Cómo comprar un Ferrari por el precio de dos Toyota

Hace un tiempo y conduciendo por la autopista para asistir a una importante reunión en el centro de Los Ángeles, me encontré en medio de un embotellamiento de titánicas proporciones. Todos los vehículos se encontraban completamente detenidos en la Interestatal 5 producto de un accidente entre un par de automóviles: un Toyota Corolla y un Toyota Yaris.

De acuerdo con los reportes que emitía la radio, la hilera de autos se extendida unas tres millas a lo largo de los cinco carriles de la autopista. Con todo el tiempo disponible, comencé a pensar acerca de los costos de oportunidad que ese accidente representaba para la economía de la Ciudad.

Ante dos o más alternativas, el costo de oportunidad es el valor de la mejor alternativa posible a la que renunciamos cuando elegimos un curso de acción determinado. Por ejemplo, cuando estamos ante la disyuntiva de elegir entre la alternativa A –pedir un préstamo al banco para ampliar la capacidad de nuestra fabrica y aumentar la producción de nuestro producto- o; la alternativa B –seguir produciendo la misma cantidad de producto y evitar endeudarnos con el banco- y elegimos la alternativa A, nuestro costo de oportunidad será el valor de B que es la alternativa que rechazamos.

Volviendo a la autopista, un automóvil promedio tiene un largo de 17 pies a lo que debemos añadir 2 pies adicionales de espacio entre cada vehículo. Una milla tiene 5,280 pies por lo que en una milla de autopista caben aproximadamente unos 277.9 automóviles de tamaño estándar. (5,280 /19).

Ahora bien, esa parte de la Interestatal cuenta con cinco carriles, por lo tanto habían, en promedio, unos 1,389 autos detenidos por milla de autopista (277.9 autos x 5 carriles).

Tomando en consideración que el embotellamiento se extendía unas tres millas, la cantidad total de autos detenidos por el accidente era aproximadamente de 4,168 (1,389 autos x 3 millas). Pero esta es sólo la mitad de la historia.

El accidente detuvo a los vehículos en la autopista por espacio de 2.5 horas, interrumpiendo el viaje de cuando menos 4,168 personas (como no podemos conocer cuántas de éstas conducían por el carril de viaje compartido, consideraremos que solamente había una persona por auto). Cada uno de estos conductores dejó de ganar 2.5 horas de potenciales ingresos en la autopista, lo que dio como resultado una pérdida aproximada de 10,420 horas/hombre.

Sin considerar otras externalidades, la economía californiana dejó de percibir más de un cuarto de millón de dólares que no se consumieron en restaurantes, cines, educación, viajes, comida, ropa, vivienda, etc.

De acuerdo al Sacramento Business Journal, California es el segundo estado con mayores ingresos promedios de la Unión Americana. Es decir, la población laboral compuesta por algo más de 16 millones de personas gana por hora unos $24.96 dólares en promedio (no estamos hablando de salario mínimo por hora). Sí asumimos que la población laboral de California se encontraba estadísticamente representada por estratos y en forma proporcional entre los 4,168 automovilistas detenidos por el accidente, entonces la cantidad de potenciales ingresos que se perdieron durante esas dos y media horas fue de unos 260,083 dólares (4,168 automovilistas x $24.96 la hora/hombre x 2.5 horas).

Sin considerar otras externalidades, la economía californiana dejó de percibir más de un cuarto de millón de dólares que no se consumieron en restaurantes, cines, educación, viajes, comida, ropa, vivienda, etc.

Además, la misma Ciudad de Los Ángeles perdió su parte en impuestos que hubieran generado estos ingresos y encima tuvo que pagar la gasolina, sueldos y demás beneficios de los bomberos, paramédicos, policías y otros personajes que se dieron cita a tan magno evento.

Demás está decir que este accidente no reportó heridos graves y dejó como saldo directo menos de $10,000 en daños materiales.

Un Toyota Yaris nuevo cuesta unos $15,000 y un Toyota Corolla unos $17,000. Sí los dos vehículos siniestrados hubieran sido declarados pérdida total por las compañías aseguradoras, ni siquiera bajo este escenario el precio de conjunto de tal pérdida, unos $32,000, hubiera justificado jamás tanto gasto de recursos.

Esta fue una clase magistral de cómo no deberían ser calculados los costos de oportunidad.

Ah, me olvidaba, con los $260,083 que se perdieron por las horas/hombre no trabajadas a causa del accidente, bien se pudo comprar al contado un hermoso Ferrari 458.

¡Sólo en América se puede comprar un Ferrari por el precio de dos Toyota!

Sin categoría , , , , ,

1 comentario


  1. Moñi Ramos

    Muy buen post Jorge Boza. Me gusta tu análisis y tu capacidad de enseñar mientras entretienes 🙂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*