07.07.08 @ 23:33:30. Archivado en Opinión
Estantes de puestos de revistas, programación de televisión, libros, conversaciones en las esquinas entre chicos y chicas, parecen verse saturadas del mismo tema: SEXO…SEXO…SEXO…Pero sexo distorsionado.
Hoy como ayer, a pesar de la llamada revolución sexual, a pesar de que hay un aluvión de libros, artículos y artilugios al alcance hasta de los niños… (¿) la sexualidad humana sigue siendo una gran desconocida y cada uno hace de ella uso y abuso, habiendo personas para las que toda su vida gira en torno al sexo. En el llamado mundo civilizado, sobre todo en nuestra cultura, para la gran masa de población, sigue siendo una asignatura pendiente
Aunque las actitudes hacia el sexo varían ampliamente, necesitamos entender que Dios está en el negocio de hacer las cosas bellas y no tenemos que avergonzarnos de nada de lo que Dios hizo.
La mística y el sexo son dos manjares en los que la teología vaticana queda bloqueada, y, por ser mala cocinera, esa teología preconciliar no sabe cocinar.
Se llega a Dios a través del erotismo... ¿No suena eso a herejía?
No, el sexo está muy
cerca de la mística. Un amante y un místico tienen en común que están fuera de sí, fuera de su ego, y entran en comunión con otra persona.
Siendo que Dios creó el sexo y el sexo es planteado a lo largo de toda la Biblia, una teología de sexo y de la sexualidad humana es urgentemente requerida para guiar a la humanidad en la verdad y enseñar el papel natural del sexo en nuestras vidas.
Samuel Fuller pone en boca de uno de sus personajes esta frase
«Nos disteis de comer ignorancia y de cenar, fanatismo»
que resume lo que a lo largo de los siglos de existencia del cristianismo ha sido la educación, la vivencia y el disfrute de esa dimensión fundamental de toda persona humana: su sexualidad.
Durante siglos hemos comido ignorancia y hemos cenado fanatismo, y como consecuencia de esa mala educación, la sexualidad se ha convertido para muchas personas en fuente de sufrimiento y de conflicto personal e institucional. ¿Dónde queda aquello del Génesis, 1, 31, “Y vio Dios ser muy bueno cuanto había hecho”?
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Dejen de envidiar a quienes SÍ PUEDEN O AL MENOS LO INTENTAN.
Todos los jesuitas esos era psicologos, además de terroristas asesinos. Curas de mentiras, engañadores de jovenes, pero cobardes todos.
Si pones mierdas como Baró, Montes, Ellacuria de ejemplo, no dudo que creas que Fidel es santo, y que Stalin era tu abuelo.
Buena prueba de que la psicología no sirve para nada bueno.
Publicado por: Jon Sobrino, SJ | 17/04/2009 16:33:19
http://blogs.elpais.com/lluis_bassets/2009/04/en-crisis.html#comments
Mi padre fue jesuita y tiene un blog de ensayos breves sobre temas sociales y religiosos, a sus 83 años su ilusión es poder difundir la doctrina de Jesucristo a través de sus artículos.
Si quieren visitarlo el blog es: www.miscelaneareligiosa.blogspot.com
Muchas gracias por su atención y un saludo cordial.
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