Movimiento rural cristiano

Extremadura, me duele

01.02.12 | 22:02. Archivado en Pequeñas Experiencias
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Esta mañana me supo amargo el café que tomaba en el bar. Al ojear la prensa regional, un titular despampanante suscitó mi atención: “Más de 450.000 extremeños están al borde de la pobreza y la exclusión” (Diario El Periódico Extremadura”). Luego seguí leyendo los subtítulos: “Un Informe de la Red Nacional contra la Pobreza alerta del impacto de la crisis que en nuestra región se sitúa en el 41,5% en riesgo de llegar a esta situación”.

Al lado estaba Toñi, trabajadora de una agencia de transportes, y me comentaba, preocupada, que un pequeño negocio de lavado y arreglo de coches cerraba al día siguiente con cuatro trabajadores. La noche anterior, en la revisión de vida, Agustina nos ayudaba a entender su situación puesto que su marido sigue en paro y va para un año y medio. El domingo estuvimos de migas, deliciosas y en compañía. Invitamos, catequistas y maridos, a un grupo de jóvenes en rehabilitación de las toxicomanías. Lucas, uno de ellos con 26 años, me decía:

He estado en doce centros de rehabilitación...y en mi pueblo todos me vienen a decir que yo soy el malo de la película. El enganche es muy fuerte, nunca se te va de la cabeza. No encuentro satisfacción cómo se vive la vida. He tenido psicólogos a mi lado... ¡ni te cuento!
El vació que tengo, ¿quién lo llena?¿Dónde encuentro que mi vida tenga algo más? Estoy vacío
.”

Podría seguir con un rosario de los sagrados misterios dolorosos que den razón al titular de marras. ¿Hay quién de más?. La pobreza tiene rostro, cada persona es un mundo. Pero esta sociedad trata de camuflar la pobreza injusta con los números. Surgen por todos lados tormentas de estadísticas. Y luego la cosa parece que se desinfla. Nuestra región nos dicen, con papeles en la mano, que su exclusión es de siglos. Nada menos que en el siglo XVIII se decía de nosotros: “Espíritu desunido/ anima a los extremeños/. Jamás entran en empeño/, ni quieren tomar partido. / Cada cual en sí metido/ y contento en su rincón/, huyen de toda instrucción/, y aunque es grande su viveza/, vienen a ser por pereza/ los indios de la nación.”(Fco. Gregorio de Salas).

Luego las estadísticas del paro. El paro parece la enfermedad incurable y el parado un enfermo. Esto aburre a cualquiera. Ya nos hemos hecho a aquello que decía un pensador “la verdad es a menudo la cosa más insensata del mundo”. La verdad a veces, no tiene sentido, no tiene razón, pero es implacable.
Y la verdad se nos presenta, a salto de mata, en la portada del diario regional. La realidad nos dice con el criterio, recomendado por la Unión Europea, que somos 450.000 extremeños los que tenemos una renta inferior a la mitad de la renta media neta por habitante de nuestro país. Este criterio mide más las desigualdades que las carencias. Dicen los entendidos que antes de la revolución industrial la pobreza se debía principalmente a la escasez de recursos y, después de ella, a la mala distribución de los mismos. Pues en nuestra región se ha juntado el hambre con las ganas de comer puesto que, históricamente, perdió el tren de la industria, y hay muchos estudiosos que sitúan aquí la causa del retraso endémico con respecto a la UE.

Después de este empacho de datos, estadísticas e informes, “uno no se convierte en revolucionario por la ciencia, sino por la indignación”, que decía un escritor, me viene, como anillo al dedo, la desesperación de Job: “se alarga la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba, mis días corren más que la lanzadera, y se consumen sin esperanza” (Job,7,5). No quisiera caer en la falsa “normalidad” –“una muerte es una tragedia; un millón de muertes es una estadística” (Lenin)- como pretende adormecernos el sistema, ni tampoco caer en “aquí no se puede hacer nada, nos tendrían que fundir de nuevo”.

En una situación como la que vivimos en estas tierras extremeñas, cualquier persona con un mínimo de sensibilidad social nos preguntará, para saber si el mensaje cristiano es digno de atención: “¿Con quien está tu Dios?”. No quisiera darle la razón a aquel cantante de los sesenta: “Y que “nadie” le pregunte/ si sabe dónde está Dios/. Por su casa no ha pasado/ tan importante señor”. Y es que la Iglesia en Extremadura y la Caritas regional son dignas de admirar por la respuesta a las primeras necesidades y la red de comedores ante la masiva demanda de muchas familias, pero falta algo; echamos en falta una fuerte denuncia profética, porque cuando la injusticia ha llegado a ser insoportable, deben de entrar en escena no solo la atención asistencial, muy necesaria, sino también levantar la voz contra la reducción del pueblo a la miseria, debido al enriquecimiento y la ostentación insultante de los pocos, porque eso no lo quiere Dios.

Sirvan como ejemplo lo que nuestros antepasados creyentes afirmaban cuando se había pervertido la finalidad de las leyes, que ahora sirven para legalizar la injusticia: “¿Acaso galopan los caballos por las rocas o se ara con bueyes el mar? Pues vosotros habéis cambiado el derecho en veneno, y el fruto de la justicia en amargura” (Am.6, 12).

