Ashalayam quiere decir en sanscrito la casa de la esperanza, es difícil encontrar un nombre que pueda decir más sobre la labor de los salesianos en esta gran obra de Calcuta. Ashalayam nace en 1985 con un objetivo claro, devolver la esperanza y la dignidad a los miles de niños de las calles de Calcuta, independientemente de su raza, sexo o religión. Ashalayam quiere dotar a los niños de las herramientas necesarias para que sean ellos mismos los dueños de su futuro, permitiéndoles el acceso a la educación y a la formación profesional.
Bajo la dirección del padre George, salesiano indio, se encuentra un equipo, formado por 4 salesianos más que trabajan en colaboración con 150 personas de diversas confesiones y horizontes, pero todos ellos dirigiendo sus esfuerzos a mejorar social y moralmente la vida de los niños de la calle.

En Ashalayam han desarrollado una metodología de trabajo única y específica para acercarse a los niños de la calle, establecer el primer contacto y abrirles las puertas a la educación. Este proceso consta de seis pasos:
Presencia en la calle: Los niños que viven en la calle desarrollan un paradójico y extraño mecanismo defensivo basado en la desconfianza. En Ashalayam comparten la realidad de sus vidas en las calles abordándoles en ellas o en las estaciones de tren, tratan de ser sus amigos y que les hagan partícipes de sus aventuras y luchas en pos de sobrevivir. De esta manera proveen a los chicos de un modelo adulto positivo, les apoyan y les incitan a tomar una actitud positiva frente a su futuro.
Destete: Ayudan a los niños a entender que no han sido abandonado y a que sean conscientes de sus derechos y deberes. Les hablan de otras opciones de vida entre ellas la de los niños que ya se unieron a Ashalayam, si ellos muestran el deseo de conocerla, se les incita a que vayan a descubrirlo por si mismos. Permanecen al lado de ellos y les ayudan a dejar las calles para volver a ser personas equilibradas, satisfechas personalmente e implicadas socialmente. Si es posible, incluso tratan de volver a ponerles en contacto con sus familias y les acompañan de nuevo a sus hogares.
Preparación: Esta etapa tiene lugar una vez que los niños están seguros de que existe un lugar mejor que la mugre y la miseria de la calle. En ese momento el personal de Ashalayam vive con ellos proporcionándoles amor y un referente para dirigir sus vidas. El trabajo principal consiste en inculcarles amor propio a través de los hábitos de higiene y una educación en valores destinada a que tengan un comportamiento educado, desarrollando así sus sentidos de responsabilidad e identidad.
Formación: En Ashalayam dan a los niños la posibilidad de optar entre la formación académica o la profesional. Si ellos lo desean y demuestran capacidad pueden acceder a estudios superiores. En la formación profesional alrededor de 25 talleres técnicos y de artesanía tienen la función de que los niños pongan al descubierto su talento y gusto por alguna de las actividades que en ellos se desarrollan y de esta manera formarles para que más adelante tengan la formación necesaria de cara a encontrar una manera honrada de ganar un salario.
Ahorro: En Ashalayam consideran primordial educar a los jóvenes que ya están dentro del proceso formativo el arte del ahorro. Para animar a este hábito abren una cuenta bancaria para cada niño. Los chicos aprenden a ganarse la vida en los talleres y existe una tienda en la que venden el fruto de su trabajo. Ellos dan una parte de sus ganancias a la casa, como pequeña colaboración para el sustento y formación de todos los que como ellos viven allí, y el resto se les ingresa en su cuenta. Una vez que los chicos cumplen dieciocho años son dirigidos a unas casas de alquiler pertenecientes a Ashalayam en donde aprenden a ahorrar por ellos mismos y a tener una primera toma de contacto con la vida adulta, en la que un gasto desaforado o una mala planificación económica pueden llevarles a perderlo todo. Durante esta etapa los jóvenes son tutelados y reciben el apoyo del personal de Ashalayam.
Final del proceso: Llegados a este punto del proceso los chicos no solamente han llegado a ser adultos con una formación práctica de cara al mercado laboral sino que también son ya personas responsables. Con el dinero que han ido ahorrando en su cuenta corriente y con una contribución económica de la obra de Ashalayam los chicos pueden comprar una parcela de tierra y construir una modesta casa en ella, muchos de ellos se casaran y ese será el hogar de una familia que comienza a formarse.

