Mujer redonda
15.07.06 @ 00:00:00. Archivado en Origen de la vida, Sexualidad, Poesía
Esta mañana me crucé con una muchacha embarazada. Su exuberante perfil se proyectaba con sensualidad. No disimulaba la orgullosa premamá su estado de buena esperanza: su ceñido vestido de tubo pregonaba una maternidad inminente y anhelada. Me vinieron al recuerdo los espléndidos versos de Victoriano Crémer en su poema “Mujer redonda”. Me gusta leer y releer a los buenos líricos. Os invito a saborear endecasílabos de almendra y dátil (se escucha de fondo un Ave María). Alguna estrofa:
Hasta los niños la miraban, cuando
doblaba las esquinas de la calle;
tan azul y radiante, que una llama
parecía tener entre los dientes...Se llevaba las manos a la henchida
plenitud de su carne y las dejaba
allí sumidas, por sentir el eco
caliente y vivo del amor, haciéndose...Los oscuros balcones con geranios;
los húmedos zaguanes; las buhardillas;
las frescas herrerías; las campanas
que las monjas tañían en el alba...Todo a su paso, sin cesar latía
al compás de su vientre... Todo, atento
al dulce peso de su vientre... El aire,
de cristal y de gloria por su vientre...
Benedicto XVI acaba de recordarnos el humilde origen de los humanos: el vientre de una mujer y la matriz relacional de una familia:
Ningún hombre se ha dado el ser a sí mismo, ni ha adquirido por sí solo los conocimientos elementales para la vida. Todos hemos recibido de otros la vida y las verdades básicas para la misma, y estamos llamados a alcanzar la perfección en relación y comunión amorosa con los demás. La familia, fundada en el matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer, expresa esta dimensión relacional, filial y comunitaria, y es el ámbito donde el hombre puede nacer con dignidad, crecer y desarrollarse de un modo integral.
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Nicolás de la Carrera
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