Hoy estamos contentos, hoy nos sale dar gracias a Dios por los poros, sin esfuerzo, por que hemos vivido su experiencia de primera mano.
Unir fe y vida es un ejercicio difícil, en los tiempos que corren, y más cuando se intenta transmitir a jóvenes y adolescentes, hijos que están en esa edad, que buscan la independencia de sus padres, el diferenciarse de ellos, como paso natural en su proceso de crecimiento. Pero podemos deciros, que a veces pasa, y el milagro se hace carne, para afianzar aún más nuestras convicciones, para dejarse llevar aún más por lo que Dios quiere.
El mercado del agua embotellada se halla en plena expansión: a finales de los 80, el volumen anual estaba aún en torno a los 7.500 millones de litros; en 2003 eran ya 84.000 millones. Especialmente la población del Norte consume cada vez más agua de botellas; la oferta se diversifica, los proveedores de agua se multiplican a través de empresas y centros comerciales. La causa de este desarrollo: un marketing -y campañas mediáticas- muy influyente, que trata de convencer a los consumidores de que el agua embotellada es mejor, más sana y más pura que el agua del grifo, algo que (al menos en la mayoría de los países occidentales) es absolutamente falso.
Día del Mundo Rural Avulense.
Está radiante en primavera la Sierra de Gredos, el verdor intenso de los pinos y la blancura en la lejanía de las últimas nevadas hacían más gustosa a los que vamos de las llanuras de Extremadura, tras el Puerto del Pico, nuestra presencia en Navalosa, pueblecito de la Sierra de Ávila. Allí era la cita para celebrar el día del Mundo Rural. Alrededor de 70 militantes del MRC y 6 consiliarios rurales nos hicimos presentes, porque el amor requiere presencia. Un buen paisano avulense, Juan de la Cruz, era de la opinión de que no podemos amar a los otros si no nos hacemos presentes, si no estamos ahí: “Mira qué dolencia de amor, que no se cura sino con la presencia y la figura”.
Día del Mundo Rural en Extremadura
Es un día de celebración, de fiesta de la fe, del encuentro y del compromiso. Una jornada marcada en nuestro calendario anual de militantes rurales como ocasión preciosa para reflexionar, compartir, orar, reír, bailar, saludar…
El 1 de mayo siempre nos rejuvenece ir a Almoharín; nos devuelve a la raíz de lo que somos, nos recarga de energía y de esperanza. Y este año con más razón, porque todo giraba en torno a los niños de pueblo, a la experiencia de ser niños en el medio rural, al tesoro y la responsabilidad de ser padres y educadores… En grupo dialogamos sobre las diferencias de la niñez en el pueblo o en la ciudad: resaltamos los valores de la vida rural, la proximidad, el espacio para el juego, el quehacer de la parroquia por los niños…; y también detectamos carencias para los niños de pueblo: poca valoración de la escuela rural, fracaso escolar, pocas servicios y espacios sociales, la emigración, como la complejidad creciente de las formas modernas de vivir… Todo lo volcamos en la celebración de la Eucaristía.
El medio rural adolece, en los pequeños núcleos de población, de grandes carencias y grandes oportunidades. Es una de sus características más contradictorias. Es un lugar donde la cercanía de las personas, su calidez, su entereza, sus formas pausadas,… se manifiestan no solo en los paisajes y sus campos, en sus montes y en sus bosques, sino sobre todo en sus gentes. Por ello las nuevas generaciones que van creciendo en este ambiente van a tener la misma oportunidad de cultivar estos valores, como la tuvieron ya sus padres y sus abuelos. Los niños tienen una gran oportunidad.
Y de esto ya hace unos años. Había decidido acompañar a unas personas que relataban su “viaje al fondo de la noche” del alcoholismo y su regreso a la vida rehabilitada, ayudados por el amor de otros que habían hecho el mismo camino, pues esto era en síntesis la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados (ALREX). Desde el primer momento los esquemas mentales “prejuiciosos” se me vinieron abajo: no eran los borrachos empedernidos, pesados y jactanciosos, y yo, invitado, como en una llamada bíblica, imaginando:”vete, vete a echarles una mano, eso les hará bien”; y no dudaba, a fin de cuentas mi oficio consiste en acompañar, ¿o no?
