Como te conviertes en algo que no eres
26.03.07 @ 13:53:24. Archivado en Sin permiso de sus Señorías
“Según un estudio publicado por la revista Addiction, las grandes empresas tabaqueras son responsables, en buena parte, de que el hábito de fumar se haya incrementado entre las mujeres. Cajetillas con modalidades como light, ligero, o slim, esbelto, pretenden asociar el consumo a atributos como libertad, esbeltez, glamour, y lo cierto es que actualmente las mujeres fuman tanto o más que los hombres. ¿Cuál ha sido el camino que ha conducido hasta ese punto desde la introducción del tabaco en Occidente? Primero fueron los hombres, y además, ricos. Cuando los conquistadores españoles descubrieron que los indios americanos consumían esta hierba, y no sólo en forma de canutillos encendidos cuyo humo aspiraban y exhalaban, sino comiéndola y también convirtiéndola en bebida, pronto exportaron el (...)”
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“Según un estudio publicado por la revista "Addiction", las grandes empresas tabacaleras son responsables en buena parte de que el hábito de fumar se haya incrementado entre las mujeres.
Cajetillas con modalidades como light, slim, esbelto o ligero pretenden asociar el consumo a atributos como libertad, esbeltez, glamour, y lo cierto es que actualmente las mujeres fuman tanto o más que los hombres. ¿Cuál ha sido el camino que ha conducido hasta ese punto desde la introducción del tabaco en Occidente? Primero fueron los hombres, y además, ricos. Cuando los conquistadores españoles descubrieron que los indios americanos consumían esta hierba, y no solo en forma de canutillos encendidos cuyo humo aspiraban y exhalaban, sino comiéndola y también convirtiéndola en bebida, pronto exportaron el (...)”
Imaginen que estos dos textos forman parte de un juego de pasatiempos, concretamente aquél en el que hemos de encontrar las diferencias existentes en el segundo comparado con el primero. ¿Han encontrado muchos?. Pues así, con ese flamante descaro Alfredo Bryce Echenique, escritor planetario (Premio en el que se esquinan los adictos al virus del plagio), ha firmado una copia exacta (2º) del artículo de Eulàlia Solé de La Vanguardia (1º).
Si esto es grave en la credibilidad de un autor que con orgullo exhibe nombre y firma, la gravedad se torna en comicidad cuando descubres que no es la primera vez, sino que ha incurrido en el vicio varias veces, usando y abusando de todo tipo de autores aún no tan consagrados en títulos como el susodicho plagiador. Si algunos medios de prensa lo han denunciado, no lo han hecho con la suficiente garra como para darle la importancia que esto tiene. Y aquí no vale la excusa de apoyarse en aquel que decía: maté una vez un perro y ya me llaman mataperros.
Es muy normal y habitual que un escritor pase por momentos y fases en las que no le funcionen las neuronas como debieran, o sufran crisis creativas donde ven como se adueña de ellos un vacío mental preocupante. Eso es algo que pasa, nos pasa a todos o casi todos. Lo mejor es dejar correr la racha y comprobar, tarde o temprano, que la inspiración vuelve, para reencontrar los resortes lingüísticos propios de nuevo. Como en el deporte, parar y recuperar fuerzas es la mejor medicina.
Responsabilizar a su secretaria de estos plagios, es tomar por imbécil al lector. Puede, incluso, que sea su secretaria (la negra) la que haya escrito su vasta producción literaria de la que tanto hace gala este escritor peruano.

Textos publicados con la firma de Bryce, textos que no le pertenecían para sacar brillo a la placa que suscribe: escritor de proyección.
Nunca me dio por perder el tiempo en leer la obra de este autor, menos ahora que agotó su crédito. Con la nueva ley del canon debemos suponer que vamos a pagar por partida doble, a las obras originales y las copias con ligerísimas variantes. (Herbert Morote acusó a Bryce de publicar como suyo gran parte de un ensayo inédito que le había entregado para su revisión y opinión).
Algo le debemos a este autor plagiador, y es el que nos descubra a otros autores de gran valía pero sin tanta medalla.
Comentarios:
Saludos
Lo del canon es otra cuestión. Es un vulgar negocio a cuenta del autor, pero sin el autor. El autor es un instrumento, con pequeño beneficio, que justifica, como materia prima, un negocio suculentamente lucrativo. Es como el agricultor que hace todo el trabajo y asume todos los riesgos y gastos, por conseguir productos por los que apenas percibirá un 10%, bruto, de lo que paga el consumidor. Quá decir de vivienda, bajo poder adquisitivo salarial...
Queda claro que la salud de nuestra cultura, economía y política, no reside precisamente, en la justicia social o en la honestidad de nuestros mercados. Eso también seguirá siendo lo que es y ...
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Blanca Vázquez Fernández
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