Peligran las siete maravillas del mundo-I
09.04.06 @ 21:50:30. Archivado en Viajando en monocicleta
Cuando Ernest Hemingway escribió “Las nieves del Kilimanjaro” una estampida vacacional es lo último que el escritor tenía en mente. Sin embargo es lo que este clásico relato sobre un escritor fracasado que muere de gangrena en las sombras del pico más alto de África ha provocado. Cada año unos 10.000 turistas se encaminan hacia los 5.896 metros que los tour operadores adornan con las majestuosas palabras de Hemingway: “Ancho como el mundo, grande, alto e increíblemente blanco bajo el sol”. Esta adopción de las palabras del escritor estrella por las agencias de viaje está menguando poco a poco.

Gracias al calentamiento global y la deforestación, el milenario casco nevado, que se cree cubre la tumba del rey Salomón, está hundiéndose. Dicen los científicos que en 15 años la reserva de glaciares del Kilimanjaro será historia. Pronto los comerciantes de viajes aventureros deberán rehacer su prosa para pregonar unas vacaciones que no se repetirán: “Última oportunidad para ver las nieves del Kilimanjaro”.
Estas nieves que se deshacen son el ejemplo de una nueva era de preocupación, en la que ningún lugar esta libre de desgaste. No importa cuan exótico sea el destino. Hasta hace bien poco la mayor preocupación del viajero era como llegar hasta allí. Hoy en día, con el aumento de las rentas y el descenso de precios de las compañías aéreas, llegar al destino es la parte más fácil.
Estas hordas de turistas combinadas con las rabietas del clima, la devastación de las guerras civiles, o las toxinas del desarrollo industrial, están sitiando algunos de tesoros e irremplazables vestigios de la historia, conocidos como maravillas del mundo.
Siete son las maravillas del mundo antiguo elegidas por el filósofo griego Philon de Bizancio hace más de 2000 años.
1ª- PIRÁMIDES DE EGIPTO
2ª- JARDINES DE BABILONIA
3ª- ESTATUA DE ZEUS
4ª- MAUSOLEO DE HALICARNASO
5ª- TEMPLO DE ARTEMISA
6ª- EL COLOSO DE RODAS
7ª- FARO DE ALEJANDRÍA

Ya sean las antiguos y milenarios muros del Machu Picchu como los canales con reflejo de luz lunar de Venecia, estamos arriesgándonos a perder escenarios que damos por hecho siempre estarán ahí, seguros como rocas. Nueva Orleans casi se hunde. El triangulo Coral, paraíso de diversidad, es tan frágil como una cáscara de huevo. Turistas que pasean motorizados en la Gran Muralla China o roban partes de los desmenuzados templos de Luxor. Incluso Stonehenge (monumentos funerarios de la edad de piedra) han sido acordonados.
La única certeza del viajero del siglo XXI es que las maravillas del mundo son perecederas, ya su materia sea piedra o hielo, amenazadas por el hombre o la naturaleza. La principal maldición de los tesoros turísticos, paradójicamente, es el turismo en sí. El reto consiste en mantener en pie los monumentos más preciados. “Sin una buena administración del potencial turístico podemos descontrolarnos fácilmente” afirma Bonnie Burnham, presidente de la Fundación de Monumentos del Mundo.
Cancún y sus “mega centros turísticos” que rodean la costa Mexicana son un claro ejemplo de huracán turístico devastador. Los 7 millones de visitantes al año que acuden a la zona representan una pesadilla ante la conservación de la zona, tensando el suministro de agua, alcantarillado y vida marina. Y no sólo en México. La Conservación y protección Internacional considera que “el turismo insostenible” supone la principal amenaza de la historia cultural de Latinoamérica y el Caribe, y un lugar de cada cinco en Asia y el Pacifico. El Templo de Angkor, una de las más remotas zonas de Camboya, recibe un millón de visitantes al año. El Taj Mahal está sometido a 7 millones de visitas.
Continuará...
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Blanca Vázquez Fernández
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