La obesidad y la malnutrición se ceban en los pobres
27.08.06 @ 11:03:49. Archivado en Sociedad y cultura
Ni los países ricos ni los pobres logran reducir la expansión de la obesidad. Lo curioso es que en algunos estratos de las sociedades pobres son alarmantes los casos de personas obesas mal nutridas, por el uso y abuso de comida basura cuyos precios son más asequibles que las frutas y verduras.

De la información que habitualmente me envía Canal Solidario, destaco una noticia que he comentado en alguna otra ocasión referente al aumento de la población mundial con sobrepeso y obesidad que alcanza ya los 1.000 millones de personas, superando en número a los 800 millones de gente desnutrida. Dos extremos sociales paradójicos y ejemplo de los fallos que subsisten en el Sistema Económico Mundial.
Y lo peculiar es que ambos problemas afectan a los países ricos y pobres, en sus diferentes facetas. La obesidad se ha instalado en gran parte de la población mundial, con las consecuencias y los trastornos que ello conlleva. El excelente periodista John Carlin presentó un conmovedor reportaje en El País Semanal, sobre el profundo Sur de Estados Unidos, desde Luisiana hasta Georgia, donde su población negra está sumida en una inercia, pobreza y falta de perspectivas futuras que sobrecoge. Comunidad apática cuyos jóvenes van a dar con sus huesos a la cárcel con puntualidad matemática (de hecho es algo con lo que cuentan desde la niñez). Pobreza además agravada por el huracán Katrina, la falta de trabajo y regada por la obesidad galopante que alcanza a la mayoría, porque su dieta se basa en productos con alto contenido en grasas saturadas, azúcares y carbohidratos. Triste espectáculo del que la Administración de Washington se desentiende sin ningún tipo de reparos.
Pero en sociedades más ricas también se está produciendo un alarmante aumento de esta enfermedad debido a los cambios en la dieta de la gente, (que ha pasado de cereales, a productos animales, aceites e hidratos de carbono de precios baratos), la falta de ejercicio y trabajo físico, además del uso casi exclusivo de transporte motorizado, y más horas dedicadas a la televisión o consolas. Parece ser que la obesidad ahora es la norma mundial.
Expertos instan a los gobiernos a desarrollar mejores estrategias para combatir el problema. Una opción, sería utilizar los precios de los alimentos para manipular las dietas y que la gente opte por opciones más saludables. Por ejemplo si cobramos dinero por cada caloría en las bebidas embotelladas y alimentos preparados, la gente consumiría menos de esos productos. O otra opción podría ser la de subsidiar la producción de fruta y vegetales para que la gente pueda consumir estos productos más saludables que para muchos son inaccesibles.
Claro que si el problema es el precio, ya que en gran parte del mundo la comida basura es mucho más barata y accesible que las frutas y verduras, difícilmente se va a paliar una situación que requiere de información y ayuda institucional así como establecer mecanismos de prevención con urgencia y conseguir que las neveras muestren colores más verdes.
Por otro lado las consecuencias sanitarias son enormes, advierten los expertos, por el alarmante aumento de la diabetes, el colesterol y las enfermedades cardiovasculares, dolencias relacionadas con el sobrepeso y la obesidad.
Si a esto le añadimos que las sociedades ricas sufren a su vez de otro tipo de desnutrición, consecuencia de la moda y sus exigencias, diríamos que parece una broma macabra. La anorexia y la bulimia son enfermedades de desorden alimenticio y psicológico, que se ceba especialmente con las mujeres y crean un estado desnutricional impensable en una sociedad desarrollada.
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Blanca Vázquez Fernández
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