Miradas onduladas a Irán
03.05.07 @ 13:14:03. Archivado en Dossieres, Oriente Próximo

“El precio de la gasolina vale menos que el del agua”, alzamos las cejas al oír el dato en el último reportaje del programa televisivo Informe Semanal (con los acordes y la melancólica de un extraña y bella pieza musical) sobre un país aún tan desconocido para nosotros como es Irán. Un deseo -el de la gasolina a precio de agua- que muchos harían realidad si pudieran frotar la lámpara mágica occidental (la primitiva o la recalificación). En la actual semana de celebración -en Egipto- de la conferencia entre las principales potencias de la zona (incluidos Siria, Turquía, y un lejano pero importante vecino, Estados Unidos), cuyo objetivo es buscar una milagrosa estabilidad en Irak, resulta imprescindible tratar de conocer un poco mejor a esta república teocrática como revulsivo ante el miedo, producto del desconocimiento (pocos parecen conocer la existencia de una agencia de noticias iraní en castellano, con página Web que se actualiza diariamente). Oportunidad, la que da la conferencia, para que Teherán y Washinton recobren el diálogo político perdido y malinterpretado, y mantengan la calma y la razón, perdidas en la terca misión envuelta en mentiras que supuso el desastre irakí.
Me pregunto si Condoleezza Rice se cubrirá la cabeza con un pañuelo ante la presencia del ministro de asuntos exteriores Manouchehr Mottaki, con quién mantendrá una reunión, como lo hizo la periodista Pepa Bueno al entrevistar al presidente Mahmud Ahamadineyad, a quién su religión le impidió también dar la mano a la periodista.
Antigua Persia, cultura sabia y milenaria, Irán acaba de entrar en el exquisito club de los nuclearizados. Su población, unos setenta millones, y potencialmente joven, defiende el desarrollo nuclear como un derecho legal y orgullo nacional, (por el momento se desconocen voces críticas iraníes al respecto). Esta sociedad tan joven, en cuya constitución (una de las pocas) la felicidad constituye todo un derecho, vive sus paradojas entre antenas parabólicas, moda (ya sin colorido) occidental con velo, permisos paternos para casi todo, y mucha perspicacia e inteligencia ante las dificultades cada vez mayores de unas leyes religiosas extremas, que se ceban especialmente con la mujer, hasta el punto de llegar en muchos casos al ridículo.
Su presidente, que comenzara un mandato con discursos incendiarios, se muestra cada vez más dispuesto al diálogo. Aún reciente su salida como el triunfador provocado de la crisis de los marines británicos, afirma que la mujer está presente en todos los estamentos del país, pero que la variedad de miembros y Consejos tan dispares en el Parlamento hace muy difícil un consenso en derechos más aperturistas para ellas. Mientras tanto, éstas que no puede ser juez, pero si clérigos, aprovechan esa escasa oportunidad para estudiar con ahínco la manera de rascar de lo versos sagrados alguna versión más favorecedora a su condición velada.

Un país con una historia tan rica y un arte envidiable, no recibe, para sorpresa occidental, casi divisas del turismo. Es el petróleo, sus derivados y las alfombras lo que proporciona más riqueza. En ello persiste el elemento fundamental del debate sobre la decisión iraní de apostar por el desarrollo nuclear civil como fuente de energía, teniendo en cuenta que sufre un bloqueo económico de Estados Unidos desde 1979. Recordemos que Irán firmó el Tratado de No Proliferación (TNP) y la aceptación de las inspecciones de la Agencia Internacional de la Energía Atómica. A los rifi-rafes que se dan entre Israel e Irán, como el reciente "Quizá no sea posible destruir el programa nuclear (iraní) en su conjunto, pero es posible dañarlo para retrasarlo años", del primer ministro israelí, quien consideró que "técnicamente es ejecutable", se les ve el plumero de simples ladridos, de estrategias psicológicas largamente empleadas y que tienen respuestas a la misma altura. Conviene tener presente, alimentando ese exacerbado miedo occidental, que aún no han firmado el TNP países tan opacos como el mismo Israel, Corea del Norte, Pakistán, e India.
Curvando la mirada vemos que es una región en el punto de mira de Amnistía Internacional, donde registró 177 ejecuciones en el año 2006, cuatro de ellas de menores y dos lapidaciones por adulterio. A las que hay que sumar las 19 ocurridas durante el curso de este año. Claro que la cifra real probablemente sea muy superior.
Tampoco es un país, con casi la mitad de la población menor de 25 años, exento de la problemática de las drogas, y con cuyas autoridades el director ejecutivo de la Oficina de la ONU, José María Costa, ha dialogado una mayor apertura para facilitar información al organismo internacional sobre el tráfico de estupefacientes que se lleva a cabo con el exterior.
Irán sabe que es una llave clave en la pacificación de Irak, y Afganistán. Su riqueza energética, como señalaba al comienzo, atrae lo suficiente como para resultar un amigo indispensable de China y Rusia. Pero mientras de cara al exterior sus líderes político-religiosos cada vez dibujan una sonrisa más pacifica, dentro se niegan a la modernización social, y siguen auspiciando enormes diferencias de género y la falta de derechos a la mitad del cielo, las mujeres.
Comentarios:
Dudo que Condoleezza se ponga el pañuelo mientras sean "el eje del mal", lo dudo mucho.
Saludos, compañera
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Blanca Vázquez Fernández
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