En la basílica de María Auxiliadora de Turín, en el lugar desde donde Don Bosco el 11 de noviembre de 1875 envió el primer grupo de misioneros a la Patagonia, el Rector Mayor Don Pascual Chávez Villanueva ha entregado el envío a la 140ª expedición misionera salesiana.
Dentro del caos que un país como República Dominicana vive, un caos donde los políticos han olvidado las necesidades de su pueblo en pos del beneficio propio conseguido mediante la satisfacción de inversores y turistas extranjeros, los niños son siempre los más damnificados, el eslabón más débil de una cadena fuertemente anclada a la sociedad del ocio sin preocupaciones.
Salvo en Don Bosco.
Gracias a la red muchachos y muchachos con Don Bosco y sus múltiples proyectos, miles de niños dominicanos despiertan cada día con la conciencia de que ellos tienen un futuro por delante. Quizá no les espere un barco donde poder disfrutar de todos los mojitos que deseen, ni siquiera esa vida libre de preocupaciones del turista que disfruta de su país. Pero saben que con la formación, tanto académica como en valores, que en los centros salesianos reciben se les abrirán las puertas de un futuro lejos de las calles, donde ellos podrán decidir su camino.
¡Esto es vida! Es algo que habremos escuchado e incluso repetido varias veces a lo largo de estas vacaciones. Vacaciones que siempre nos resultan demasiado cortas. La cacareada crisis agudiza el ingenio de las agencias de viajes que nos presentan precios similares a los de otros años acompañando carteles en lo que prima es el slogan GRAN OFERTA. Y nosotros deseosos de encontrar un chollo entramos en la dinámica del sistema sin plantearnos miramientos.
Punta Cana, Puerto Plata, Playa Bávaro… son tres de los nombres más repetidos en los folletos de las agencias de viajes. A esos destinos se adjunta normalmente la coletilla de “Gran Oferta, todo incluido”. Hoy en día el Caribe se ha convertido en un destino turístico al alcance de casi todos; lunas de miel, viajes de fin de carrera, parejas jóvenes se agolpan en sus resorts en busca de las comodidades de sus hoteles y la belleza de sus playas. Pero esta idílica situación de superlujo esconde una situación bien distinta.
Se esconde otro Caribe.
Cientos de barrios de chabolas, difíciles de avistar incluso desde lo alto, escondidos premeditadamente por los empresarios hoteleros y las autoridades, y tapados por la frondosa vegetación de la zona, conviven con la avalancha de turistas en busca de un lugar donde olvidar sus preocupaciones diarias con un mojito en la mano.
Volver a ser un niño
Cierre los ojos.
Si le digo la palabra “niño”, ¿qué le viene a la cabeza?... Infancia, felicidad, alegría, despreocupación, amistad, juego…, pero la realidad es bien distinta para cientos de miles de ellos.
… con una infancia digna.
Viajemos a Asia, más en concreto al sudeste asiático, esa zona plagada de arrozales, pequeños lagos que son surcados por barcos que desde lejos pueden parecernos de juguete. Es allí donde más de 100 millones de niños no conocen el significado de la palabra juego, donde la palabra infancia es sustituida por esclavo; y en los mejores casos por mano de obra barata o donde se entrega a un niño a las mafias para saldar una deuda de 14 euros.
La edición de marzo de Globe Magazine, la revista en inglés dedicada al Sudeste Asiático y que tiene su sede en Phnom Penh, tiene un interesante comentario de Chris Minko, un voluntario veterano que ha trabajado en Camboya por 13 años. El artículo es “Who gets the aid payoff” (¿Quién paga las ayudas?) y hace una lectura sobre la realidad de las organizaciones de ayuda humanitaria no sólo en Camboya sino en todos los países del llamado Tercer Mundo. Minko menciona al premio nobel de literatura, Naguib Mahfouz, quien dijo que por cada dólar que es donado en el mundo a la llamada ayuda humanitaria, 80 centavos terminan en realidad en manos de los extranjeros. ¿Cómo es esta realidad en Camboya?
El filósofo griego Diógenes, el cínico, salía a plena luz del día a recorrer las calles con un farol. Era fácil tomar por loco a un hombre que al grito de “¡Busco hombres!” recorre la ciudad iluminando los rostros de la gente, si alguien hiciera eso hoy sería una curiosa noticia de relleno en telediarios y prensa. Pero quizá hoy más que nunca necesitamos a alguien que denuncie todas esas máscaras que llevamos puestas día a día, para no dejarnos ver y para no ver más allá de lo que nos interesa.
Benedicto XVI iniciará mañana su primer viaje como sumo pontífice al continente africano, viaje que coincide con el 40 aniversario de la primera visita de un Papa a África, la de Pablo VI a Uganda en 1969. Tras aquella histórica visita, ha habido numerosos viajes apostólicos de Juan Pablo II entre 1980 y 2000. Por tanto el viaje de Benedicto XVI es el número dieciocho de un pontífice a tierras africanas.
Gracias a los programas de financiación del Ministerio de Asuntos Exteriores de Polonia, el Voluntariado Salesiano Misionero de Cracovia "Jóvenes para el Mundo", ha logrado realizar algunos proyectos en África, construyendo estructuras y promoviendo proyectos de formación.
Grandes rebajas, saldos, -50%... Es tiempo de crisis, tiempo de apretarse el cinturón, momento de buscar la ganga, el chollo en todas y cada una de las tiendas. Pero aún así nuestro ritmo de vida no cambiará. Seguiremos comprando ropa nueva de marca, ¡estaba rebajada a la mitad! Seguiremos cenando fuera, yendo al cine, al teatro, a tomar una copa, un vino. En los tiempos que corren hay cosas de las que las familias prescinden para ahorrar algún eurillo, pero hay cosas de las que bajo ningún concepto prescindimos así caiga la mundial. Esto es lo que en Estados Unidos es llamado el efecto pintalabios, por el hecho de que históricamente crecen las ventas de este producto en tiempo de crisis. Dicen los entendidos en economía que una barra de pintalabios, las podemos encontrar desde un euro, representa un lujo asequible, que mejora el ánimo de la mujer cuando no podemos permitirnos gastos mayores. Lo mismo pasa con las chocolatinas o el tabaco, ¿sedantes? Yo diría más bien que son pequeñas satisfacciones que podemos permitirnos, ya recortaremos en las salidas de fin de semana y, como no, en la ayuda a los más desfavorecidos.
San Juan Bosco organizó la primera expedición misionera en 1875, dando origen a las Misiones Salesianas.
Un grupo de diez misioneros salió de Turín el 11 de noviembre de 1875, se embarcó en Génova el 14 de noviembre y llegó a Buenos Aires el 14 de diciembre. Su destino final era la Patagonia Argentina.
Desde entonces su ejemplo ha sido imitado por muchos miembros de la Congregación Salesiana, que han optado por realizar una tarea pastoral y educativa en los países menos desarrollados.
Domingo, 22 de noviembre
Misiones Salesianas
Sor Lucía Caram O.P
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Julián Moreno Mestre
Pedro Tarquis
Siro López
Jaime Vázquez Allegue
Rodrigo del Pozo Fernández
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya