La atención a los jóvenes desvalidos.
Me alegré mucho al saludarle. Sus andanzas de joven inquieto le había tenido apartado del pueblo. Félix, de nuevo, venía a contarme su vida. Mucho recorrido tenía ya para su edad. Me echo a temblar cuando le veo asomar por la puerta y me siento desarmado ante tanta desventura. Se me pone la carne de gallina cuando recuerdo cómo le conocí…
…Hace tiempo, era un mediodía con el calor agobiante que por estas tierras nos regala el mes de agosto y en la acera de enfrente estaba tendido un cuerpo de un chico joven, me acerqué. Era Félix, lo había presentido. La mezcla de alcohol y cocaína lastraba sus 20 años. Le levanté. En las afueras, un coche desvencijado le había servido algún tiempo de hogar. Allí como un niño inútil le quité toda la ropa sucia y le ayudé a cambiarse. En el albergue de Caritas permaneció algún día hasta que un centro de rehabilitación le acogió.
Han pasado unos años, de aquí para allá en algún país extranjero, a la vuelta sufrió la pérdida de libertad y, cual hijo pródigo, volvió a la casa familiar y a su pueblo.
Busco excusas para escabullirme en esta tarde de Carnavales, diciéndole que mañana tendré más tiempo, que ya es muy tarde… Pero Félix insiste, y yo cedo. Lo que pasa es que no lo escucha nadie. Me contó tantas cosas, unas veces entrecortado, casi en monosílabos, otras de corrido, con los efectos de la dormilona que los tranquilizantes producen. No hay más que verlo. Igualito que un crucificado.
Enseguida traté de localizar a Martina, mujer entregada a la causa sanadora de “estos hijos”, samaritana formada en la militancia cristiana del MRC, experimentada en estas lides al igual que otros voluntarios en AMAT (asociación miajadeña de ayuda al toxicómano). Vestida de entrañas de ternura, aliada de causas perdidas, estaba seguro que al día siguiente le echaría el manto de su atención a Félix que quiere y no puede. Así fue y así comenzaría el proceso de rehabilitación, como tantos y tantos otros en circunstancias parecidas.

Por el camino van y vienen, Martina, José Mari, Mª Jesús, Emilio, Quili, Lorenzo, Edmundo, Laly, Yavelin y algunas otras, militando en esta causa. En el camino, su identidad creyente les señala un punto crucial: el lugar en el que están “los abandonados a la vera del camino” con necesidad apremiante de ayuda. Su proximidad y su bien hacer con estos jóvenes desvalidos no les viene determinada por alguna cualidad extraordinaria que les defina, sino porque están en el camino que todos andan, como decía Martina: “No soy ninguna profesional. Ninguna carrera universitaria capacitó mi presencia con los chicos/as toxicómanos. Veo que somos… como el alma de estos jóvenes. He llegado a entender que si no estás en contacto con estas realidades, vas perdiendo sensibilidad, pierdes humanidad. Eso puede ser la paga que recibimos”.
Cuando, en estos tiempos, exigimos nómina por un suspiro y la generosidad nos parece un mito trasnochado, vienen estas voluntarias/os de ayuda a los toxicómanos y lo ponen todo al revés. No necesitan palabras para darme cuenta que están ahí, aunque pasen casi inadvertidos para mucha gente; van a ras de tierra para recordar que en tierra están y no en las nubes… “hay que estar dentro para ver esta realidad, comenta Martina, y dentro sintonizar. Es como una dinámica que te va metiendo dentro de las preocupaciones de las familias de estos chicos y te convierte casi en una segunda madre; dentro del desgarro del que va a hacerse los controles del sida, te conviertes en un segundo médico, y cuando han pasado el periodo de metadona, en compañía resucitada. En esto de ver a los jóvenes afectados hay muchas trampas…solo se ve bien desde dentro no desde la orilla”.
Resuenan todavía las palabras sanadoras de hace unos domingos: “Quiero, queda limpio” (MC.1, 40) a las situaciones vitales de Félix y otros muchos que en su existencia portan la lepra honda de nuestra época, que E. Fromm describía certeramente: “…el hombre no se siente a sí mismo como portador activo de sus propias capacidades y riquezas, sino como una cosa empobrecida que depende de poderes exteriores a él”.
Y me alegra conocer a la gente como Martina y los voluntarios que sostienen AMAT, porque noto enseguida que ven desde la compasión, desde el corazón, no desde los prejuicios sociales; es la manera de ver al caído desde la proximidad. Y hacen cuanto necesitan para el que está a la orilla de la historia: bajan de su cabalgadura, vendan las heridas, lo llevan a la posada, ellas mismas se hacen posada. Se hacen prójimo eficazmente.
Me han ayudado a conocer al Dios para el que “su sangre es preciosa ante sus ojos (Sal.71).
Enrique Gómez.
Miajadas (Cáceres)
Desde este curso, Luis Bel es el nuevo consiliario de la diócesis de Zaragoza. Desde lo que me inspira esta publicación, quiero dar gracias a Dios Padre, por todos los militantes del movimiento rural cristiano, por enseñarme con su militancia expresada de una forma concreta en la revista militante, que la verdadera militancia, consiste en estar con los últimos, siendo con ellos semilla de vida y esperanza que germina hasta la vida eterna. Besicos. David
BIEN por todos los voluntarios, no solo de Extremadura sino de toda la Tierra.
Ayer acompañé a tres "trabajadores" que ponen de pie a enfermos alcohólicos de "las camillas", inválidos por el alcohol, y fué tal la lección evangélica que recibí, que al llegar a casa y leer este escrito, identifico todo lo que aquí se dice con la visita reseñada. ¡Dichosos/as los que sacáis tantas "almas del purgatorio"!, seguro que tenéis el cielo. Paco el del tractor.
Lección magistral. A todos nos tiene que remover el corazón. ¿Acaso no son testigos de Jesús? Gracias por vuestra presencia.
Pepe Yañez - Huesca
Suelo entrar en este blog. Un poco alejado de las cosas de Dios sí que estoy, pero al conocer esta gente me dan a conocer lo que siempre intuí, que a Dios le duelen las llagas de los pobres. Gracias por vuestra labor tan humana y tan...cristiana, con gente como vosotras no harían falta los recortes porque el cobro que hacéis es...gratis. Fco. Avila
¡¡¡ Esos y esas Militantes del Movimiento Rural Cristiano en Extremadura !!! Qué bendición de Dios para su mundo y para todos los/as que les conocemos. Pido al Padre que su recompensa sea poder continuar así toda su vida. Gracias, Enrique, por compartirnos este tesoro.
Viernes, 1 de junio
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo