El mundo después del 11S
09.09.06 @ 11:11:04. Archivado en Dossieres, Oriente Próximo
PRIMERA PARTE

Cuando se cumplen cinco años de la terrible tragedia del World Trade Center, Amy Davidson mantiene un elocuente debate con tres importantes periodistas americanos, Seymour M. Hersh, Jon Lee Anderson y George Packer, sobre las consecuencias políticas, sociales y globales de aquel acto que nos ha afectado a todos, (Madrid 11M, Londres 7J), y cuyas chispas aún están provocando conflictos, y permanecen suspendidas en el aire amenazando descender en cualquier momento.
Amy Davidson: Sy, en su primer artículo sobre el 11S, pocas semanas después de lo ocurrido, presentó el comentario de un mando oficial de la CIA en el que confirmaba que el departamento de Inteligencia no había construido una información sólida sobre los terroristas, su organización, financiación y planificación, para posteriormente decir: “Un día lo sabremos, pero por el momento no sabemos nada”. ¿Estamos cerca de ese día?
Seymour M. Hersh: No, no desde mi punto de vista. También dijo, en aquel entonces, que el gran debate se centraba sobre si los ataques llevaban mucho tiempo planeados, ó si eran la operación de una célula suelta y escondida. Se está realizando una investigación sobre estos recónditos grupos, las principales cuadrillas ocultas de Al Qaeda, a lo largo del país. Otra posibilidad es que los diecinueve secuestradores fueran el equivalente a un solitario equipo de basketball que llegó hasta cuartos de final. El Agente de la CIA creía más bien lo segundo. Creo, por mi parte, que es cierto. Creo que los diecinueve individuos, aunque preparados, tuvieron más suerte que otra cosa, por nuestra falta de preparación. La verdad es que, incluso hoy día, sabemos muy poco de los preparativos de esta operación.
Davidson: ¿Por qué?
Hersh: Porque los diecinueve hombres están muertos. A pesar de todos los arrestos realizados (Khalid Sheikh Mohammed y otros) soy bastante escéptico sobre la información obtenida de los interrogatorios. Una vez dentro del proceso interrogativo, la tortura, hoy tan vigente como ayer, les hace inventar historias que nos dejen contentos. Por lo tanto tenemos un montón de información basura, junto con alguna buena. Aunque estamos abastecidos especialmente de la mala. No tenemos una imagen clara de lo ocurrido.
Davidson: Dejadme haceros estas preguntas a los tres: ¿Cómo era de sólida Al Qaeda hace cinco años? ¿Dónde se constituyó el equipo de basketball? y ¿Cuál es ahora la potencia de Al Qaeda, mayor desde el 11S, o más débil?.
George Packer: Creo que se ha creado una franquicia desde el 11S, y ahora hay grupos pequeños en muchas partes del mundo que admiten varios grados de asociación con Al Qaeda, pero operan por su cuenta, siguiendo sus propios metas locales o regionales, si bien alienándose con las ambiciones globales de Al Qaeda. Si consideramos a este grupo solo desde la perspectiva de su base central en Afganistán, el entramado Al Qaeda que situamos la mayoría, no han conseguido sus objetivos operacionales. Sin embargo ha transcendido su boom publicitario para cualquier grupo que quiera vestir sus colores y adherirse a su ideología y conseguir sus objetivos por si mismos. El libro de nuestro compañero Lawrence Wright, The Looming Tower, sugiere que Al Qaeda es mayormente el resultado de las increíbles y persistentes ambiciones y visiones de un hombre que ha conseguido, en la década de los noventa, adherir a otras gentes a sus deseos, y a su causa.
Davidson: Osama bin Laden.
Packer: Así es.
Jon Lee Anderson: Estoy de acuerdo con lo que dicen George y Sy. Creo que en los ataques del 11S, Al Qaeda logró dar un golpe tan dramático, que para los islamistas supuso un éxito el hecho de desmontar las defensas y la imagen invencible de la mayor superpotencia mundial, y esto instó a otros grupos a emularles, tanto desde un punto psicológico como táctico. Es decir prendió la mecha. No importa si Al Qaeda es más fuerte o menos que antes de los atentados, el mero hecho de que Estados Unidos sufriera este golpe inesperado y desconocido fue todo un mensaje para el resto del mundo. Un mensaje no sólo para seguidores de Osama bin Laden o Zarqawi, también para regímenes que estaban bajo control, previos al 11S, por nuestras arrolladoras capacidades militares. Ahora ya no se sienten tan amenazados. Y creo que la guerra de Irak ha hecho mucho por aumentar esta creencia. En otras palabras, nuestra incapacidad para acabar con los insurgentes en un lugar como Irak ha alejado esa aura de la América invencible y su inmenso poder.
Davidson: Hablemos de Irak, y empecemos con la pregunta de si deberíamos referirnos a Irak ahora que estamos volviendo la vista a la herencia del 11S. ¿Qué relación tiene Irak con el 11S?
