¿A quién beneficia la prostitución?
31.08.06 @ 10:08:58. Archivado en Opinión desde la traducción

Le Monde Diplomatique, edición francesa, presenta una investigación realizada por Claudine Legardinier y Saïd Bouamama (1), en la que se cuestiona sobre los usuarios y la violencia que genera el mundo de la prostitución. Una de los primeros interrogantes que se plantean va dirigido a los procesos judiciales y el hecho de que los clientes de las prostitutas (se sublevan contra la apelación liberal de “trabajadoras del sexo”, argumentando que cuando se trabaja en un McDonald tú no eres la carne a vender, en la prostitución tú eres la carne) no sean acusados y solo se les considere como testigos. Estudio concienzudo que dirige sus focos sobre el protagonista más discreto del comercio del cuerpo (12% de los clientes son hombres contra un 0,6% de mujeres en Francia).
Con un contenido bien argumentado, los autores del estudio se posicionan contra la coartada de la supuesta transacción financiera, o de la ilusoria libertad de elección, definiciones que bien al contrario no cambian nada de la violencia que representa la apropiación del cuerpo de otro, y que cualquier sociedad digna no debería tolerar.
Apuntan a las fantasías que envuelve la prostitución, y que convierten en invisible la violencia, y rebaten todas las ideas inventadas que intentan legitimarla. La persistencia y continua repetición, tanto por parte de los clientes como de la sociedad en general, de ideas arcaicas concernientes a la sexualidad, como convertir la sexualidad masculina en mera pulsión irreprimible, mientras que la de las mujeres es de una placidez idiota. Pero tal vez la única pulsión irreprimible que exista sea la de causar daño a sus semejantes, duro esfuerzo de contención para nuestra civilización a lo largo de su historia.
Lejos de reducir el número de violaciones, afirman, la prostitución aboca, por el contrario, a una tendencia por creerse con derecho sobre todos los cuerpos femeninos, minando desde lo más hondo todas las reivindicaciones de igualdad. Caldo de cultivo del sexismo y el racismo, como lo atestiguan los estereotipos sobre las asiáticas solícitas, las africanas felinas, las eslavas dóciles..., es un entorno cuya apuesta esencial consiste en la dominación del otro, actitud mantenida en la violencia, hasta el punto que nos preguntamos si hay algo de “sexual” en esta historia. Si la hay, parece ser cada más decepcionante: una encuesta es reveladora de una frustración estructural en los clientes, frustración que vuelcan en las prostitutas acusándolas de no poner corazón en la labor.
El gran mérito del libro es que saca al fenómeno del gueto al que se le ha relegado y hace plantear a la sociedad en su conjunto muchos interrogantes. Generadora de colosales beneficios, tanto directos como indirectos, descubre a su vez las persistentes dificultades en las relaciones entre sexos.
Terminan apelando a la falacia que existe con respecto a presentar la prostitución como un medio a través del cual las mujeres obtienen beneficio del único capital que poseen, en lugar de perderlo en el matrimonio. En realidad de la prostitución hacen fortuna los intermediarios, agencias de viaje, compañías de transporte, cadenas de hoteles, restaurantes, y el fisco!, haciendo referencia a un “burdel” (hermosa palabra) de Melbourne (Australia), el Daily Planet, que cotiza en bolsa.
La bicha constituye el pilar de ciertas economías nacionales. Y las últimas en ver el color de estos beneficios son las interesadas, cuando lo ven. La globalización permite asegurar a toda clase y categoría de clientes un amplio catálogo de mujeres económicamente más vulnerables que ellos, lo que convierte en ridículos los debates sobre el carácter voluntario o forzado de la prostitución.
(1) Les Clients de la prostitution: l´enquête
Claudine Legardinier y Saïd Bouamama
Presses de la Renaissance, Paris, 2006
276 páginas
Foto: Pascal Renaux
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Blanca Vázquez Fernández
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