Polainadas & Abellanadas
01.05.07 @ 13:12:28. Archivado en Sin permiso de sus Señorías

Estaba yo cavilando que esto de la floreciente economía española que tan bien sirve a constructores, propietarios de parcelas, bancos, paraísos artificiales -comerciales o turísticos-, y un sin fin de golfistas, no llega tan alegremente como propugnan nuestros gobernantes a nosotros, clase medianilla. A pesar de la adoración al individualismo de nuestras modernas sociedades, es bien sabido que el fardo de la vivencia se hace más difícil en singular que en plural. Especialmente turbada se mueve por estas selvas socioeconómicas la población femenina de matiz soltera recalcitrante y terca. Pero ete aquí, que reaparecen las Polainadas, acompañadas este año de Abellanadas, unidas en un lapsus temporal de espacio y tiempo, para solucionar a estas mujeres su incierto devenir futuro lleno de inseguridades, paro y penalidades, ayudando con ello al mantenimiento de la salud pública.
Yo he de confesar que me he apuntado al carro, y quizá esto me proporcione esa seguridad predicada tan gratuitamente de globales maneras, y me aleje definitivamente del virus del paro. Sí, decididamente, he tomado la resolución de dejar los picoteos (foto), y sentar la cabeza en un hombro, quiero decir, en un hombre sensato, de buena posición, a poder ser con aroma académico, que me da más confianza por aquello del saber, como decía antaño la TV.
Absorta, con la mirada fija en mi café tan negro como mi futuro, aún recuerdo aquellas palabras sobre causas y porqués, que el sabio cátedra, Aquilino Polaino, nos clarificó sobre la homosexualidad: "La homosexualidad es un trastorno psicopatológico que sufren personas educadas por un padre hostil, violento o alcohólico, o bien por madres sobreprotectoras, frías y muy exigentes”.
Y viendo, quizá, que la vida sexual de los españoles (a pesar de las innumerables encuestas fanfarronas) es un poco desastre, reaparece aquí de nuevo el psiquiatra Aqui, (me voy a permitir un tratamiento más cercano, al fin y al cabo mi vida da un giro gracias a él). Poniendo punto y final a nuestras dudas, y al servicio de los solteros/as que fogosamente emitan sonidos incomprensibles y se las piren* en un plis-plas : “Una vida sexual plena es aquella en la que están perfectamente integradas la sexualidad como conducta social activa (relaciones físicas “hombre y mujer“) con la afectividad y la comunicación entre ambos. Creo que la plenitud sexual está en la vida matrimonial, donde el encuentro “hombre-mujer” es más propicio para que esas tres dimensiones se ensamblen perfectamente”.
Llegados a este punto, y cuando mi firmeza solteríl flaquea, leo por otro costado, que José Abellán, otro humilde catedrático, director de la Cátedra de Riesgo Cardiovascular de la Universidad Católica San Antonio de Murcia, asegura en una tesis doctoral (y !en rueda de prensa!), que tener a la esposa en casa previene el infarto: "Lo que más protege al hombre de riesgos cardiovasculares es estar casado con una mujer que tenga dinero, cierto nivel de estudios y que no trabaje fuera de casa". [...]
Ondiá, me dije, ya está. Decidido. Dejo mi puesto de telefonista precaria (con nómina sin resplandor de nueva bonanza económica), hago las maletas, y le dejo una nota de pésame amoroso al churri, pálido y con cara de sufrir infartitis en cualquier momento de nuestra vida en común: cielito, por tu salud y para luchar contra el paro futuro, me voy a reinventar en medicamento preventivo, chiao.
*:Léase como correr.
Foto: Julián Jaén, serie boys. Fotógrafo colaborador en El Mundo.
Comentarios:
PIRARSE y sus derivados, son vocablos muy extendidos en mi tierra.
Pirarse no se traduce aquí literalmente como correr, sino como salir de donde se está con premura y sigilo.
Por ejemplo, pirémonos, me las piro, o simplemente, me piro. Huir de donde nos encontramos cuando lo que se avecina se tornará -estimamos - no conveniente para nosotros.
Espero que mi carrera técnica, alejada del mundo de las letras no haya sido un inconveniente, para explicarle sencillamente lo que esta expresión significa para nosotros, ni para haberle expresado mi satisfacción por su artículo.
Otro saludo desde Canarias.
Ups! casi me da un infarto al encontrar un amable lector, o un lector amable!(entiéndame, es la falta de costumbre). Lo de golfistas, pues mi intención ha sido incluir a todo lo que se pueda entender por golfear y derivados. (Cada cual es libre de extenderse). Y lo de me las piro, efectivamente, correr a toda prisa, o salir corriendo a toda prisa, pretendiendo jugar un poco con ese significado, ya me entiende usted, estoy segura. Gracias mil.
Ha sido un placer encontrarme con sus letras en este periódico digital, las que considero totalmente refrescantes para los tiempos que corren.
Tan sólo quería decirle que no me ha quedado claro si en la relación de personal al que no alcanza la clase medianilla, cuando se refiere a "un sin fin de golfistas", se refiere también a los golfos y golfantes, o por el contrario los ha omitido deliberadamente.
Un saludo desde Canarias.
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Blanca Vázquez Fernández
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