Packer: Irak ha resultado ser un verdadero error. La Administración justificó la guerra, de manera directa por las conexiones entre Saddam y Al Qaeda que fueron exageradas por no decir falsas, e indirectamente sugiriendo que si este destacado dictador era eliminado, en el centro del mundo árabe, comenzaría a secarse el alimento de los terroristas. Esta idea era muy abstracta, una estrategia teórica que se convirtió en justificación cuando las armas de destrucción masiva no aparecieron. En este momento, el Presidente, Vicepresidente y el Secretario de Defensa tratan de reunir como una piña a todo el país sobre el tema Irak, asociándolo con el extremismo islámico. En este punto y con este argumento creo que se les ha acabado la gasolina, porque ha habido demasiadas decepciones y demasiados escenarios ingenuos que han fallado al tratar de materializarse en Irak. Y además la conexión es demasiado tenue o cósmica para que lo americanos la acepten. La Administración aúlla como un lobo y esta vez no creo que el electorado crea que vencer el terrorismo es lo mismo que vencer en Irak.
Davidson: Jon Lee, ¿puedes extenderte en este tema? Tu has pasado mucho tiempo en Irak
Anderson: Estoy de acuerdo con la apreciación de George de cómo llegó a producirse la guerra y la decepción que le siguió y la noción que se tiene de que Irak y Saddam no tienen nada que ver con Al Qaeda. Pero veamos las cosas como se presentan. Irak se ha convertido en el teatro central en la guerra contra el terrorismo porque la Administración continua sosteniéndolo. Por lo tanto en el escenario de Irak está en juego la reputación americana, su prestigio, su destreza y habilidad. Esta Administración, y creo que futuras Administraciones, encontraran muy difícil librarse decentemente de Irak sin una aparente y aceptable victoria ante el electorado, o al menos, mostrar un trabajo acabado. Y es ahí donde reside el gran desastre que supone Irak, porque no tendría que haber sido un desastre. El General George Casey, comandante en jefe en Irak, afirma que las fuerzas americanas esperan estar preparadas para retirarse a bases en el periodo de un año a dieciocho meses. La lectura entre líneas de esto es que el país está sumergido en una guerra civil sin medida y la conclusión es que la Administración intenta, ahora, que lo solucionen ellos mismos. Por su parte, habrá una nueva vuelta de tuerca, que está ya en movimiento, para explicar el hecho de que la invasión de América en Irak ha abierto la caja de Pandora. Toda la responsabilidad recaerá en manos de los iraquíes. Sucio escenario. Creo que si en un principio no formaba parte de la guerra contra el terrorismo, ahora si que es parte importante, y lo será por mucho tiempo.
Davidson: ¿Qué opinas al respecto, Sy?
Hersh: A finales de 2001, aprendí mucho de la discusión, dentro de la Administración, sobre que hacer con Afganistán. Había mucha gente (en puestos de responsabilidad) que se oponía duramente a un ataque aéreo. Se oponían a lo que todos habíamos asumido como el paso posterior en el proceso del 11S, la invasión de Afganistán y la intervención del ejercito. Esto fue el comienzo de todo el tema de la tortura en Guantánamo, y la captura de prisioneros. Todo este asunto se debatió antes de finales de octubre, cuando el Presidente autorizó el bombardeo. Hubo una gran controversia incluso con respecto a quién apoyar en Afganistán (si debíamos tomar o no más medidas para parar a los insurgentes y absorber a los Taliban y considerar seriamente el diálogo con ellos). Se decidió ir con los jefes de las guerrillas. Como la gran mayoría, yo acepté la premisa de la guerra de Afganistán. Acepté la premisa de que no era tan irracional, de que debíamos hacer algo. Pero en el caso de Irak, no lo acepté. Si la Administración quiere un modelo sobre cómo responder a graves abusos de terrorismo internacional, debería mirar el caso del Gobierno Hindú y la bomba que estalló en un tren en Mumbai (antigua Bombay). El Gobierno lo trató como un acto criminal. Provocar guerras en lugar de criminalizar lo que Osama bin Laden y sus seguidores hicieron no es la solución. Este es el peor gobierno de la historia de América.
Davidson: George, este es un tema sobre el que estás escribiendo. ¿Crees que hemos aprendido algo, desde el 11S, sobre los límites de lo que la acción militar puede conseguir?