O cuando denunciaron que se estaban promulgando leyes nuevas - ¿no nos suena este run, run, run…?- para sustituir las antiguas que protegían a los pobres: “¡Ay de los que decretan leyes injustas y de los escribientes que publican decretos vejatorios, que no hacen justicia a los indefensos y despojan de sus derechos a los pobres de mi pueblo” (Ihs.10,1-3).

Mientras los actuales “profetas” estamos entretenidos, no siempre, pero sí en algún que otro ramalazo, en si “son galgos o son podencos”, en “quítame para allá esas pajas…” de misas con incienso o sin incienso, del Jesús de Pagola o de Rachinger, de procesiones a secas o con la vitola de interés turístico regional… Uno vuelve la cara y escucha:”Nadie os pide que vengáis ante mí, a pisar los atrios de mi templo trayendo ofrendas vacías cuya humareda me resulta insoportable.”(Ihs.1, 11)”. “¡Apartad de mí el ruido de vuestros cánticos, no quiero oír más la salmodia de vuestras arpas! ¡Haced que el derecho fluya como agua, y la justicia como río inagotable!”.(Os.6, 6).

Dios y Padre de los pobres, cambia nuestro corazón.

Enrique Gómez.
Extremadura.

8 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por david 20.02.12 | 11:41

    Sí en la iglesia los pobres y la lucha contra la injusticia y la dignidad de todos los seres humanos no está en primera línea, que sentido tiene el ser de la iglesia.

  • Comentario por Jose Luis.Toledo 05.02.12 | 19:01

    Leer la vida desde los pobres es ponernos en línea, es lo de esta mañana en el evangelio que "Jesús se acercó, tendió la mano y la levantó".Me ayuda a mi compromiso en Caritas. Gracias. José Luis. Toledo

  • Comentario por PURA 03.02.12 | 11:07

    Lo que me extraña es que siendo muchos los militantes del MRC no se indignen más y no nanifiesten y escriban su pesar -al menos en este blog nos dan cobijo- por estas cosas u otras parecidas en sus autonomías ¿La apatía también ha llegado a los militantes rurales?. ¡Dios no lo quiera!, pero me quedan mis dudas...PURA

  • Comentario por Pepe Yañez 02.02.12 | 19:50

    La globalización tiene estas características: lo que está ocurriendo en Extremadura también esta llegando a Aragón. Y a mi también me duele. Y a mi también me hace estar indignado. Y por eso hay que seguir diciendo: Así NO, gracias.
    Somos más solidarios y más cercanos cuanto más vemos el sufrimiento de los vecinos. Desde aquí, solidario y cercano, un abrazo a Extremadura.
    Enrique, sigue siendo la voz profética que clama en el desierto.
    Pepe Yañez
    Aragón (que puede ser Extremadura, León, Galicia, Castilla...)

  • Comentario por FRAN. 02.02.12 | 19:25

    Leer así la vida, con los ojos de los profetas, yo me apunto a ser cristiano. Estoy un poco alejado de la iglesia, pero todavía veo alguna "chispa...de la vida" en estos escritos. Seguid así la gente de la A.C., al menos a personas como yo les hace tilin vuestra visión y vuestro testimonio, aunque pintéis poco en la iglesia, ¡bueno, otros "son más importantes," pero pintan monas!. Fran.

  • Comentario por ISABEL 02.02.12 | 17:18

    Muy interesante este post . Las estadísticas que mencionas són expezlusnantes y se ponen los pelos de erizo.
    Yo considero con todo lo que nos esta cayendo que no tenemos un modelo de sociedad más fraterno,justo y equitativo ,que parta de una mirada amplia hacia él mundo de los que menos tienen .
    Con las ayudas de personas o la lecturas de algunos teólogos nos sentimos a ser reflexivos de lo que acontece ..
    ENRIQUE , tantas personas que te conocemos te damos las gracias por ayudarnos a ver con gafas de las de corto las realidades de nuestro mundo rural .
    Un saludo -
    ISABEL

  • Comentario por Lourdes. La Rioja. 02.02.12 | 12:29

    Me ha emocionado este escrito. Me siento tan identificada que, en mi tierra con bastantes emigrantes, trato de ver el rostro de Dios en ellos. Si en toda la Iglesia fueramos tan "indignados"...podríamos "echar del templo a los cambistas" y que se llenara de los pobres, los preferidos de Jesús. Lourdes.

  • Comentario por Sole 01.02.12 | 23:33

    Profetas como tú, Enrique, son los que necesita nuestra Extremadura. Gracias por tu escrito, nos ayuda a pensar y reflexionar, orar desde la vida, poner rostro a esos pobres de la estadistica, como muy bien nos dices y así, tratemos de ayudar y ser sensibles para dar esperanza a las pobrezas que nos rodean .
    No te canses de animarnos para que sobre todo los que nos consideramos seguidores de Jesús,estemos activos y denunciemos las injusticias de nuestra EXTREMADURA, y no nos quedemos adormilados.
    Un abrazo. Sole

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