Primo Levi como excusa judeofoba
20.01.06 @ 16:59:27. Archivado en España, 60 años después del Holocausto, Judeofobia
La perversión judeofoba alcanza una de sus cotas más altas con la obra teatral Conversación con Primo Levi, dirigida por Mercedes Lezcano y que en estos momentos se representa en el Teatro del Círculo de Bellas Artes de Madrid. La farsa está destinada a que el espectador (al que se le ha engañado para que vaya al decirle que se trata de un homenaje a las víctimas del Holocausto) reciba un mensaje final: los judíos se han convertido en verdugos, son como los nazis. Nos lo deja bien claro una de las últimas frases que se dirigen al público:
"¿Cómo un pueblo que ha sufrido tanto, puede años después, infligir a otro tanto dolor?"
Para llegar a esta conclusión, los responsables del montaje llenan una pantalla de imágenes de la Alemania nazi, para después mostrarnos una selección parcial y descontextualizada de otras del conflicto árabe-israelí. Así mismo, reproducen fuera de contexto e incluso modificadas, declaraciones de dirigentes israelíes para hacerles aparecer como equivalentes a los dirigentes nazis. El colofón de esta técnica se alcanza con una de las frases finales del montaje. Se trata de la peor forma de judeofobia moderna, acusar a las víctimas del peor crimen conocido por la humanidad de ser como sus verdugos.
Eso sí, los responsables del judeofobo espectáculo recurren también a algunas formas y técnicas del odio antijudio medieval, debidamente actualizadas. Así, en las imágenes y textos que se muestran en la pantalla se acusa al Instituto Forense de Medicina de Abu Kabir de Israel de haber extraído los órganos y los ojos a tres menores palestinos. Los únicos que dan crédito a esta mentira son los grupos islamistas, nazis y de ultraizquierda antisistema. Es la versión moderna del antiquísimo libelo de sangre, aquel tan extendido en la Edad Media por el que se acusaba a los judíos de matar niños cristianos con fines rituales.
Si Mercedes Lezcano quería hacer una obra sobre Primo Levi y mostrar su opinión crítica del autor con aspectos de Israel estaba en su derecho. Pero lo que no es legítimo es forzar el argumento para convertirlo en un ataque a dicho estado y al conjunto del pueblo judío. Es un insulto a la verdad y a las víctimas del Holocausto. El grado de judeofobia alcanzado en esta obra no tiene parangón en el mundo occidental.
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Antonio José Chinchetru
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