África , los africanos y la "conciencia negra", 1
11.08.07 @ 12:20:12. Archivado en Dossieres, África
Hace unos días que África está presente en conversaciones con amigos y lecturas propias. La charla más reciente fue la mantenida con mi amiga Ninette (esa que no tiene un señor en Murcia), aclimatándose aún de su viaje de retorno de Ghana a nuestra privilegiada civilización. Conversación en la que nos aventuramos en un inquietante rifi-rafe, aventurar los porques y causas, que a tenor de informes y tesis varias llevan a la desasosegante y pesimista impresión de que África se hunde en un creciente y profundo hoyo de pobreza y desesperanza cada vez más aguda: “El enemigo de la democracia en África es el “Z 59.5”, denominó la OMS a su pobreza extrema”.
Con acopio de lecturas sobre los territorios que se extienden más allá del Sahara, desde un habitual de este continente como es el fallecido Ryszard Kapuscinski, o el Nobel sudafricano J.M. Coetzee, al más reciente ensayo de Stephen Smith, “Negrología”, nos hemos atrevido con muchas preguntas (quizá polémicas en algunos puntos), y que hemos repartido en seis partes, menos que las Áfricas que existen.
Pobreza en la riqueza
África no es pobre, pero pare a una población, los africanos, pobres entre los pobres. La mitad de esta población (46% en 2002) no tiene acceso al agua potable, una tercera parte de los niños (31%) sufre malnutrición fuera de las zonas de hambruna, muere el doble de mujeres embarazadas que en sudeste asiático. No es solo indigencia material, es más, es una pobreza de potencialidades o de capacidades, “pobreza humana”, en definitiva.
-¿De donde vienen el cobre, el hierro, el cobalto, el zinc, la bauxita, el platino, el manganeso, el cromo, el aluminio, el estaño, el uranio, el níquel y el mercurio, por no hablar de los minerales raros como el oro, el germanio, el iridio, el paladio o el colombio tantalio, más conocido por la denominación abreviada de “coltan”? ¿De donde viene el petróleo?. No, pobre no es. Arranca Ninette. Emprendieron camino con energía, después de las independencias, y la esperanza como herencia, y más ganas que objetivos reales para poder crecer sin la tutela occidental. Más de cuarenta años después los países del África subsahariana se desinflan en un sufrimiento continuado, que está acabando por dejar indiferente al resto del mundo, transformándose más bien en una pesada carga que recoge su "carga" enviada en cayucos y la reenvía a portes pagados.
.-Entras directa en un “afropesismismo”, le lanzo como respuesta a mi amiga, con un sentimiento de ingenuidad propia de los que no hemos pisado ni visto la cotidianeidad sobre el terreno, algo que intuyo a ella le permite dar cuenta más exacta.
Y sin embargo la economía africana está, de hecho, más globalizada que la economía de cualquier otro continente, sigo. Toda una paradoja teniendo en cuenta que eso no explica la espiral de autodestrucción en su dependencia del mundo. Los africanos, herederos de nada y productores de poco desde el punto de vista de los países ricos que ya están sentados a la mesa, no tienen la certeza de tener sitio reservado en el banquete - (Ensayo sobre el principio de la población, de Thomas R. Malthus)
.-Sí, la idea de la baja productividad les acompaña. Si bien muchos africanos se matan trabajando en condiciones muy penosas, el "homo economicus" medio del continente no se pierde en un productivismo al modo occidental, añade Ninette.
.-Smith muestra un ejemplo de 1962 del también escritor René Dumont, que da cierta sorna al tema de la productividad, y provoca no pocas reacciones: "La mecanógrafa del gobierno de Dakar escribe un promedio de seis a siete páginas por día; una cuerta parte de la producción media de una mecanógrafa europea, a cambio de un salario que, como mínimo es igual. Cuarenta años después nada ha cambiado, salvo que la mecanógrafa, provista ahora de un ordenador, ya no tiene la frente manchada por la tinta de la cinta debido a las reiteradas siestas sobre la máquina de escribir".
Sea cual sea la forma de expresarlo, la escasísima inserción del continente africano en la economía internacional es una evidencia. Su PIB medio por habitante ha perdido cerca de una cuarta parte de su valor en los dos últimos decenios del siglo XX. Su crecimiento demográfico resulta excesivo.
-----------------
*Los datos de las seis piezas de este reportaje se han tomado del libro, Negrología. Por qué África muere, de Stephen Smith, provista, a su vez, de una amplia bibliografía.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Blanca Vázquez Fernández
Contacto