Packer: Algunos de nosotros sí, incluso gente del Gobierno y del Ejercito, pero no están en posiciones claves. El reciente artículo de Sy, sobre la guerra del Líbano, sugiere que los responsables que ocupan posiciones importantes continúan asimilando lecciones erróneas, como que un ataque aéreo puede acabar con grupos tan sólidos cuyo poder no es solo militar, también político. Lo que es muy preocupante porque demuestra que ciertos rumores son ciertos (que toda información molesta no cruza la puerta del Presidente, es interceptada antes por la oficina del Vicepresidente y sus colaboradores). Lo he oído una y otra vez. Por lo tanto no creo que alguien en la posición de tomar decisiones importantes haya aprendido. Creo más bien que lo que han hecho es protegerse contra las lecciones y contraatacan cada vez que alguien lanza una propuesta. Están transformando las dudas y problemáticas que surgen en una permanente campaña política doméstica. Creo que deberían tomarse esto más en serio, emplear toda su energía y dar más importancia al actual conflicto fuera de nuestras fronteras. También quiero remarcar que hay una gran batalla ideológica, que no es nuestra, sino de todo el globo. La clave está ahí. Sy está en lo cierto cuando afirma que la guerra es un instrumento demasiado contundente, y que es a través de la labor del departamento criminal y de Inteligencia como (junto con los británicos y otros países) hubieramos tenido más éxito. Pero está este problema ideológico, y cualquiera que viaje hasta esta parte del mundo también tendrá su dosis. No sabemos que hacer con ello, ya que esto augura el fracaso de nuestros líderes.
Anderson: Me gustaría añadir algo que he apreciado observando sobre el terreno los conflictos generados desde el 11S: primero Afganistán, luego Irak y ahora Líbano. Comenzaré con una anécdota. Después del cese del fuego, al cabo de cuatro semanas de bombardeo, Hezbollah anunció que pagaría la reconstrucción de los hogares de 10.000 libaneses cuyas casas han sido destruidas con el bombardeo israelí. No hay duda de que se reconstruirá con fondos provenientes de Irán. Hezbollah atrapa eficazmente la lealtad de la gente y ha robado ese papel de Estado al Gobierno Libanés, a los grandes actores del conflicto, incluido América. Este ha sido el último ejemplo, volvamos a Irak y volvamos a Afganistán. Después de la acción militar en Afganistán para atrapar a los Taliban en las montañas, nada se ha hecho para reconstruir el país. Transcurrió, lo he olvidado con exactitud, un año y medio o dos antes de realizar el primer esfuerzo para pavimentar la carretera de Kabul a Kandahar que estuvo, al menos durante un año, transitable. Ya no lo es más debido a que los Taliban han vuelto a la zona y cualquier occidental corre el riesgo de ser atacado. Se ha hecho muy poco en la arena política. Este problema del extremismo islámico al que se refería George, y que es muy real, es un problema de percepción. América parece utilizar todo su poder y recursos cuando se trata de la aventura o compromiso militar. El presupuesto monetario empleado en Irak (que no resulta visible) solo para continuar la guerra, es astronómico. Pero ¿qué hemos reconstruido?. Creo que este tipo de operación militar tiene que ir de la mano de una propuesta política radical para reformar estos países. Algo así como un tipo de plan Masrhall para Afganistán y de paso demostrar a afganos y musulmanes que no tenemos intereses creados para controlar el país sino compensar, con responsabilidad, todo lo ocurrido allí. Hubiera sido una inversión con beneficio. Una vez más no actuamos realmente con el corazón y la cabeza ya que no estamos dispuestos a invertir, para mostrar que América no significa solo guerra, o una cruzada de Cristianos, o lo que parezca.
Davidson: Algo que hemos creado desde el 11S ha sido el centro de detención Guantánamo, que es tanto un legado del 11S como de Irak. Es otro instrumento contundente como ha mencionado George. ¿Qué ha ganado y perdido América con Guantánamo?
Hersh: Está claro que hemos ganado menos de lo que la gente cree, o al menos de lo que la Administración nos dice, en términos prácticos para Inteligenica. George apunta como debemos cambiar y como debemos tratar seriamente con gente que quiere estrellar aviones en edificios, y deberíamos mejorar nuestra habilidad para saber quienes son y como localizarlos. Creo que se barajó alguna idea primaria que luego no funcionó. Veremos, se está reflexionando mucho. Incluso en Irak algunas unidades militares están operando de una manera más sensible en cuanto al trato con la población, pero me temo que ha llegado un poco tarde. El mundo entero estaba de nuestro lado después del 11S (gran parte del mundo musulmán también, estaban sorprendidos por esa locura), y ahora hemos perdido la autoridad moral, la cima moral en la que estábamos. Es lo mismo que decía Jon Lee sobre la incapacidad de realizar una reconstrucción con la misma determinación con que destruimos. He crecido creyendo que en América siempre llevamos el sombrero blanco. Ya no es así. También diré que la mayoría de los musulmanes, si salen adelante económicamente, y sacan adelante su clase media, su ambición será enviar a su hijo a Yale. Eso existe, pero no estamos invirtiendo en ello.
Continuará.
Traducción de The New Yorker
The World After 9/11
Amy Davidson talks to Seymour M. Hersh, Jon Lee Anderson, and George Packer about Iraq, Afghanistan, the war on terror, and whether America is stronger now.
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Blanca Vázquez Fernández
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