¿Un futuro de obesos?
06.03.07 @ 14:18:05. Archivado en Sociedad y cultura
Más, un poco más y cada vez más, necesidad inmediata de saciarse en el deleite de los sabores dulces, grasos, cremosos, o mullidos. Sus primeros años de vida ya indicaban un inacabado deleite en las explosiones de sabor en su boquita. Torpedeando la puerta de los deseos: la nevera o el aparador, donde encontrar los tesoros de Ali Babá, colores y olores a paraísos de Hansel y Gretel, a pollo, tocino, carne asada, salchicha, jamón, helados y sopas.
Una madre demasiado protectora, con una idea de la delgadez mal entendida: “Si hubiese desatendido a Connor, él sería un renacuajo pequeño y delgado”. Connor McCreaddie es ahora, a sus 8 años, un renacuajo inflado de cariño tal vez equivocado. Ha reventado varias básculas, y llegó a pesar casi 100 kilos. Desde el principio quiso engullirlo todo, quiso comerse el aire y el mundo que veía. Quiso saciarse de vida, aunque lo hacía de leche: biberones cada hora. Así entró en el mundo de los sabores fáciles. Y ya sabe de mundos contrarios fácil-difícil, dos caras de la misma moneda entre los que este niño británico se mueve, muchas risas propias y muchas risas ajenas. Engullido por la comida basura, la bebida basura, la televisión basura donde la publicidad basura le ayuda a elegir, consumir tantas maravillas para el paladar.

¿Es lícito que el Estado se inmiscuya en el desarrollo de un niño? ¿Hasta qué punto no es el propio Estado el que ha creado este tipo de trampas, esperando que sean las personas las encargadas de controlar sus instintos de consumo ante las tentaciones del insaciable mercado? ¿Deben las autoridades competentes controlar la publicidad que al fin y a la postre es la vía que conduce a estos desatinos?
No es fácil ser padres. No hay manual de instrucciones para ello. La madre de Connor, Nicola, sola con dos niños, lo hace a su (equivocada) manera, dando lo que piden los insaciables cachorros.
Si las autoridades no intervienen, ¿es tal vez exagerado preguntarse si Connor llegaría a explotar como un globo?. Las autoridades británicas han obligado a la madre a cambiar de hábitos, a pasarse al verde. A convertir los sabores paradisíacos y fáciles de Connor en ajardinados. Enseñar a comer bien es dedicar tiempo, guisar y compartir, aprender sobre lo que comemos, jugar a cocinillas, y jugar a vigilantes de la...báscula.
Connor es un niño criado en el laberinto del desequilibrio alimentario. Montaña rusa de la sociedad de consumo, de inacabables superhamburguesas, megabatidos y refrescos gigantes, donuts rebosantes de chocolate, o pasteles sobrados de nata. Un niño que consume y se consume. Un desaguisado calórico. Y una muestra de laxitud de los responsables cercanos, pero también de la sociedad que le rodea, por falta de cultura alimentaría, porque hemos olvidado decir no, hemos olvidados el placer del sabor natural.
Los gobiernos europeos, apoyados por las asociaciones de médicos, han empezado a poner el grito en el cielo y a vigilar, ya sea promulgando leyes, mediante campañas de prevención o a través de asuntos sociales, los hábitos de los niños y adolescentes, tanto alimenticios, como los que conducen o abocan a las bebidas alcohólicas y el tabaquismo. Si bien la excusa es especialmente económica, ante el miedo de ver desaparecer sus presupuestos sanitarios en futuribles diabéticos, colesterólicos, adictos a enfermedades cardiovasculares, o problema psiquiátricos. El mantis cultural aún impera con fuerza en los países mediterráneos, y requerirá más tiempo. Ya se comprobó al verse enturbiado por el vino el último intento de la Ministra Salgado.
Nota: Foto aparecida en La Razón Digital de Bolivia. Sin nombre de autor.
Comentarios:
pero a vosotros alguien os obliga a comer hamburguesas, pasteles, tocino o lo que sea? no...cada uno come lo que quiere y es responsabilidad individual el comer mas o menos sano; nada de echar balones fuera. Cada uno tiene la genetica y la fuerza de voluntad (y la cordura)..."asin" que menos lobos caperucitos...
Un saludo.
Es culpa de la madre, que en vez de asumir su papel de madre, con carino y disciplina (disciplina para decir no) ha dado la autoridad ultima al nino. Es Connor el que evidentemente ha tomado la decision de que comer y beber y la madre no ha hecho nada para no tener que "lidiar" con el nino.
No es culpa de la sociedad, la culpa recae en quien no toma su responsabilidad individual de criar a un nino como a un nino, no dejarle hacer lo que quiera.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Blanca Vázquez Fernández
Contacto


