Los intereses de Washington en la contienda entre Israel y el Líbano
17.08.06 @ 10:37:49. Archivado en Dossieres, Oriente Próximo
Primera parte
Durante los días que Hezbollah cruzó la frontera de Líbano con Israel, el 12 de julio, para secuestrar a dos soldados, desencadenando el ataque aéreo israelí en el Líbano, y una guerra sin cuartel, la Administración Bush ofrecía una imagen muy pasiva. “Estamos en un momento de clarificación”, proclamó George Bush en la cumbre del G-8 celebrada el 16 de julio en San Petersburgo. “Está bien claro, ahora, porqué no hay paz en Oriente Próximo”. Describió la relación entre Hezbollah y quienes le apoyan, Irán y Siria, como la profunda raíz que causa inestabilidad en la zona, y que el final de la crisis depende de estos países.

Dos días después y a pesar de las peticiones de varios gobiernos de Naciones Unidas para liderar las negociaciones de alto el fuego, la secretaria de Estado, Condoleeza Rice fue contundente al afirmar que un cese del fuego solo sería posible bajo las condiciones impuestas.
Es evidente que la Administración Bush ha estado firmemente envuelta en los planes de represalias de los ataques israelíes. El Presidente Bush y el Vicepresidente Dick Cheney estaban convencidos (información proporcionada por oficiales de Inteligencia y agentes diplomáticos), que una exitosa campaña de bombardeo israelí contra los misiles subterráneos y los complejos comandos de Hezbollah en el Líbano, podría aflojar la continua preocupación de Israel por la seguridad y a la vez podría servir como preludio a un posible ataque americano contra las instalaciones nucleares de Irán, algunas de las cuales se encuentran bien resguardadas y escondidas bajo tierra.
La milicia israelí y los expertos de Inteligencia con los que he conversado enfatizan que la preocupación por la seguridad del país es razón suficiente para enfrentarse a Hezbollah, al margen de lo que la Administración Bush desee. Shabtai Shavit, Asesor de seguridad nacional de la Knesset (Parlamento israelí)que dirigió el Mossad, (Servicio de Inteligencia Israelí) de 1989 a 1996, me confesó: “Hacemos lo que creemos mejor para nosotros, y a la vez cumplimos con los requerimientos de América, es lo lógico entre amigos con una buena relación. Hezbollah está armado hasta los dientes, además de estar entrenados con los más avanzados técnicas de guerrillas. Era una cuestión de tiempo. Teníamos que abordar el problema“.
Hezbollah es visto por los israelíes como una grave amenaza, una organización terrorista, que opera en sus fronteras, con arsenal militar y que gracias a la ayuda de Irán y Siria se ha hecho cada vez más fuerte desde el final de la ocupación israelí del sur del Líbano en 2000. Su líder, Sheikh Hassan Nasrallah, ha dicho que no cree en la legalidad del Estado de Israel. La Inteligencia israelí estimaban, al comienzo del ataque aéreo, que Hezbollah poseía 500 cohetes Fajr-3 y Fajr-5 de alcance medio y varias docenas de cohetes Zelzal de largo alcance; Los Zelzal, con un alcance de unos 200 kilómetros, pueden llegar a Tel Aviv. (Un cohete alcanzó Haifa el día posterior a los secuestros). Tiene, asimismo, más de 12.000 cohetes de menor alcance. Se han disparado a Israel más de 3.000 desde el comienzo del conflicto.
De acuerdo con un experto en Oriente Medio bien informado de los planes tanto del gobierno israelí como americano, Israel trazó un plan de ataque contra Hezbollah (y lo compartió con oficiales de la Administración Bush) mucho antes de los secuestros del 12 de julio: “No es que los israelíes hayan puesto una trampa en la que ha caído Hezbollah“ afirmó, “pero ya se presentía en la Casa Blanca que tarde o temprano Israel iba a atacar”.
Este experto confesó que la Administración tiene varias razones para apoyar la campaña de bombardeo de Israel. El Departamento de Estado lo veía como una manera de fortalecer el gobierno libanés y así reafirmar su autoridad en el sur del país, controlado en su mayoría por Hezbollah. La Casa Blanca estaría más interesada en destruir los misiles de Hezbollah puesto que si se llava a cabo la opción militar contra Irán deberían acabar con el armamento que Hezbollah pudiera usar en represalias contra Israel. Bush quería ambos. Quería ir contra Irán, como parte del Eje del Mal, así como contra sus instalaciones nucleares y quería enfrentarse contra Hezbollah como parte de su interés en democratizar la zona, utilizando al Líbano, uno de las joyas de la corona de la democracia de Oriente Próximo. Oficiales de la Administración Bush niegan que conocieran los planes del ataque aéreo de Israel. La Casa Blanca no respondió a una lista detallada de preguntas sobre el tema. Como respuesta un portavoz del Consejo de Seguridad Nacional ha manifestado: “El gobierno israelí no dio motivos a Washington para creer que estaba planeando un ataque, previamente a la intrusión de Hezbollah en Israel. Incluso después del 12 de julio, no sabíamos cuales eran los planes israelíes“.
Un portavoz del Pentagono (apoyado por otro del Departamento de Estado) añadió a su vez: “El Gobierno de Estados Unidos sigue comprometido con una solución diplomática al problema del programa clandestino de armas nucleares y niega dichos rumores”.
