Entrevista: Fernando Sánchez Castillo convoca a la reflexión con su labor artística
02.03.07 @ 11:06:21. Archivado en ENTREVISTAS EN MOSAICO

Becado en la escuela de Bellas Artes de París, integrante del Programa de investigación ENSBA (École Superieure de Beaux Arts), Paris 2000-01. Master en Filosofía y Estética, Universidad Autónoma de Madrid, 1995 y Licenciado en Bellas Artes, Universidad Complutense Madrid, 1993. El artista Fernando Sánchez-Castillo (1970) puede presumir de haber vivido uno de los ascensos más meteóricos de España. Pero él, sencillo y directo, afirma que lo único que ha hecho es su trabajo. Como invitado o en representación de España en importantes Bienales de Arte, I Bienal de Arte Contemporáneo de Sevilla o la 26 Bienal de Sao Paulo, sostiene que esto es el resultado de que los críticos crean en los nuevos valores, que los curators se arriesguen, como así hizo Catherine Grenier, (Centro Ponpidou) al hacer partícipe a Sánchez Castillo de la famosa exhibición Abracadabra, presentada en la Tate Gallery de Londres, en 1999.
Su último trabajo, Abajo la inteligencia, permaneció expuesto a las miradas interrogantes en el Musac de León hasta hace bien poco. Con él Sánchez Castillo reflexiona y nos hace reflexionar sobre los símbolos del poder. El artista experimenta con sus piezas, y lo hace en tres diferentes medios:

La escultura (con la que muestra la importancia de los monumentos, la estatuaria de nuestra memoria colectiva, y como al caer un régimen, caen sus estatuas), la pintura (¿Es posible redibujar la historia por medio del cómic y las viejas fotografías de prensa?), la fotografía y el mundo audiovisual (formado por dos vídeos: Rich cat dies of Heartattack in Chicago , "Gato rico muere de ataque al corazón en Chicago", presentado en la 26 Bienal de Sao Paulo, y la producción Baraka, o la relación entre el destino y el poder). Asimismo sorprende con Anamnesis, una pieza compuesta con los leones de las Cortes y con la exhibición del coche destrozado del atentado contra Carrero Blanco.

