La velocidad de las momias
16.04.07 @ 13:44:54. Archivado en Sociedad y cultura

A medida que se alcanzan velocidades de vértigo en la tierra, con la práctica puesta en marcha de los aviones sobre raíles que vienen -como quedó demostrado en la prueba del TGV francés-, los movimientos de la población en el futuro serán más pausados, o al menos eso se deduce de la lógica que desprenden los informes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) (que agrupa a los países más ricos del planeta) y de la ONU, los cuales confirman el paulatino envejecimiento de la población.
Cambios sustanciales en la sociedad que por lo que le corresponde a la revolución ferroviaria nos van a regalar tiempo, no se sabe si para disfrute propio o para sobrealimentar el sistema económico, con esos casi 600 Kilómetros por hora a que se moverán los trenes de un futuro muy próximo. Un logro técnico que cambiará los conceptos de espacio y tiempo en su relativismo, así como en las curvas de los mapas terrestres, y que transformará el paisaje en un juego de magia, cuyo desaparición estrella será los picos de nuestra escalada lenta. Y por lo que le corresponde a la revolución social abanderada por la vejez, que discurre paralela a la de la prisa por llegar, hará que nos tomemos las cosas con la calma obligada de la edad. Quizá tengamos que cambiar las coordenadas aprehendidas hasta ahora, entrando a saco en el alivio de la filosofía, por cuanto que de ella vamos a tener que tirar para apreciar más nuestro eterno trabajo en funciones y la transformación de unos derechos que dábamos por inalienables. Vamos a tener que ir preparándonos para saber vivir en la velocidad de la transformación y lo imprevisible.
Una bala móvil cruzará nuestras miradas mientras nuestro cuerpo se dirige hacia la baja velocidad. Sentiremos el vértigo del movimiento de nuestro cerebro desde el interior de los trenes bala, y el vértigo de usar una hora de las cinco previstas en nuestros viajes intercities. Todo un vértigo futuro. Casi en una emulación de aquella cinéfila idea de Minority Report (2002), vamos camino de alcanzar al tiempo antes de que se produzca.
Tiempo, tesoro del que vamos a disponer los privilegiados del Mundo Rico, con las mil vidas y mil profesiones que desempeñaremos, tiempo de ver los cambios que aún se producirán en política global y de pensar, una manera de producir más lenta, como conservar las ideas que la veloz tecnología del cambio tratarán de sustituir, mientras viajamos en las cápsulas de la alta velocidad atravesando túneles al cabo de los cuales la ecuación del tiempo habrá variado.
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Blanca Vázquez Fernández
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