Los planes ocultos de los neocon
13.04.06 @ 10:14:45. Archivado en Sociedad y cultura
El miedo renace y se reproduce con situaciones como las que se están dando ahora en uno de los países más ricos del mundo, EEUU, me explico. Personalmente me produce mucho desasosiego que la teoría de la evolución esté en entredicho en esta vasta nación y por ende se esté extendiendo a los neocons españoles. En muchas escuelas públicas americanas ya no se enseña las teorías de Darwin, para no herir susceptibilidades, escuelas donde, por otro lado, no es obligatoria la asignatura de religión.
En otras se aceptan con la condición de que se explique también a los alumnos, como una posibilidad alternativa, la llamada teoría del Diseño Inteligente (cual película de Spielberg se tratase).
DI (vamos a abreviar), nombre respetable de sonoridad acorde con los tiempos tecnológicos que vivimos. DI definición que encubre la creciente presión del integrismo para coartar la razón laica y el pensamiento científico.
Resulta que ahora, nos pone al día Juan Cueto, desde las columnas y púlpitos españolistas de esa derecha rancia que está asomando la nariz de nuevo (después de cortarse un tanto en la transición) están imitando a los spin doctors de la Casa Blanca. Es lo que llamaríamos “el miedo al mono”, aunque no se sabe si ese miedo es porque evolucionó más que nosotros o sólo es porque descendemos de él, como bien concluye Cueto.
Esa manía que ha entrado ahora definida como “no herir susceptibilidades” da como resultado que al fanatismo religioso se alía admirablemente el multiculturalismo beato, que se pretende de izquierdas pero es igual de oscurantista: no existen verdades objetivas, ni tampoco saberes superiores a otros, porque cada uno expresa la legitimidad de la cultura que lo ha originado.
Y lo peor de todo es que según una estadística reciente, añade Antonio Muñoz Molina desde Nueva York, casi el 50% de los norteamericanos creen que el mundo fue creado por Dios en seis días.
En el país donde se ha alcanzado el máximo progreso científico y tecnológico las ideas sobre el universo y sobre la vida están a la altura de las sociedades de pastores neolíticos. La ciencia se niega por la misma razón por la que se conspira contra la libertad de expresión, para asegurar los privilegios de los más poderosos y mantener en la ignorancia y la docilidad a los pobres. (De esto sabe muy bien la Iglesia católica, que lo lleva haciendo aproximadamente dos mil años).
El mismo gobierno que quiere difundir en las escuelas la teoría del DI proscribe que se investigue con células madre y elimina de sus programas de ayuda internacional la educación en el uso de preservativos y su distribución gratuita en los países más pobres de África, que son también los más azotados por el sida.
El amor por los embriones que profesan la Casa Blanca y su aliado el Vaticano es muchas veces más intenso que el que despiertan los seres humanos hechos y derechos. Es evidente que la salvación de las almas les importa más que la salud de los cuerpos, y la enfermedad les debe de parecer el castigo justo que merece un pecado tan capital como la lujuria. En unos pocos siglos la causa de la emancipación humana ha avanzado en estrecha alianza con el progreso de la ciencia, pero los enemigos de las dos no son ahora menos peligrosos que en tiempos de Galileo.
Al menos los creacionistas españoles deberías de ser más autóctonos y no repitan como papagayos la cursi teoría del Diseño Inteligente sustituyendo al viejo Dios Autor escultor de barro, por el Dios Diseñador con Autocad.
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Blanca Vázquez Fernández
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