Arte y poder para desenterrar símbolos y volver a mirar nuestro pasado más reciente. Enfrentarlo cara a cara.
Abajo la inteligencia que cuestiona la imposición por la fuerza de conductas y código sociales, eleva nuestra inteligencia.
P1: ¿Cómo ha sido la experiencia de Arco 2007?
La preparación de Arco no corresponde a los artistas, sino a los galeristas. No se prepara uno para Arco, es más un problema de los comerciantes, no un problema de los artistas. El galerista hace que se coloque representativamente la pieza, con el sentido que tiene, y eso es muy difícil, muchas veces, en el contexto de lo que es una feria donde lo que se pretende es vender.
¿No es Arco la gran apertura para un artista?
No debe ser una gran apertura para un artista. Hay muchísimos artistas y muchísimas galerías, galerías buenas, malas y regulares. Arco no es más que un mercado, enfocado al coleccionismo. Aunque a veces el coleccionismo también se fomenta con el interés por el arte visitando exposiciones, visitas a museos...Yo creo que el neófito, el que ya sabe, no debería acudir a Arco, donde se va a comprar, no se va a aprender.
P2: ¿Fue el año 2000 el de su despegue definitivo, con sus, de alguna forma, provocaciones artísticas? porque lo de la pistola fue toda una experiencia para el espectador...
No se trata de provocar al espectador. El espectador se provoca solo. Resulta muy extraño ver las cosas con las que se provoca o no se provoca. Hay cosas que a veces sorprenden muchísimo sin ser aparentemente reverentes ni nada de eso, tal vez porque estén fuera de lugar. Quiero decir que esa provocación no es un acto querido ni premeditado. Mi trabajo es un acto dirigido al espectador, y si este se siente provocado resulta extraño, tal vez venga de la dialéctica. Cuando vemos el telediario deberíamos sentirnos provocados por todas las noticias.
De lo que se trata no es de provocar. La gente no va a una sala a ver provocaciones, creo. Si la gente se siente provocada no es por mi acto, la provocación tal vez viene de algo anterior. Puede que la obra induzca a la reflexión, a que el espectador piense por sí mismo, lo cual me hace sentir muy halagado. Aunque económicamente es más interesante no reflexionar, como en las rebajas, que todos compran a la vez sin pensar en lo que es necesario realmente.
P3: Usted tuvo la mágica suerte de ser elegido por las dos Catherine, Grenier y Kinley para la exposición Abracadabra en la Tate Gallery en 1999. La Tate es mucha Tate.
Catherine Grenier es la curator del centro Ponpidou y asesora de Artes Plásticas, junto al Ministro de Cultura y Comunicación de Francia. Yo era muy joven, tenía 28 años cuando mi pieza se selecciona para la exposición. Es una pieza que fue seleccionada al salir de Arco. El trabajo y el riesgo de los comisarios es descubrir que piezas encajan o aportan algo nuevo artísticamente. Son gente que no tiene miedo de la crítica, que se atreve con alguien joven, son críticos que no tiene miedo. Los críticos no deben tener miedo en seleccionar a una persona, en mi caso de 28 años, que casi no tenía currículo.
P4: Reside en Madrid, aunque también ha trabajado y estudiado en París ¿dónde se siente más cómodo para desarrollar su labor creadora?
Me siento cómodo en todas partes. Existe el mito romántico de París, y supongo que París tuvo su momento kitsch para los artistas, especialmente a principios del siglo XX. Hoy día también es un lugar muy interesante que tiene una historia contemporánea muy interesante. Quizá más que París, los alrededores de París, son el centro de atención intelectual de los cazadores de becas en estos momentos.
P5: Dígame que sintió en la prestigiosa Bienal de Sao Paulo, como embajador artístico de España.
Es una responsabilidad muy grande, que no asumo, yo solo hago mi trabajo. Sí que es responsabilidad del crítico, como he comentado antes. El Ministerio de exteriores no te elige a ti, sino que deja trabajar a un comisario, en este caso era una comisaría de nacionalidad inglesa y española, que es la persona que tiene un conocimiento profundo del arte español y el arte internacional. Yo no sentí esa presión de representar a un país.
El prestigio de esta Bienal, como el de la Bienal de Venecia, es muy relativo, y las llegadas dependen del comisario que esté ahí, del profesional que esté al cargo de las llegadas. Es una cita importante, hay como una tradición, hay unas exposiciones fantásticas, aunque todo depende absolutamente de los comisarios encargados, y hay un componente de riesgo muy elevado. Los motivos por los que un artista llegue a representar a su país, a veces, son muy rocambolescos. En Francia por ejemplo se elige al artista, y el artista elige al crítico. El sistema de profesionalidad en el Ministerio de Cultura francés es muy diferente al español. Hay un funcionarizado impuesto por Napoleón por el que hay que estudiar muchos años en el Louvre para trabajar en arte, lo cual es muy duro. Y no necesariamente produce mejores artistas este método. Hay muy buenos artistas, por ejemplo, en México, España, Venezuela o Colombia que tienen una vida efímera porque no hay coleccionistas que estén detrás. El artista socialmente no interesa. Interesa que piense, y se le puede utilizar durante un tiempo, mientras está pensando en voz alta, pero pensar en voz alta todo el tiempo es muy difícil. Sobre todo si quieres pensar y comer al mismo tiempo. Muy pocos privilegiados llegan.
P6: En todo caso usted es uno de los que piensa mucho. ¿Revisar el pasado ayuda a encarar el presente?
El presente deriva del pasado. El presente impele a la gente a saber que ha pasado, a saber porqué esa situación es así. Hay que revisar el pasado. Hay afirmaciones de políticos españoles, de uno u otro partido, que muchas veces me horrorizan, me espeluznan, esa es la palabra: espeluznan. Una cosa es manejar la paz, la política y la gestión de la empresa y otra cosa es tener conciencia de Estado. El Estado viene desencajado y se construye un futuro. No siempre se consigue un éxito económico feroz. Hay que tener una idea de Estado, de qué es lo que define y la mayoría de los españoles carecen de esa idea.
P7: Eres un artista que en cierta forma está más políticamente implicado que otros, al menos a la hora de hacernos reflexionar. ¿Cuanta censura ha sufrido usted, porque todo el mundo la sufre?
No soy ningún agitador político. En cuanto a censura, intento llegar hasta donde puedo. Me ha costado tres años conseguir traspasar y cruzar ministerios e instituciones para exponer el último trabajo, Abajo la inteligencia. Hemos intentado adquirir objetos de una Institución publica que se supone está para difundir los fondos que tiene. No lo he conseguido, por ejemplo, con la mascara funeraria del general Francisco Franco ni la palma de la mano, ni siquiera entrar a hacer fotografías. Mis peticiones iban del Alto Estado Mayor del Ejército al Ministerio de Defensa. Estas negativas, retrasos y respuestas burocráticas constituyen la pieza, es también el trabajo, es "la belleza del fracaso" o "el fracaso de la belleza". Hay proyectos que no se pueden completar como el artista deseaba. El artista tiene que vivir con las negativas.
Abajo la Inteligencia se ha completado en la mayoría del casos, en otros hasta donde hemos podido llegar. Fue muy importante el factor intelectual que he tenido para crearla por parte de los edificios que la albergan, exponerlo en los museos y que de pie a la reflexión, la inspiración, la verdad, a una dialéctica intelectual, la justicia, hacer formular preguntar y hacer hablar a la gente. Desde el día que se inauguró se cumplieron todos los objetivos y está creando una respuesta intelectual. En este país lo que hay que hacer es hablar, hay gente que tiene muchas cosas que decir y hay que escucharlas.
P8: Recorre la historia utilizando tanto la escultura, el dibujo o el vídeo para su conceptos. ¿Con cual siente que le llega más la inspiración para crear?
Trabajo con lo que se pueda llegar en cada momento. Cada situación requiere una técnica diferente. Intervienen todas en mi trabajo, me gusta trabajar en todos los medios. Tal ves la variedad del dibujo te permite hacer muchos bocetos de las primeras ideas, y te ayuda a recordar muchas más cosas.
P9: Los artistas contemporáneos parecen estar muy comprometidos con el entorno, especialmente en un momento de verdades incómodas, porque reutilizan materiales. Usted recoge reliquias...