Estados Unidos e Israel han compartido asuntos de Inteligencia y disfrutado de su cercana cooperación militar durante décadas, pero a principios de la primavera, según un ex miembro de alto rango de la Fuerza Aérea (presionado, junto a otros, por la Casa Blanca para desarrollar un plan de guerra con objeto de acabar con las instalaciones nucleares de Irán) ha comenzado un serie de asesoramientos con sus homólogos en la Fuerza Aérea Israelí. “El interrogante de nuestra Fuerza Aérea era como alcanzar con éxito los blancos más importantes en Irán“, confiesa este ex oficial, “¿Quién es el mayor aliado con los planes de la Fuerza Aérea norteamericana , no es el Congo, es Israel. Todo el mundo sabe que ingenieros iraníes han ayudado a Hezbollah a construir túneles y zulos bajo tierra para esconder armamento. Por tanto la Fuerza Aérea ha acudido a los israelíes con nuevas tácticas y han dicho: “Concentrémonos en el bombardeo y compartamos lo que nosotros tenemos sobre Irán con lo que vosotros tenéis sobre el Líbano”. Incluso Donald Rumsfeld, Jefe del Estado mayor y Secretario de Defensa, afirmó que los israelíes aseguraron que sería una guerra barata y con muchos beneficios: “¿Porqué oponerse? Estaremos preparados para acorralar y bombardear misiles, túneles, y búnkeres desde el aire. Supondrá un ensayo para Irán“.
Un consejero del Pentágono me reveló que la Casa Blanca “buscaba, hace tiempo, la manera de encontrar una excusa para una ataque preventivo contra Hezbollah”. Y añade “Nuestra intención era acabar con Hezbollah, y ahora tenemos a alguien haciéndolo por nosotros”. (Al mismo tiempo que estas declaraciones se publican en prensa, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas presentó una declaración de cese el fuego, si bien no se ve muy claro que eso cambie en algo la situación).
Según Richar Armitage, que ocupó el cargo de Subsecretario de Estado en el Primer Mandato de Bush, quién en 2002 dijo que Hezbollah “puede ser el equipo A del terrorismo”, la campaña de Israel contra el Líbano, que se ha enfrentado a tantas dificultades y críticas, puede servir como una advertencia de la Casa Blanca a Irán: “Si la mayor fuerza militar de la región (Ejercito israelí) no puede pacificar un país como el Líbano, con una población de 4 millones de habitantes, habría que pensar detenidamente en aplicar el mismo modelo a Irán, con una estrategia mayor y una población de 70 millones. En lo único en que el bombardeo ha supuesto un éxito ha sido en la reunificación de su población contra Israel.
Varios oficiales que ejercen o han ejercido funciones en Oriente Próximo han declarado que Israel ha tomado el secuestro de los soldados israelíes como una oportunidad para comenzar su campaña, largamente planeada, contra Hezbollah. “Hezbollah, como un aparato de relojería, fomentaba pequeños disturbios cada mes o cada dos meses”. Dos semanas antes, a finales de junio, miembros del grupo palestino Hamas levantaron un túnel entre la separación del sur de Gaza e Israel y capturaron a un soldado israelí, lanzando, asimismo, misiles a poblaciones de Israel cercanas a la frontera con Gaza. Como respuesta Israel ha iniciado una extensa campaña de bombardeo y reocupación de las zonas de Gaza.
El consejero del Pentágono asegura que ha habido incidentes fronterizos entre Israel y Hezbollah desde hace varios meses, “se han estado tiroteando uno al otro”, dice, “cada bando pudo utilizar esos incidentes como motivo para comenzar una guerra, porque ya estaban en guerra”.
David Siegel, portavoz de la embajada israelí en Washington, apuntó que la Fuerza Aérea Israelí no ha estado buscando una razón para atacar Hezbollah, “no planeamos esta campaña. Fue una decisión forzada por las circunstancias”. Se nos alertó que Hezbollah “estaba presionando para provocar la guerra, con sus ataques cada dos meses, y el secuestro de los soldados fue la gota que colmó el baso”.
Varios académicos israelíes, periodistas, militares retirados y oficiales de Inteligencia han remarcado, en diversas entrevistas, que creen que los líderes israelíes, y no Washington, han decidido comenzar la guerra contra Hezbollah. La opinión general es que un amplio espectro de israelíes apoya esta decisión. “Los neocons de Washington estarán felices, pero Israel no necesita ser empujada, porque desea deshacerse de Hezbollah”, declara Yossi Melman, periodista del Ha´aretz y escritor de varios libros sobre la Inteligencia israelí.
“Estamos frente a un dilema”, continua un oficial israelí. El Primer Ministro Ehud Olmert “tenía que decidir si centrarse en una respuesta local, lo que siempre hacemos, o una acción más extensa (para acabar con Hezbollah de una vez por todas). Olmert tomó su decisión después de una serie de fallidos rescates.
Sin embargo el consejero norteamericano, muy cercano a Israel, reconoció que desde la perspectiva israelí, la decisión de una fuerte represalia se tomó semanas antes, cuando un grupo de transmisión perteneciente a la Inteligencia israelí, conocido como Unidad 8200, interceptó, a finales de mayo y comienzos de junio, mensajes de tono belicoso entre Hamas, Hezbollah y Khaled Meshal (el líder de Hamas que actualmente vive en Damasco). Uno de ellos se refería a un encuentro, a finales de mayo, del los líderes políticos y militares de Hamas, en la que Meshal participó por teléfono.
Continuará...
Traducción : The New Yorker
Washington’s interests in Israel’s war.
by SEYMOUR M. HERSH
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Blanca Vázquez Fernández
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