Marie Antoniette, golosina de fresa, menta y chanel
18.01.07 @ 11:10:46. Archivado en Día del espectador

Tenía mis reparos y dudas a la hora de pasar por taquilla eligiendo este filme de la genial Sofia Coppola, puesto que la crítica ha sido muy intolerante con su última obra, dejando a merced de la incomprensión una cinta que supura sensaciones por todos sus encuadres. Fue, y he de reconocérselo, Javier Tolentino (Séptimo vicio, Radio3) quién me instó a verla, y me convenció de una manera adjetivada: es gasas y encajes, pastel de fresa y limón, un merengue, una pasarela, champagne francés y es... puro chanel.
Y efectivamente, Maria Antonieta es eso y mucho mas, es original, es diferente, es innovadora, sorprendente y deslumbradora. En todo caso no es merecedora de las oscuras y obtusas críticas que la han vapuleado.
Si la Coppola nos perdió en Japón, aquí nos pierde en Versailles, nos mete en una burbuja de frivolidad, y nada más que frivolidad. No parece haber sido pretensión de esta cineasta la superproducción de una grandilocuencia histórica cartón-piedra-arena, estilo hollywoodlandia. Esto es otra cosa, es arte, arte de mezclar la pomposidad de una época, su vistosidad, y sus ensueños con los nuestros mediante interferencias musicales: nuestras marchas rockeras y el tempo de cámara Versaillesque, acompañando una fotografía traviesa y melancólica, unas voces susurrantes, en definitiva sonrisas y lágrimas, chismorreo e ingenuidad a borbotones, la de quién no sabe que vida hay detrás de los muros de oro y cristal.
Deleite constante, esa es su frivolidad, porque uno sale relajado de la sesión, porque ha sido un masaje ergo, pura seda que recomiendo a almas irritadas. Una desmesura, dicen otros. Puede. ¿No estamos, quizá, necesitados de alguna desmesura ocasional?.
A destacar los guiños actorales que Sofia nos regala: una fuerte Marianne Faithfull, una estirada Judy Davis, una gatuna Asia Argento, una mujer-niña Kirsten Dunst...
Arriésgate y déjate llevar por los sentidos.
Comentarios:
El guión debe ocupar unas 30 páginas porque los pocos diálogos nos cuentan una historia tan minúscula que, con un poco de pudor por parte de la autora, podría haber sido un corto muy cuco,no se merece más. Hay gente que no tiene abuela pero sí padre (debe de quererla mucho o, si esto es lo que sale tras los consejos de daddy Coppola ¡cómo sería el proyecto inicial!).
En fin: pretenciosísima, de las que te indigna que tengas que pagar para ver cuando tienes mil canales de mejores videoclips en la tele. La vi el domingo y ya la habría olvidado si no fuera por el cabreo.
Por ahora, después del festival de cine solidario en que Tim Robbins ejerció de portavoz casi profético, he estado recordando "Ciudadano Bob Roberts".
El arte es placer, Marie Antoniette es como una de nuestras reinas del star-system, quizás un poco menos glamourosa que Nicole Kidman. Pero cuando se suelta el pelo rojo rizo resulta que era una mujer real.
Aún así, prefiero a Sarandon como compañera y a Tim Robbins como profeta. ¿Y tú?
Por cierto, el cambio de la foto te favorece. Me resuenan ecos de Rosa Montero y de Rosa María Mateo. Pero tú eres Blanca-Rosa.
Ya está bien de piropos. Buenas noches.
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Blanca Vázquez Fernández
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