Depende de la obra de cada artista. Aprovechamos lo que hay, la obra en sí. Imagine hacer una copia del barco Azor, la cantidad de kilos de silicona que habría que hacer, kilos de aluminio, hacer una pieza así, una copia así habría supuesto una fortuna, mucho gasto energético y un gran daño al medio ambiente.
P10: ¿No le han preguntado más de una vez si no está usted obsesionado con el franquismo?
Pues no, no me lo han preguntado. Hay que tener en cuenta que abarca una parte importante del siglo XX, es un período muy largo, que se extendió más o menos desde el año 34 con la revolución de Asturias hasta bien entrado el 81 y que ha dejado tantas imágenes en nuestra manera de vivir que estamos aún muy influenciados por este período. Es muy difícil remover. Aunque ahora hemos comenzado otro proyecto humano, el Franquismo fue una gran parte de la vida de muchas personas, y muchas tuvieron que sobrevivir sin hacerse preguntas y de ahí se pasó directamente al pasotismo de la década de 1980. La verdad que era necesario pasar. Es ahora cuando lo podemos analizar, quizá, mejor. Estamos empezando a cuestionar lo que debimos cuestionar en la transición. Aún hoy vivimos el resultado de aquel momento histórico.
P11: Eso de los pelitos de las cejas de Franco que se quedaron pegados a la máscara-copia del rostro, da pie a pensar en ritos mágicos, la verdad. ¿Imagine que se le ocurra a alguien hacer un vudú en los restos del Azor?
Esto es idea suya, no mía. Yo no soy responsable de lo que usted piense o no piense que yo debería haber hecho. Si le tengo que responder le respondo rápidamente: no, no. Esto me recuerda la película Parque Jurásico, que a través de un mosquito captan el ADN fósil de una especie perdida de dinosaurio y crean uno de esas especies. Imaginar lo mismo con los pelos de las cejas de Franco, no, no...Son objetos que conservan los museos nacionales, en este caso el del Ejercito, como algo histórico. Si salieran a subasta, probablemente habría mucha gente (que no tiene porque tener una determinada afiliación política ni especial adoración por Franco) que apostaría alto por guardar los pelos de las cejas, o cualquier otro objeto personal, conservarlo como una reliquia, como un objeto histórico.
Por ejemplo hay algo curioso que quiero comentar, cuando hicimos el molde de la palma de la mano y la llevamos a un quiromante, sin saber de quien era, dijo que era la mano de un dictador, siendo como soy agnóstico con esos temas, me quedé muy impresionado.
P12: ¿Es se irá usted a convertir en nuestro Goya o nuestro Velázquez del siglo XXI, en cuanto a su relación con la política del reino?
¿Me está ofreciendo un puesto de pintor de cámara del rey?. El día que tenga una oferta para un trabajo con el Rey Juan Carlos me veré en la tesitura de decidir, de momento no se ha producido.
Para mi la familia real son personas normales, al margen de mi opinión personal sobre la institución monárquica, que no es especialmente positiva.
P13: De niño le veo haciendo sus montajes en casa, y a su madre poniendo el grito en el cielo, ¿dígame de que le viene esta vena artística?
Vivía enfrente del Palacio Real, en la parte de abajo, el barrio de la calle Segovia, cerca de la plaza de Oriente y jugaba siempre delante del palacio real. Recuerdo haber visto desfilar muchas veces a la guardia. De pequeño, recuerdo que me gustaba mucho dibujar todo el tiempo. Tenía muchas ideas curiosas, ideas de bombero jubilado.
P14: ¿Tiene usted mucho Baraka?
Sí he tenido Baraka. Y esa suerte se compone no solo del propio trabajo sino de haber encontrado a las personas adecuadas en mi camino, que se han interesado por mi trabajo. Trabajar duro es importante pero he tenido mucha suerte en encontrar, por ejemplo que alguien en México pregunte quién soy al ver mis piezas, para mi eso es baraka, es alucinante que alguien que no te conoce pregunte rápido por ti al ver tu trabajo.

Gracias Fernando por esta charla que para mi ha sido todo un placer artístico.
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Blanca Vázquez Fernández
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