A lo largo de todo este proceso hay una serie de características específicas que hacen de la obra de Ashalayam no sea un paraíso sino una escuela de vida en el más amplio sentido de la palabra y donde la metodología de trabajo de los salesianos se ve reflejada por todos lados:
Libertad: Los niños que llegan a Ashalayam vienen por si mismos y pueden marcharse en el momento que ellos deseen si no son capaces de adaptarse a una manera organizada de vivir. Para que ellos decidan entre las dos formas de vida que conocen, Ashalayam y las calles, a menudo es necesario que el niño venga y se marche. Pero tras tres abandonos de Ashalayam, al niño se le imponen una serie de condiciones si vuelve, condiciones de cara a que entiendan que hay opciones en la vida en las que hay que decidir definitivamente, especialmente en aquellas donde su futuro está en juego.
Confianza y un ambiente familiar: Los niños encuentran en Ashalayam un ambiente hogareño. Todo el equipo de Ashalayam comparte su vida con los chicos, comen con ellos, juegan y trabajan con ellos, duermen en los mismos dormitorios que ellos… todo con un objetivo muy importante, ir rompiendo de una manera lenta pero constante todos los miedos, suspicacias y falta de confianza que la vida de la calle ha hecho que estos niños construyan de cara a los adultos. La pedagogía preventiva de Don Bosco se pone de relieve en la presencia constante de los educadores al lado de estos chicos, tratando de prever sus problemas antes de que puedan emerger, solventándolos a tiempo y tratando en todo momento de evitar cualquier tipo de castigo.
Modestas condiciones de vida: Es muy importante que los niños se acostumbren a vivir en las mismas, o similares condiciones a las que, seguramente, más tarde encontrarán en su vida adulta.
Diálogo permanente: Gran parte del tiempo se pasa charlando con los niños de manera individual, hablando sobre sus progresos, y evaluando si van cumpliendo sus objetivos. El momento de las buenas noches toma gran relevancia, cada noche antes de dormir se cuenta una pequeña historia para que ellos puedan reflexionar sobre ciertos aspectos de su jornada. Tras esto, y en pequeños grupos cada niño tiene que resumir como le ha ido el día y ver que cosas de las que le han pasado se reflejan en esa historia, es una forma sencilla de que los chicos hagan partícipes de su vida a sus compañeros y de que empiecen a expresar sus sentimientos, dificultades…
Identidad del niño: Cada niño recibe una tarjeta de identificación de Ashalayam con su foto. La existencia del niño entonces es reconocida oficialmente por la policía. El respecto hacia diversas religiones y culturas se enseña, para hacer que los niños tengan una mente abierta y sean tolerantes hacia otros que son diferentes a ellos mismos.
Dar prioridad al hecho de ser responsable: Los niños aceptan un contrato oral de cuatro puntos: No robar y no mentir, no tomar drogas ni alcohol, no pelearse ni abusar de los más jóvenes y débiles, estudiar, trabajar y ahorrar dinero. En su día a día cada niño es un “actor” importante en la vida de Ashalayam, ellos cocinan, limpian, cuidan de los animales y el jardín, trabajan en los talleres y participan en la toma de decisiones que son importantes para el desarrollo de sus vidas. Los niños toman parte del proyecto y cada paso en el desarrollo del proceso se da con ellos: Ashalayam no trabaja para los niños de la calle, trabaja con los niños de la calle.
Dar amor y afecto significa también ser firmes en la disciplina de cara a formar adultos responsables. En Ashalayam se respetan los horarios de trabajo, de estudio, los mayores se hacen cargo de más responsabilidades que los más jóvenes… Para que los chicos se olviden completamente de las calles, de robar, de las drogas… no deben estar ociosos.
La obra Don Bosco Ashalayam es, para los niños de la calle, un faro en medio del océano que conforman las calles de Calcuta. Las luces de Don Bosco llegan a todos los rincones más necesitados de la ciudad, por ejemplo en la estación de trenes de Howrah dos educadores están presentes durante todo el día dispuestos a dar la bienvenida a cada niño que necesita hablar y recibir una respuesta inmediata ante cualquier situación de emergencia. La obra salesiana en cooperación con el ministerio de justicia social ha puesto en marcha una línea telefónica gratuita para los niños que necesiten ayuda, marcando el número de la Childline los niños pueden solicitar un refugio para la noche, asistencia médica, la repatriación a su país, protección contra los abusos sexuales, información sobre las organizaciones que pueden dar solución a su situación o simplemente un oído atento a sus preocupaciones. La línea telefónica ayuda a un promedio de 3000 niños al mes. Ashalayam cuenta también con 4 albergues donde los niños que no han decidido abandonar aún las calles pueden pasar la noche, recibir algo de alimento, asearse y recibir cuidados médicos en caso de que fueran necesarios. Los salesianos han puesto en funcionamiento una clínica móvil y de información sobre habitos saludables, actualmente 700 niños de los que viven en las calles se encuentran bajo control médico gracias a esta iniciativa.

Sobre el trabajo de los salesianos en la India podríamos dar cientos y cientos de cifras. Una nación como la India donde millones de niños sufren el abandono, la pobreza y la explotación necesita grandes esfuerzos y es por ello que una obra como la de Don Bosco Ashalayam en Calcuta resume en cierta medida el trabajo de los salesianos, un trabajo de denuncia, de formación, de cuidado, de ayuda, pero sobre todo un trabajo comprometido con los niños.
Viernes, 27 de noviembre
Misiones Salesianas
Francisco Margallo
Escuelas Católicas
Vicente Haya
Editorial San Pablo
Sor Gemma Morató
Siro López
Francisco Baena Calvo
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Juan Fernandez Krohn