La vida eterna de Fernando Savater
09.04.07 @ 15:04:00. Archivado en Sin permiso de sus Señorías

Muy a propósito y sutilmente cargado de miradas personales (miradas-de muy distinto signo-que también está acostumbrado a recibir) aparece el último ensayo de Fernando Savater sobre el ambiguo y extenso tema de la religión, “La vida eterna”.
Sin sorpresa, imagino a este valiente y pizpireto y alegre pensador vasco, escuchar la noticia de ser objetivo (militar) de las especiales miradas del reciente desarticulado comando Donosti, por lo de siempre, por su eterno verbo satánico no nacionalista. Acostumbrado hace años a esta vigilancia de la vida de los otros sigue al pie del cañón, en su tierra de todos, produciendo obras y empeñado en la funesta manía de pensar, y de enseñar y de opinar, aunque no todas sus opiniones nos convenzan siempre, quizá ni a él mismo en algunas ocasiones. (Preguntado por si cree que existe una actitud de acoso y derribo del Gobierno, indicó que, en ocasiones, “se tienen posturas un poquito excesivas, estridentes, pero, si no le gusta la política del Gobierno, qué va a hacer la oposición.”)
Razón y palabra son dos cosas de la que huyen los fanáticos. Y de eso, razón y palabras, sabe un rato Savater, a quién presumimos gustoso de cierto megalocandelero, bienvenido por su editorial que consigue un mayor populismo a la hora de difundir sus obras. Lo que no le quita el mérito de coraje y atrevimiento que conlleva el dejar bien claro y bien alto, como intelectual y como ciudadano que es, que no se subleva a ningún nacionalismo, al modo de cualquier espíritu libre, y no es baladí recordarlo en un día como ayer, celebración del Aberri Eguna y de comunicados delirantes. No muchos intelectuales, que habrán preferido una vida más tranquila, han desoído lo impuesto por gobiernos autonómicos o regionales, y especialmente por fanáticos exterminadores de todo librepensador, utilizando algo que muchos aprendieron en seminarios, a la sazón, la sal de todo fanático que se precie (religioso o no), el miedo.
En nombre de Dios se han hecho matanzas enormes. Da igual el símbolo, Dios puede ser sustituido por cualquier otro elemento para la distorsionada mente fanática. Patria, bandera, lucha, cultura y lengua propias, raza única...clérigos encapuchados con la misión de mantener al rebaño con unas determinadas credenciales de soberanía, con la marca de la casa que aconseja a todos sus miembros a pertenecer a un colectivo. Fuera de él, eres un hereje de la tierra, de la nación. Un hereje nacionalista.
Fernando Savater no ha escogido un tema, el de la religión, por nada. Y lo hace desde el respeto, la inteligencia, sin proselitismos, reflexionando. En él alarga su discurso mucho más allá de la previsible portada, habla de muchos fanatismos, terrorismos religiosos. Muchas aristas sobresalen de este ensayo hecho con lucidez. Las aristas de sus propias opciones contra lo impuesto como identidad y el rechazo a lo que viene impuesto por lugar de nacimiento. Identidad de raza que lo mismo que te emparenta con un sector estrecho de miras, te aleja de una mirada horizontal.
Un grito a los secuestradores de su libertad ideológica les ha lanzado Savater con su vida eterna.
Es mejor saber después de haber pensado y discutido que aceptar los saberes que nadie discute para no tener que pensar, dice con sus ojillos traviesos que luchan por hacerse ver detrás de sus gruesas gafas.
Valentía de la razón pura.
Comentarios:
Gracias por la "petulancia" y no pierdas la manía
Gracias, Fernando.
Cuanta miseria de cerebro y sentimiento tendremos que soportar de esta gente que se creen salvadores de las patrias culturas y lenguas, pisando y reventando las ideas que no están a su lado???
Amigo Sabater, desde el fondo de mi corazón una sonrisa agradecida, y desde el fondo de mi ser, un abrazo fuerte y sincero de una persona, que solo quiere sentirse eso... persona
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Blanca Vázquez Fernández
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