Las torturas cotidianas de Chechenia
18.11.06 @ 11:42:51. Archivado en Opinión desde la traducción

“Me han puesto una máscara de gas sobre la cara y cortaban el oxígeno hasta que me desmayaba asfixiado. He recibido, muchas veces, descargas eléctricas que sacudían mi cabeza en movimientos espasmódicos. Una descarga atravesó mi lengua, que se hinchó y colgaba de mi boca...”. Mientras la guerra hace tiempo que oficialmente ha finalizado, la organización humanitaria Human Rights Watch ha recogido una centena de testimonios de la practica sistemática de la tortura, cometida por las fuerzas pro-rusas que han recuperado el control de la República.
!Mejor matadme!
Sulim S., 29 años, arrestado en marzo 2006 por una docena de hombres armados y retenido en el ORB-2 de Grozny, un centro de detención del ministerio ruso del Interior: “Les decía, mejor matadme!, pero ellos contestaban -no vamos a matarte rápidamente, lo vamos a hacer lentamente, y vamos también a despedazar a tu hermano-. Finalmente me han dado a elegir entre tres crímenes (de los que debía acusarse): una bomba en un autobús, el asesinato de dos policías o el asesinato de una mujer.”
Como es habitual, las autoridades chechenias, recolocadas por Moscú, han reaccionado ante este informe, negándolo: “Si hubiera torturas, lo trataríamos nosotros mismos como un problema, y los familiares de los detenidos hablarían también”, afirmaba el vice-primer ministro de Chechenia, Ziad Sabsabi. “Hay casos en los que las fuerzas del orden recurren a métodos ilícitos en los interrogatorios”, ha reconocido, por el contrario, el Fiscal general, Valeri Kouznetsov, para añadir enseguida que no hay nada de excepcional en ello. “En todas las regiones de Rusia, se encuentran casos en los que los policías pegan a los detenidos. Y en Occidente también se pueden probar tantos casos de torturas como se quiera”.
Riesgos y peligros.
En su informe, Human Right Watch reconoce que el número de personas detenidas en Chechenia es menor este año, pero subraya que centenares de casos permanecen en la oscuridad y que las desapariciones persisten hasta el día de hoy. Aunque la guerra e incluso la “operación antiterrorista” estén oficialmente acabadas en esta región, Moscú mantiene esta zona bajo una cortina opaca: los periodistas extranjeros no tienen el derecho de entrar y trabajar como no sea con una escolta de las autoridades rusas, obligando a los reporteros independientes a actuar clandestinamente, con enormes riesgos y peligro para su integridad física.
La periodista Anna Politkovskaya, asesinada el pasado octubre, tenía en marcha la publicación de varios reportajes sobre la tortura en Chechenia.
Enlaces relacionados:
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Blanca Vázquez Fernández
Contacto


