata como canción profana, no tendrá parte en el mundo futuro."
Karl Orff elevó a música culta un buen puñado de poemas medievales, que también se cantaban en tabernas y rondas. Su Carmina burana, como antología de canciones amorosas, ofrece cierta semejanza con la capa coloreada del Cantar.
Muchos devotos incluyen el Cantar de los Cantares entre las tres grandes obras de la literatura sapiencial salomónica, junto a Proverbios y Eclesiastés (o Qohelet). Si se comparan estos tres libros con la estructura del Templo de Jerusalén, Proverbios sería el atrio, Eclesiastés simbolizaría la sala grande del Santuario, y el Cantar lo más sagrado:
"Todas las escrituras son santas, pero el Cantar de los Cantares es el Santo de los Santos".
El rabino Jonatán ordenó estos grandes libros asimilándolos a las etapas de la vida (Cantar de los cantares, Proverbios, Eclesiastés):
"Cuando el hombre es joven canta canciones, cuando se vuelve adulto repite sentencias prácticas, cuando se hace viejo habla de la vanidad de las cosas" .
Veamos otro texto de Aqiba, que podría desconcertarnos por su rotundidad. Nos habla –lo recordamos– un doctor de la Ley:
"Si no hubiéramos recibido la Torá, el Cantar de los cantares habría sido suficiente para guiar el mundo".
Orígenes de Alejandría nos ilustra en términos de felicidad:
"Dichoso el que comprende y canta los cantos de las Sagradas Escrituras –nadie, en efecto, canta si no está de fiesta– pero mucho más dichoso el que canta y comprende el Cantar de los Cantares".
Para una introducción más completa al santo Libro, podríais asomaros a la Presentación del Cantar de los Cantares en Nido de Poesía
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Nicolás de la Carrera
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