FASCISMO / Descalabro de los conservadores ha nutrido el ultraconservador Partido del Progreso
La ultraderecha noruega sigue creciendo
Por Borja Ventura
Periodista Digital
Martes, 13 de septiembre 2005
La derrota de la hasta ahora gobernante coalición democristiana ha servido de acicate al ultraderechista
Partido del Progreso, que ha recibido los votos de muchos descontentos y se ha aupado hasta llegar a ser la segunda fuerza política más votada del país, con un enorme crecimiento respecto a sus últimos resultados electorales. Este ascenso del partido de
Hagen, junto al de otros partidos similares en otros países miembros de la Unión Europea, vuelve a poner de manifiesto la presencia de núcleos importantes de electores que tienden hacia posiciones extremistas ante la mala imagen de los principales partidos.
Así,
Haider como socio del gobierno democristiano de Austria,
Le Pen como candidato en la segunda vuelta de las elecciones francesas, el ascenso de los ultraconservadores en Suiza o la reactivación de brotes xenófobos en muchos rincones de Europa ante el fenómeno de la inmigración son sólo algunos ejemplos de una realidad que se ha mantenido latente durante años y que ahora emerge.
En España, si bien la situación política es diferente con una presencia casi imperceptible de algunos grupúsculos políticos, en la realidad social y deportiva se ven frecuentes hechos de corte racista y extremista. Además, otros países como Holanda podrían haber sido gobernados también por la extrema derecha (representada por el asesinado
Pim Fortuyn) y figuras como
Fini en Italia y
Stoiber en Alemania se mueven en la frontera entre el conservadurismo moderado y las posiciones extremistas.
De este modo, los descontentos con la realidad socioeconómica actual, así como aquellos que desconfían en el papel de la Unión Europea, han decidido dar su apoyo a las posiciones más extremistas. En un momento de vital importancia para el futuro de Europa por los problemas para impulsar su Constitución y por la posible anexión de nuevos estados miembros (algunos ex-comunistas y otros de corte islámico, como Turquía), el fascismo se erige como el arma esgrimida por los antieuropeos.