A miles de angoleños les resulta raro vivir sin el eco de las balas, la guerra de independencia frente a Portugal comenzó en 1961 y nada más finalizar en el año 75 comenzó la guerra por el poder, una guerra civil que se alargó hasta el año 2002. 41 años de lucha armada entre hermanos en uno de los países más ricos en materias primas del mundo en desarrollo.
Quedan las heridas del caos.
Reservas de petróleo, minas de diamantes y otros recursos naturales han sido durante años explotados para financiar la guerra civil y a día de hoy un 78% de la población rural vive sumida en la más profunda pobreza y uno de cada tres niños nacidos en Angola no llega a cumplir los 5 años. La población rural se ha desplazado a Luanda, la capital, porque los campos están repletos de minas antipersona, dejando a un lado la forma tradicional de vida en el campo y la tasa de analfabetismo se sitúa alrededor de un 60%
El 4 de enero de 1991, de vuelta a la misión después de haber acompañado a uno de los jóvenes al noviciado, una ráfaga de metralla acaba con la vida de D. Marco Aurelio Fonseca(salesiano originario de Costa Rica) y de un joven del oratorio que viajaba con él. De esta sangre derramada renace la esperanza salesiana en Angola. En 2009 son diez las obras salesianas en el país animadas por más de 70 hermanos
Y es que Angola y Don Bosco van de la mano, en su caminar y desarrollo. Hay mucho trabajo por hacer y muchos retos que afrontar. Eliminar la pobreza extrema y el hambre. El país vive en el desorden a pesar de la gran cantidad de recursos naturales. Sus ingresos per capita se encuentra entre los más bajos del mundo. Promover la igualdad de género, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el SIDA y otras enfermedades como la malaria son nuestro día a día.
«Trabajar por un “Don Bosco Africano”: La presencia de los Salesianos debe ser una presencia vital y estable del carisma en el continente, de modo que por una parte Don Bosco sea genuino y totalmente él mismo, y por otra parte tenga real y constitutivamente los rasgos y la fisonomía cultural de África». Don Egidio Viganò (Rector Mayor de los Salesianos en 1980)
Su futuro está en nuestras manos
Todos estos retos se pueden lograr. Todo parte de la educación, la tasa de analfabetismo es altísima en gran parte debido a la guerra y por otro lado a la escasez de docentes ya que durante el periodo colonial portugués el acceso a la educación era solo posible para los portugueses y un muy reducido grupo de angoleños.
Educación que los salesianos promueven en Angola desde distintos ámbitos, educación formal primaria y secundaria, formación profesional, alfabetización para adultos, formación de mujeres, medidas de higiene, animación juvenil, revistas… sin descuidar uno de los grandes retos de una Angola rica en materia prima y pobre en organización, dotar al pueblo angoleño de las herramientas necesarias para su desarrollo tanto en la ciudad como en las zonas rurales que a día de hoy son agua potable, mediante la construcción de pozos, la educación, y la formación en los valores cristianos de solidaridad, fraternidad, verdad y paz.
¡Ayúdeles hoy mismo!
El pueblo angoleño lame sus heridas con una sonrisa, es un pueblo que lucha por levantarse, es un pueblo que acoge con alegría al que allí llega dispuesto a compartir su vida con ellos. Necesitan su ayuda para que pronto, muy pronto, los niños que nazcan en Luanda, en Benguela, en Luena o en Dondo oigan hablar de la guerra en las escuelas y les parezca algo muy muy lejano.
Jueves, 31 de mayo
Misiones Salesianas
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo
Jesús Mauleón
Julián Moreno Mestre