Los 62 jóvenes de los movimientos de Acción Católica JEC, JOC Y MJRC de la diócesis de Plasencia, reunidos en Huertas de Ánimas (Cáceres) en el 12º Encuentro, hemos compartido la reflexión de nuestra presencia cristiana en la situación actual, en los distintos ambientes: estudiantil, obrero y rural, y cómo somos acompañados en los distintos grupos.
Con el lema: “Con la mano en el arado… hacia el futuro”, el Movimiento Rural Cristiano ha celebrado su XLIV Encuentro General en Pozuelo de Alarcón (Madrid).

Los más de cien militantes, mujeres y hombres llegados de Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla-León, Extremadura, Galicia y La Rioja hemos reflexionado, con la ayuda del sociólogo Andrés Aganzo, sobre la situación que vive el mundo rural hoy e intentar vislumbrar un nuevo futuro, los lamentos y esperanzas de nuestros pueblos en un momento de crisis.
De igual forma la teóloga Dolores Alexandre RSCJ, con su lectura bíblica, nos ha llevado a profundizar e interiorizar como Dios “alcanza”, “seduce” y “agarra” al creyente y lo envía, desde su situación personal y social concreta, a una tarea compartida de transformación del mundo.

Nosotros, hombres y mujeres del Movimiento Rural Cristiano, nos sentimos llamados a vivir nuestra militancia en un mundo rural y en una Iglesia en constante renovación. Manifestamos que queremos permanecer en la vida de nuestros pueblos; apostando por una formación integral, creando espacios de reflexión y análisis, y con una actitud crítica y de denuncia de todo aquello que nos impide crecer como personas.
Pozuelo de Alarcón, 2, 3 y 4 marzo de 2012
El otro día llamé a un amigo sacerdote de Ávila, ya jubilado que vive con 4 sacerdotes, también jubilados, interesándome por su salud y me dice: “Estamos, ahora mismo, preguntándonos ¿cómo es que habiendo tanta sequía, nosotros tenemos tantas goteras?”
Eso me pregunto yo: ¿cómo habiendo tanta sequía religiosa, seguimos hablando de cuaresma en el Mundo Rural?
La atención a los jóvenes desvalidos.
Me alegré mucho al saludarle. Sus andanzas de joven inquieto le había tenido apartado del pueblo. Félix, de nuevo, venía a contarme su vida. Mucho recorrido tenía ya para su edad. Me echo a temblar cuando le veo asomar por la puerta y me siento desarmado ante tanta desventura. Se me pone la carne de gallina cuando recuerdo cómo le conocí…
Ángelo Giuseppe Roncalli, Juan XXIII, nacido en Sotto il Monte (Italia) en 1881 llega a la Sede de Pedro con 77 años en 1958. Su paso por el Vaticano se auguraba como un tiempo “tranquilo”, breve y sin sobresaltos: un “Papa de transición”. No fue así… el mundo escuchó atónito en la Basílica de San Pablo extra muros, el 25 de enero de 1959, cómo este Papa anunciaba la convocatoria de un Concilio Ecuménico… ¡a solo 99 días de su elección! El Concilio se desarrolló en cuatro sesiones, desde el 11 de octubre de 1962 hasta el 8 de diciembre de 1965. Fue presidido por Juan XXIII (1962) y Pablo VI (1963-1965). Juan XXIII moría tras la primera sesión, el 3 de junio de 1963. El número de asistentes al Concilio fue de 2.540, divididos en cuatro grupos: -Padres conciliares, los obispos de los cinco continentes y superiores generales; - teólogos y expertos asesores para las diversas comisiones; -observadores de otras confesiones cristianas y -auditores laic@s y de congregaciones religiosas femeninas.
Esta mañana me supo amargo el café que tomaba en el bar. Al ojear la prensa regional, un titular despampanante suscitó mi atención: “Más de 450.000 extremeños están al borde de la pobreza y la exclusión” (Diario El Periódico Extremadura”). Luego seguí leyendo los subtítulos: “Un Informe de la Red Nacional contra la Pobreza alerta del impacto de la crisis que en nuestra región se sitúa en el 41,5% en riesgo de llegar a esta situación”.
Viernes, 1 de junio
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo