Reino Unido va liberando, con cuentagotas, a "sus" inocentes de Guantánamo
06.04.07 @ 11:54:37. Archivado en Izquierda impertinente
En un momento en que los Demócratas están colocándose sus guantes de boxeo y hacen frente como oposición a Bush (cuando se es capaz de crear una economía tan exuberante en torno a la guerra y el desastre, en torno a la destrucción y la reconstrucción, una y otra y otra vez, ¿que incentivo hay para la paz?) para llevar a cabo una retirada del ejército americano de Irak, si bien más preocupados por los fondos que esta manipulada y errónea guerra se está chupando que por lo meramente humanitario, resulta conveniente recordar la panoplia ilegal de los procesos de detención de esa anomalía jurídica que es Guantánamo.

Imaginen que con su físico de perfiles morenitos, rasgos arabescos o similar se encuentran en el aeropuerto de Gatwick (Londres), en un año 2002, revuelto por la guerra contra el terror. Imaginen que intentan viajar con un equipo electrónico que las autoridades califican, a primera vista, de “sospechoso”. Una vez comprobado que dicho “equipo” no era otra cosa que un simple cargador de baterías, las autoridades británicas se disculpan, pero olvidan cambiar la palabra sospechoso de la información del bulto. Este simple hecho puede dar lugar a que usted de con sus huesos en una base militar, por tiempo indefinido, sin derechos constitucionales, o mejor, sin derechos de ningún tipo.
Dos ciudadanos británicos acaban de ser puestos en libertad, Bisher al-Rawi y Jamil el-Banna, acusados en su momento de asociación con Al Qaeda, a través del clérigo establecido en Londres, Abu Qatada. Casi cinco años retenidos en la base de Cuba bajo acusaciones falsas sin posibilidad de probar dicha falsedad y en unas condiciones que ya han trascendido los medios en muchas ocasiones: 24 horas de luz artificial constante, en celdas aisladas de 4x4. Sin juicio, ni siquiera un proceso legal, afirmó al-Rawi el pasado domingo, ya en libertad.
Oficiales británicos se centraron en el caso de al-Rawi al constatar que colaboraron con la agencia de espionaje británica MI5.
La CIA que se ha dedicado a recoger invitados por todo el planeta, extendió su tarjeta de bienvenidos a al-Rawi y el-Banna para acudir a su spa de Afganistán, donde se les interrogó como sospechosos de terrorismo. En los subterráneos de dicho lugar de reposo los mantuvieron a buen recaudo hasta su alojo final en el paraíso de Guantánamo.
Hoy, Al-Rawi está embarcado en un proceso de llamamiento y ayuda para liberar y hacer efectivas las reglas legales a otros ciudadanos británicos que se encuentran en la base.
Gran Bretaña ha confirmado la próxima puesta en libertad de 9 británicos, y se ha desentendido de otros 9 cuya nacionalidad no es su responsabilidad, al margen de su inocencia.
Escalofriante es la noticia de que las autopsias practicadas por forenses suizos independientes a tres presos que se suicidaron en junio de 2006, rebelaban "irregularidades injustificadas", como que los cadáveres no tenían faringe, laringe ni tráquea.
Hace pocos días se ha obtenido la confesión de un paquistaní en la que se declaraba responsable del 11S y de decapitar a una persona. Noticia sin más aclaraciones, y con olor a propaganda de lucha contra el terror. ¿Qué validez puede tener una confesión en unas condiciones de limbo jurídico, en circunstancias tan anómalas y bajo tortura psíquica y física?
Inquietante esta masacre de derechos civiles en la que se impregna la cultura del miedo. Los empresarios del miedo y el terror, como afirma Zbigniew Brzezinski, ex consejero nacional de Seguridad del presidente Jimmy Carter, se han reforzado a raíz del terrible atentado de las Torres Gemelas. Tanto empresas de seguridad, medios de comunicación o la industria del espectáculo están alimentando la intolerancia, la sospecha continua y el fomento de la adopción de procedimientos legales que minan las nociones fundamentales de justicia.

No es por nada que el mismo Gobierno británico haya rebajado sus grandilocuentes términos belicosos en la última crisis de los 15 soldados retenidos por Irán, crisis que ya intuíamos (y declarado ayer en Sky news) fue provocada por un delito de espionaje en aguas de territorio iraní. De hecho, ya lo habían confesado (“prometemos respetar ahora y en el futuro”) por lo bajini y en documentación con sello oficial dirigida al gobierno iraní, al margen de la teatralidad de éstos con exceso de testosterona orgullo patrio ejerciendo la exageración, en una buena maniobra de Ahmadineyad ante su pueblo.
Toda una política obscena que permanece ciega y sorda con intenciones provocativas, y pretende que los países de tercera categoría cumplan con el Derecho Internacional, mientras las potencias mundiales se lo pasan por el forro.
Política obscena que hacer subir a la bolsa como la espuma ante un desorden generalizado.
Antecedentes:
Camino a Guantánamo, camino al infierno
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Blanca Vázquez Fernández
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