Piruetas de bolígrafo Rajonianas
23.04.07 @ 15:33:23. Archivado en Izquierda impertinente
La izquierda progresista, desmarcada de lo tribal, definida más en un estado independiente buscando grupo definitorio, libre aún de ataduras partidistas, comprobó que la comparecencia televisiva de Don Mariano confirma lo que ya se lleva barruntando, sino desde el comienzo de su acreditación de líder de los populares, si con segura y temida ratificación de su descenso en picado de los últimos meses, que el partido principal (qué no el único) de oposición al Gobierno necesita un repuesto de sus piezas gastadas y quemadas, y la izquierda y el Gobierno se merecen una oposición conservadora mucho más moderna (no es incompatible con el conservadurismo), cercana, carismática, con alternativas limpias de viejas banderas preconstitucionales, que suponga un equilibrio (y no un desequilibrio) dentro de la política de este nuevo siglo, caracterizada por una atención especial en asuntos ecológicos.

Ya lo intuye (además de las muchas voces críticas del partido) el propio Rajoy, de ahí su (buen) intento de presentarse a un público diverso con mucha moderación y más incomodidad. Pero no sólo de hacer malabarismos con un bolígrafo está hecho un líder. Seguir a la cámara como un respetable (y normal) informador es un correcto intento en convencer audiencias de pantalla, pero el problema surge cuando todo lo preparado se queda en imitación hueca. Falta lo principal, la sustancia: dar política al ciudadano, más que buenos perfiles a la cámara.
Rajoy simplemente demostró que puede estar tranquilo, sin expulsar de su boca términos tan rebuscados lingüísticamente como tonto y bobo. Punto. Por lo demás ofreció más de lo mismo, con cierto peloteo al personal, mucho paseo de plató y menos cercanía de la que vendió. Sigue sin cambiar el rumbo a temas que se han quedado grabados a hierro en el ciudadano en relación con su partido: Irak, 11M, conspiración en declive, añadiendo ahora la gracia de los sueldos de mandatarios, esos que no dan para acabar el mes, y cuya omisión fue un impulsivo error mal encajado. Dejar preguntas sin respuesta, omitir datos, inexactitud en la (suicida) defensa de Acebes, olvido de detalles con palabras comodines que embadurnan el discurso, banderas que no ve, cifras económicas falsas... todo ello no hace más que seguir creando una imagen de poca claridad y transparencia en este partido, a pesar del maquillaje de moderación echado encima.
Sigue, Rajoy, siendo un títere de la herencia Aznariana. Desaprovechó una buena ocasión de darse, por fin, un banquete de liderazgo fuerte, propio y personal. Ante tanta audiencia de variada ideología, soltar lastre unido a un viraje de lo discurrido hasta ahora por el PP hubiera echo temblar las seguridades del Psoe. Quizá usar las palabras “perdón” y "error" ya le hubiera disparado positivamente como un cohete en las encuestas. No es tan complicado, especialmente viendo lo que la gente (normal y anormal) busca: más verdad en sus políticos -que los datos y las afirmaciones se comprueban-.
Hubiera sido muy de agradecer el admitir que se sentía privilegiado por tener un sueldo XXL, comparado con la señora jubilada de los 300, y aprovechar la ocasión para sacar una promesa, a lo programa electoral muy social, de aumento de las jubilaciones. Los programa sociales no están reñidos con los partidos conservadores, y eso faltó de cuajo. Desaprovechar propuestas prácticas de alternancia. Habrá que esperar cambios radicales en su cúpula, quizá cuando ya se vean con el agua al cuello.
No sorprende, y no beneficia en nada, que nuevos fichajes de listas se desmarquen del PP central, (M. de la Pau Janer es un ejemplo). La izquierda necesita un rival de más enjuncia... y esperamos aún.
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Blanca Vázquez Fernández
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